Panorama general

  • El Grupo Banco Mundial (GBM) ha asumido el compromiso de ayudar a los Gobiernos a lograr la cobertura sanitaria universal  (CSU) antes de 2030, un avance que tiene el potencial de transformar la salud y el bienestar de los individuos y las sociedades. La cobertura sanitaria universal significa que todas las personas pueden obtener los servicios médicos de calidad que necesitan sin tener que pasar por dificultades económicas. Además, permite a los países aprovechar al máximo el capital humano, su principal activo. La salud es una inversión fundamental en capital humano y en crecimiento económico; sin una buena salud, los niños no pueden asistir a la escuela y los adultos no pueden ir a trabajar.

    En todo el mundo, se han registrado avances considerables en materia de cobertura sanitaria universal. En las últimas dos décadas, en la mayoría de las regiones ha habido una expansión en el acceso a servicios de salud y la cobertura de intervenciones primordiales. También se han producido mejoras notables en el ámbito de la protección financiera. No obstante, los desafíos siguen siendo enormes.

    En numerosos países aún existen grandes brechas en la cobertura, en particular entre las comunidades pobres y marginadas. La mitad de la población mundial no tiene acceso a servicios de salud esenciales y 100 millones de habitantes caen en la pobreza extrema debido a gastos de salud todos los años, según una investigación del GBM y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicada en 2017. (i) Además, 800 millones de personas dedican al menos el 10 % de su presupuesto familiar a gastos de salud, viéndose forzadas a elegir entre su salud y otros gastos familiares necesarios.

    Los gastos de salud son una razón importante por la cual muchas familias caen en la pobreza. Por lo tanto, la CSU es fundamental para lograr los dos objetivos del GBM de poner fin a la pobreza extrema y aumentar la equidad, y el objetivo de desarrollo sostenible global de acabar con la pobreza. Mientras millones de personas se vean afectadas por la pobreza todos los años debido a gastos de salud, ninguna de esas metas se podrá alcanzar.

    Los sistemas de salud de muchos países enfrentan también desafíos como el envejecimiento de la población y una carga cada vez mayor de afecciones relacionadas con el estilo de vida. Aumentan las enfermedades no transmisibles, como el cáncer, las patologías cardiovasculares, la diabetes y los trastornos mentales. En la actualidad, las enfermedades no transmisibles provocan el 70 % de las muertes a nivel mundial; la mayoría de las cuales se registra en países de ingreso bajo y de ingreso mediano. Al mismo tiempo, y a pesar de los avances en la reducción de la carga de enfermedades transmisibles, en muchas partes del mundo las tasas de malnutrición y de mortalidad materna siguen siendo elevadas y las necesidades de servicios de salud sexual y reproductiva no están satisfechas.

    Lograr la seguridad sanitaria universal, es decir proteger a todas las personas de las amenazas a su salud, es un componente fundamental de la CSU. La seguridad sanitaria universal significa proteger a todo el mundo, no solo por un tema de justicia sino porque en el caso de las enfermedades infecciosas, la seguridad sanitaria solo se puede lograr si todos están protegidos. Esta depende y complementa los esfuerzos más amplios por fortalecer los sistemas de salud y aumentar su resiliencia, por lo que debe procurarse como parte de un plan integral.

    Última actualización: Abr 10, 2018

  • El Grupo Banco Mundial (GBM) ayuda a crear sociedades más saludables y equitativas, y procura mejorar el desempeño fiscal y la competitividad de los países. Con el fin de apoyarlos en su tarea de conseguir el objetivo de la cobertura sanitaria universal antes de 2030, el Banco les proporciona financiamiento, análisis de vanguardia y asesoría en materia de políticas para mejorar la prestación de servicios y ampliar el acceso a atención de salud de calidad y asequible. Entre el ejercicio del año 2000 y el ejercicio del año 2016, el Banco Mundial invirtió USD 35 000 millones en las esferas temáticas de salud, nutrición y población. En ese período, el promedio anual de financiamiento aumentó considerablemente de USD 1300 millones a USD 2400 millones. En la actualidad, el Banco administra una cartera activa de proyectos de salud, nutrición y población de más de USD 13 000 millones en compromisos netos, y más de USD 1000 millones en fondos fiduciarios.

