Panorama general

  • El Grupo Banco Mundial (GBM) ha asumido el compromiso de ayudar a los Gobiernos a lograr la cobertura sanitaria universal antes de 2030, un avance que tiene el potencial de transformar la salud y el bienestar de los individuos y las sociedades. La cobertura sanitaria universal significa que todas las personas pueden obtener los servicios médicos de calidad que necesitan sin tener que pasar por dificultades económicas. Además, permite a los países aprovechar al máximo el capital humano, su principal activo.

    Se han registrado avances considerables en todo el mundo en materia de cobertura sanitaria universal. En las últimas dos décadas, en la mayoría de las regiones ha habido una expansión en el acceso a servicios de salud y la cobertura de intervenciones primordiales. También se han producido mejoras notables en materia de protección financiera. No obstante, los desafíos siguen siendo enormes.

    En numerosos países aún existen grandes brechas en la cobertura, en particular entre las comunidades pobres y marginadas. Según un informe del Grupo Banco Mundial (GBM) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) dado a conocer en 2015, 400 millones de personas carecen de acceso a los servicios sanitarios básicos y el 6 % de la población de los países de ingreso bajo y mediano han caído en la pobreza extrema o su situación ha empeorado debido a gastos médicos.

    Los sistemas sanitarios en los países de ingreso mediano también enfrentan desafíos como el envejecimiento de la población y una carga cada vez mayor de enfermedades derivadas del modo de vida. Además, aumenta la carga de enfermedades no transmisibles, como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y las enfermedades mentales. Estas afecciones representan ahora el 63 % de las muertes a nivel mundial, de las cuales el 80 % se produce en los países de ingreso bajo y mediano. Al mismo tiempo, pese a los avances logrados en la reducción de la carga de enfermedades transmisibles, las tasas de malnutrición y mortalidad materna siguen siendo altas en muchos lugares del mundo, y además no se han atendido las necesidades de servicios de salud sexual y reproductiva.

    Lograr la seguridad sanitaria universal, es decir proteger a todas las personas de las amenazas a su salud, es un componente fundamental de la cobertura sanitaria universal. La seguridad sanitaria universal significa proteger a todo el mundo, no solo por un tema de justicia sino porque en el caso de las enfermedades infecciosas, la seguridad sanitaria solo se puede lograr si todos están protegidos. Esto a la vez depende y complementa los esfuerzos más amplios destinados a fortalecer los sistemas médicos y hacerlos más resilientes, por lo que esto debe ser parte de un plan integrado.

    Cada año, millones de personas caen en la pobreza debido a gastos médicos que deben solventar por cuenta propia. La cobertura sanitaria universal es fundamental para alcanzar los dos objetivos del GBM de poner fin a la pobreza extrema y aumentar la equidad, así como para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

    Última actualización: Jun 19, 2017

  • Con su labor, el Grupo Banco Mundial (GBM) ayuda a construir sociedades más saludables y equitativas en los países, y a mejorar el desempeño fiscal y la competitividad de estos. Para apoyarlos en su tarea de conseguir el objetivo de la cobertura sanitaria universal para 2030, el Banco proporciona financiamiento, análisis de avanzada y asesoría en materia de políticas y así mejorar la prestación de servicios y ampliar el acceso a atención médica de calidad y asequible. Entre el ejercicio del año 2000 y el ejercicio del año 2016, el Banco Mundial invirtió USD 35 000 millones en las áreas de salud, nutrición y población. En ese periodo, el financiamiento anual aumentó considerablemente de USD 1300 millones a USD 2400 millones. Actualmente, el Banco administra una cartera activa de proyectos de salud, nutrición y población por un monto de USD 11 900 millones.

    Además, el GBM ha concentrado sus investigaciones e inversiones en el sector salud en ámbitos que resultan particularmente vitales para ayudar a los países a lograr la cobertura universal antes de 2030, trabajando estrechamente con los donantes, los asociados para el desarrollo, los Gobiernos y el sector privado. Algunas de estas áreas prioritarias son poner fin a la mortalidad materna e infantil (un problema prevenible); reducir el retraso del crecimiento y mejorar la nutrición de bebés y niños; fortalecer los sistemas de salud y el financiamiento para salud; garantizar la preparación y respuesta durante las pandemias; promover los derechos y la salud sexual y reproductiva, y aumentar la prevención y el tratamiento de las enfermedades transmisibles.

