Coronavirus: La respuesta del Grupo Banco Mundial ante la emergencia mundial de hacer frente a la pandemia. Sepa más

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COMUNICADO DE PRENSA Octubre 07, 2020

La promoción del gasto en salud y educación es fundamental para lograr una recuperación económica resiliente luego de la pandemia en los países emergentes de Europa y Asia central

WASHINGTON, 7 de octubre de 2020. Las economías emergentes y en desarrollo de la región de Europa y Asia central (i) se encuentran en vías de contraerse un 4,4 % este año, lo que representaría la peor recesión desde la crisis financiera mundial de 2008, según la última edición de Economic Update for Europe and Central Asia (Informe de actualización económica sobre Europa y Asia central) del Banco Mundial, publicada hoy.

Se prevé que, en 2021, el crecimiento se recuperará entre un 1,1 % y un 3,3 %. Sin embargo, las perspectivas continúan siendo sumamente inciertas y los riesgos inclinan la balanza de manera desfavorable.

El ritmo de recuperación depende de la duración de la pandemia de COVID-19 (coronavirus), la disponibilidad y distribución de una vacuna, y el grado de mejora del comercio mundial y la inversión. En consecuencia, si la pandemia se agrava, el crecimiento en la región podría ser menor de lo esperado.

“En estas épocas tan difíciles, los países de Europa y Asia central deben mirar más allá de las crisis inmediatas y prepararse para una recuperación resiliente luego de la pandemia”, afirmó Anna Bjerde, vicepresidenta del Banco Mundial para la región de Europa y Asia central. “Esto implica reforzar la gobernanza, mejorar el clima de inversión, y promover la innovación y el desarrollo digital. Será de especial importancia contar con inversiones considerables y sostenidas en educación y atención médica de calidad”. 

También se prevé que, debido a la contracción de 2020 causada por la pandemia, la pobreza aumentará en todos los países de la región. Teniendo en cuenta el umbral de USD 3,20 al día, los cálculos sugieren que otros 2,2 millones de personas pueden caer en la pobreza. Con la línea de USD 5,50 al día, que es la que suele usarse en los países de ingreso alto y mediano, el aumento de la pobreza podría alcanzar hasta a 6 millones de personas.

La pandemia también ha tenido un impacto negativo en la educación y la salud en la región. El virus ya se ha cobrado las vidas de miles de personas, mientras que algunos de los sobrevivientes sufrirán consecuencias de salud a largo plazo. Los cierres de escuelas pueden provocar pérdidas de aprendizaje equivalentes a un tercio de un año completo de escolaridad, y es probable que agraven las desigualdades al afectar de manera desproporcionada a estudiantes de entornos desfavorecidos.

Según un análisis especial realizado en el informe, es fundamental mejorar el acceso a la educación terciaria y su calidad, y reducir los factores de riesgos de salud en los adultos para lograr una recuperación resiliente en la región. Si bien en estos países se brindan servicios básicos de educación y salud relativamente buenos, según las mediciones del Índice de Capital Humano del Banco Mundial, es necesario tomar medidas adicionales para que las personas y los países consigan resultados positivos en el futuro.

“No basta con sobrevivir ni se trata solo de completar la educación básica. Es necesario que los adultos se mantengan saludables, activos y productivos durante su vida”, dijo Asli Demirgüç-Kunt, economista en jefe del Banco Mundial para la región de Europa y Asia central (i). “Especialmente, es importante reducir los riesgos de salud causados por la obesidad, el consumo de tabaco y el consumo elevado de alcohol —que pueden impedir un envejecimiento activo y productivo— y garantizar que las instituciones de educación superior preparen a los estudiantes para los desafíos que presentan los mercados laborales de hoy”.

En la región, más del 18 % de las personas son obesas; casi el 23 % son fuertes bebedores episódicos, y casi el 26 % son fumadores en la actualidad. Estos riesgos de salud son especialmente elevados en Europa del Este y Rusia, donde la expectativa de vida de los adultos también es la más baja de la región. La prevalencia de estos riesgos no solo aumenta la probabilidad de sufrir afecciones como enfermedad cardiovascular, sino también la mortalidad y la morbilidad resultantes de enfermedades infecciosas como la COVID-19. 

Una educación superior de buena calidad es fundamental para que las personas continúen siendo competitivas en mercados laborales que cambian con rapidez. Una mejora de la educación superior en los países de los Balcanes occidentales, Europa del Este, el Cáucaso meridional y Asia central también los ayudaría a retener la mano de obra altamente especializada, teniendo en cuenta la sostenida emigración que se observa. 

Las diferencias de género en educación y salud en toda la región son limitadas y, cuando están presentes, tienden a ser favorables para las mujeres. En el informe se llega a la conclusión de que, en realidad, son los hombres quienes deben mejorar sus niveles de educación básica y superior. Sin embargo, en todos los países, la presencia de las mujeres en el ámbito de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas es considerablemente inferior que la de los hombres. Las implicancias de esto son importantes porque quienes cuentan con títulos terciarios en las mencionadas disciplinas tienen más probabilidades de ser contratados y de percibir sueldos más altos.

También hay una marcada brecha de género en lo que se refiere al consumo de tabaco y al consumo elevado de alcohol, ya que ambos comportamientos son más habituales en los hombres. Como consecuencia, las tasas de mortalidad son más elevadas en el caso de los hombres que en el de las mujeres en toda la región, en especial, en Rusia y en Europa del Este.

En el informe se señala la importancia de los siguientes desafíos: cerrar la brecha de desempeño de los niños varones en la educación básica y superior, acrecentar las aspiraciones de las mujeres en cuanto a una carrera profesional y elaborar intervenciones de políticas, como aumentos de los impuestos sobre el alcohol y el tabaco, para reducir la prevalencia del consumo (elevado) de estas sustancias entre los hombres.


COMUNICADO DE PRENSA N.º 2021/ECA/27

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