    El GBM concentra sus inversiones e investigaciones del sector de la salud en ámbitos que son especialmente importantes para ayudar a los países a lograr la cobertura sanitaria universal antes de 2030, trabajando estrechamente con donantes, asociados para el desarrollo, Gobiernos y el sector privado. Algunas de estas esferas de interés son: poner fin a la mortalidad materna e infantil, un problema prevenible; reducir el retraso del crecimiento y mejorar la nutrición de bebés y niños; fortalecer los sistemas de salud y el financiamiento para el sector; garantizar la preparación y respuesta a pandemias; promover la salud y los derechos reproductivos y sexuales, y prevenir y tratar las enfermedades transmisibles.

    Última actualización: Abr 10, 2018

  • Garantizar que todas las mujeres y los niños tengan acceso a atención médica es fundamental para poner fin a la pobreza, crear economías sólidas y lograr la cobertura sanitaria universal. Sin embargo, aún queda mucho por hacer en el programa de salud reproductiva, materna, neonatal, infantil y adolescente (RMNCAH, por sus siglas en inglés). (i) Numerosos países siguen registrando altas tasas de fecundidad y mortalidad materna, que se relacionan estrechamente con la elevada mortalidad infantil y desigualdad de género. En 2015, para ayudar a impulsar dicho programa y armonizar enfoques fragmentados en estos ámbitos, el GBM y sus asociados pusieron en marcha el Mecanismo Mundial de Financiamiento (MMF), una asociación de múltiples partes interesadas que apoya los esfuerzos de los países para mejorar la salud de las mujeres, los niños y los adolescentes. Los objetivos del MMF, un nuevo modelo de financiamiento, son lograr resultados medibles y equitativos y subsanar el déficit de financiamiento para proyectos de salud reproductiva, materna, neonatal, infantil y adolescente. En 2015, la cantidad anual de financiamiento adicional necesario se estimó en más de USD 33 000 millones. Con esta cifra se podría prevenir la muerte de entre 24 y 38 millones de mujeres, niños y adolescentes a finales de 2030.

    Las pandemias (i) representan una amenaza grave, no solo para la seguridad sanitaria universal y el logro de la CSU, sino también para la seguridad económica. Si bien los brotes de enfermedades son inevitables, los sistemas de salud sólidos permiten a los países detectar y responder mejor a las enfermedades y prevenir que un brote se convierta en una pandemia. A pesar de los avances logrados desde las últimas crisis del virus del Zika y del virus del Ébola, según el informe del Grupo Internacional de Trabajo sobre Financiamiento para la Preparación, (i) establecido por el Banco Mundial, la mayoría de los países no están adecuadamente preparados para una pandemia. En la decimoctava reposición de recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF-18), el GBM asumió el compromiso específico de fortalecer la preparación ante pandemias en al menos 25 países. El Banco Mundial, con el apoyo de donantes y la OMS, también puso en marcha el Mecanismo de Financiamiento de Emergencia para Casos de Pandemia (MFEP), (i) un instrumento de financiamiento de rápido desembolso de fondos que permitirán responder de manera expedita y eficaz a los brotes de enfermedades. Invertir en el fortalecimiento de los sistemas de salud y la preparación ante pandemias y otros brotes de enfermedades infecciosas también es una de las mejores maneras para contener la resistencia a los antimicrobianos (RAM), cuando los antibióticos y otros medicamentos de este tipo ya no son eficaces para combatir las infecciones.

    Las intervenciones en el ámbito de la nutrición (i) se identifican sistemáticamente como una de las medidas de desarrollo más eficientes en función de los costos. Las inversiones en nutrición en la primera infancia para reducir la malnutrición, y especialmente el retraso del crecimiento, pueden producir beneficios permanentes e inalienables. El GBM, en asociación con el Results for Development Institute (R4D), la organización 1000 Days, la Fundación Bill y Melinda Gates y la Children’s Investment Fund Foundation, dio a conocer un marco de inversión sobre los recursos necesarios para lograr las metas mundiales relacionadas con la nutrición. A su vez, el compromiso del GBM de invertir en los primeros años de vida (i) (nutrición en la primera infancia, aprendizaje y estimulación tempranos, y cuidado y protección frente al estrés) también crece exponencialmente, en términos de alcance, escala y cobertura.

    Aunque la incidencia de enfermedades infecciosas (i) ha disminuido en todo el mundo, estas afecciones siguen provocando costos importantes para la economía y la salud. Las enfermedades infecciosas que son causadas por microorganismos patógenos, como bacterias, virus, parásitos u hongos, –se conocen también como enfermedades transmisibles, es decir se pueden propagar directa o indirectamente de una persona a otra. Detener la propagación de las enfermedades infecciosas en el mundo no solo beneficia a la economía de un país y la salud de su población, sino que también es fundamental para ayudar a los países a lograr la CSU. Para alcanzar este objetivo se requieren iniciativas de prevención y acceso a tratamientos de calidad para enfermedades infecciosas como el paludismo, la tuberculosis y el VIH, así como servicios de saneamiento adecuados.

    El tabaquismo es una de las causas principales de enfermedades y muertes prevenibles; provoca más muertes al año que el VIH/sida, el paludismo y la tuberculosis en conjunto. El costo económico total de este hábito es superior a USD 1,4 billones al año, suma equivalente al 1,8 % del producto interno bruto (PIB) anual del mundo. Como respuesta, el Programa Mundial de Lucha contra el Tabaco (i) del GBM ayuda a los países a promover e implementar reformas a los impuestos sobre el tabaco para lograr objetivos de salud pública reduciendo la asequibilidad y el consumo de tabaco; movilizando recursos nacionales para ampliar el margen fiscal y financiar inversiones y programas prioritarios que beneficien a toda la población, y controlando el comercio ilegal de tabaco al fortalecer los sistemas aduaneros.

    Los trastornos mentales (i) imponen también una enorme carga de morbilidad en las sociedades de todo el mundo. Solo la depresión afecta a 350 millones de personas y es la principal causa de discapacidad. Los trastornos mentales, agravados por los bajos niveles de inversión y de cobertura de los tratamientos, tienen también serias consecuencias económicas.

    Última actualización: Abr 10, 2018

  • Durante los ejercicios de 2011 a 2017, 602 millones de personas recibieron servicios de salud básicos gracias a los fondos de la AIF:

    La crisis en Yemen ha causado grandes estragos en los niños yemeníes. Si bien la mayoría de las operaciones del GBM se interrumpieron al comienzo del conflicto, una alianza con la OMS y UNICEF permitió continuar el Proyecto de Salud y Población canalizándose recursos de la AIF a través de estos organismos de las Naciones Unidas. En 2016, con este financiamiento se proporcionó apoyo fundamental para la prestación de servicios de salud básicos, como campañas nacionales contra la poliomielitis, salud materna e infantil y servicios de nutrición. Se vacunaron 5 millones de niños menores de 5  años  y 150 000 personas recibieron tratamientos para malnutrición, enfermedades maternas e infantiles y eliminación de parásitos.

    Debido al estancamiento de su economía en los últimos 30 años, Madagascar se ha convertido en uno de los países más pobres del mundo. En 2015, un financiamiento de la AIF de USD 40 millones ayudó a crear y ampliar dos programas de redes de protección social, (i) y se proporcionaron transferencias en efectivo periódicas a más de 80 000 hogares pobres, y se fomentó la nutrición, el desarrollo en la primera infancia, la asistencia de los niños a la escuela y actividades productivas para las familias. Los informes preliminares indican que las tasas de asistencia a la escuela primaria aumentaron a 97 %, y se espera que aumente el consumo de alimentos y la diversificación de la dieta, en particular entre los niños más pequeños.

    Si bien Camboya ha logrado avances notables en materia de salud materna e infantil, los resultados sanitarios del país aún son muy desiguales. Con el fin de abordar este problema, la AIF proporcionó USD 30 millones para la implementación del plan estratégico de salud del Gobierno para el periodo 2008-2015. Se obtuvieron resultados como el mejoramiento de los servicios de atención de salud y la creación del Fondo de Equidad en la Atención de la Salud, (i) el cual está disponible ahora para toda la población pobre y ayudó a alrededor de 8,46 millones de personas a lograr acceso a servicios básicos de salud, nutrición y salud reproductiva a fines de 2015. Además, hasta esa fecha, el 85 % de los bebés nació en partos asistidos por personal capacitado en comparación con el 58 % en 2008.

    En África oriental, el financiamiento de la AIF respaldó el Proyecto de Redes de Laboratorios de Salud Pública, (i) que ha ayudado a los funcionarios de salud pública a realizar esfuerzos conjuntos para controlar la propagación de enfermedades transmisibles y ampliar el acceso a servicios de diagnóstico de calidad para los grupos vulnerables de las zonas transfronterizas. Se atendieron más de 4 millones de beneficiarios (de los cuales el 60 % son mujeres) a través de una red de 32 laboratorios mejorados en Burundi, Kenya, Rwanda, Tanzanía y Uganda.

    En Guatemala, un programa piloto de capacitación del GBM para parteras (comadronas) indígenas ha fortalecido la capacidad de identificar a mujeres con embarazos de alto riesgo y derivarlas a hospitales. Casi el 70 % de estas comadronas han completado la capacitación y todas han recibido un equipo de parto seguro. Si bien aún se está supervisando el programa, se observan avances, puesto que algunas parteras ya derivan pacientes al Hospital Nacional.

    A principios del milenio, la malnutrición era muy prevalente en Senegal, donde el retraso del crecimiento afectaba hasta al 30 % de los niños menores de 5 años. El Gobierno de Senegal, con apoyo de la AIF, pasó de un enfoque en la nutrición a una estrategia holística basada en la comunidad. Trabajó con Gobiernos locales, proveedores de servicios públicos y organizaciones no gubernamentales para brindar a las comunidades y los hogares servicios de nutrición, como educación sanitaria, promoción de la lactancia materna, suplementos de micronutrientes esenciales, transferencias monetarias condicionadas, y otros. La prevalencia del retraso del crecimiento en Senegal alcanza ahora al 19 %, una de las tasas más bajas en África al sur del Sahara.

    En Uruguay, el GBM ayudó a financiar el Proyecto de Prevención de Enfermedades no Transmisibles (ENT) (i) para apoyar los esfuerzos del Gobierno uruguayo destinados a rediseñar el actual modelo de atención médica para dichas afecciones y prevenir los factores de riesgo. Como resultado, la mortalidad vinculada con enfermedades del sistema circulatorio entre la población mayor de 70 años disminuyó de 75,18 % a 60,3 % entre 2006 y 2014. En el mismo periodo, además, aumentaron los casos diagnosticados y los casos monitoreados por equipos de atención primaria para las siguientes ENT: de 54,7 % a 62,6 % (hipertensión), de 63,9 % a 77,6 % (diabetes) y de 13 % a 34,3 % (obesidad y sobrepeso).

    En el marco de sus esfuerzos por fortalecer los sistemas sanitarios tras la devastación causada por el ébola, el GBM y sus asociados crearon el Programa de Mejoramiento de los Sistemas Regionales de Vigilancia de Enfermedades (REDISSE) (i) en Guinea, Senegal y Sierra Leona, y en una segunda etapa, se agregaron Guinea Bissau, Liberia, Nigeria y Togo. La iniciativa forma parte de una serie de proyectos interdependientes que apuntan a fortalecer la capacidad nacional, regional e intersectorial de vigilancia integrada de enfermedades y la respuesta en la región. Esto continúa los esfuerzos del GBM para ayudar a Guinea, Liberia y Sierra Leona a enfrentar la crisis del ébola. En este contexto, la AIF proporcionó financiamiento para suministros y medicamentos esenciales, equipos de protección personal y materiales para prevenir infecciones, capacitación de trabajadores de la salud y pago de remuneraciones por condiciones de trabajo peligrosas.

    Bangladesh cuenta con una red adecuada de servicios de atención médica, pero aún tiene escasez de trabajadores sanitarios calificados que, además, están mal distribuidos. El Gobierno ha preparado un Programa de Desarrollo del Sector de Salud, Nutrición y Población, (i) en que se describe la estrategia nacional de salud para el periodo comprendido entre 2017 y 2021. El Banco Mundial, con financiamiento de la AIF, el MMF y asociados para el desarrollo, apoya la implementación del programa a través del instrumento de financiamiento Programa por Resultados (PforR). (i) El GBM financió también una parte del programa nacional de salud de 2011-16. Hasta la fecha, los resultados son alentadores. Por ejemplo, la tasa de mortalidad infantil de niños menores de 5 años se redujo en 29 %, bajando de 65 muertes por cada 1000 nacidos vivos en 2007 a 46 muertes en 2014, y la tasa de mortalidad materna disminuyó en 40 %, descendiendo de 320 muertes por cada 100 000 nacidos vivos en el año 2000 a 194 muertes en el año 2010.

    Última actualización: Abr 10, 2018


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