     

    Última actualización: Jun 19, 2017

  • Asegurar que todas las mujeres y niños tengan acceso a atención médica es fundamental para poner fin a la pobreza, construir economías sólidas y lograr la cobertura sanitaria universal. Sin embargo, aún queda mucho por hacer en el programa de salud reproductiva, materna, neonatal, infantil y adolescente (RMNCAH, por sus siglas en inglés). (i) Muchos países siguen estando afectados por altas tasas de mortalidad materna y fecundidad, ambos factores estrechamente vinculados con la alta mortalidad infantil y las desigualdades de género. En 2015, para ayudar a impulsar esta agenda y armonizar enfoques fragmentados de RMNCAH, el GBM y sus asociados dieron a conocer el Servicio Mundial de Financiamiento (GFF, por sus siglas en inglés), (i) una asociación de múltiples partes interesadas que apoya los esfuerzos de los países destinados a mejorar la salud de las mujeres, los niños y los adolescentes. Los objetivos del GFF, un nuevo modelo de financiamiento, son lograr resultados medibles y equitativos y subsanar el déficit de financiamiento para proyectos de RMNCAH. Se estimó que el monto anual de fondos adicionales necesarios era superior a USD 33 000 millones en 2015. Con esta cifra se podría prevenir la muerte de entre 24 y 38 millones de mujeres, niños y adolescentes antes de fines de 2030.

    Las pandemias (i) representan una amenaza grave, no solo en términos de seguridad sanitaria universal y en materia del logro de la cobertura sanitaria universal, sino también en términos de seguridad económica. Aunque los brotes no se pueden prevenir, los sistemas sanitarios sólidos permiten a los países detectar y responder mejor a las enfermedades e impedir que un brote se transforme en una pandemia. A pesar de los avances logrados desde las últimas crisis del virus del Zika y del virus del Ébola, según un informe del Grupo Internacional de Trabajo sobre Financiamiento para la Preparación, (i) establecido por el Banco Mundial, la mayoría de los países no están adecuadamente preparados para una pandemia. En la decimoctava reposición de los recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF-18), el GBM asumió un compromiso específico relacionado con fortalecer la preparación ante una pandemia en al menos 25 países. El Banco Mundial, con el apoyo de donantes y la OMS, también creó el Mecanismo de Financiamiento de Emergencia para Casos de Pandemia (MFEP), un mecanismo de financiamiento de rápido desembolso que permite una respuesta oportuna y eficaz frente al brote de una enfermedad. La inversión en el fortalecimiento de sistemas sanitarios y de preparación ante pandemias y otros brotes de enfermedades infecciosas también es una de las mejores formas de contener la resistencia a los antimicrobianos (RAM), cuando los antibióticos y otros medicamentos contra los gérmenes ya no son eficaces para combatir las infecciones.

    Las intervenciones en el ámbito de la nutrición (i) se identifican consistentemente como una de las medidas de desarrollo más eficientes en función de los costos. Las inversiones en nutrición temprana para reducir la malnutrición, especialmente el retraso del crecimiento, pueden arrojar beneficios permanentes e inalienables. El GBM, en asociación con el Results for Development Institute (R4D), la organización 1000 Days, la Fundación Bill y Melinda Gates y Children’s Investment Fund Foundation, dio a conocer un marco de inversión sobre los recursos necesarios para lograr las metas internacionales relativas a nutrición. En este mismo sentido, el compromiso del GBM de invertir en los primeros años (nutrición en la primera infancia, aprendizaje y estímulo tempranos y cuidado y protección frente al estrés) (i) también está creciendo de manera exponencial, tanto en alcance como en escala y cobertura.

    Si bien la incidencia de enfermedades infecciosas ha disminuido a nivel mundial, estas afecciones siguen teniendo costos económicos y humanos considerables. Provocadas por microorganismos patógenos, como bacterias, virus, parásitos u hongos, las enfermedades infecciosas —también conocidas como enfermedades transmisibles— se pueden propagar de manera directa o indirecta de un individuo a otro. Detener la propagación de las enfermedades infecciosas en el mundo no solo beneficia a la economía de un país y la salud de su población, sino que también es fundamental para ayudar a los países a lograr la cobertura sanitaria universal. El logro de esta meta es posible con iniciativas de prevención, servicios de saneamiento adecuado y acceso a tratamientos de buena calidad para enfermedades contagiosas, como el paludismo, la tuberculosis y el sida.

    El tabaquismo es una de las causas principales de enfermedades evitables y muerte, provocando más víctimas fatales que el VIH/sida, el paludismo y la tuberculosis en conjunto. El costo económico total del tabaquismo supera los USD 1400 billones al año, suma equivalente al 1,8 % del producto interno bruto (PIB) del mundo. En respuesta, el Programa Mundial de Lucha contra el Tabaco del GBM ayuda a los países a promover e implementar reformas tributarias sobre el tabaco con el fin de lograr objetivos en materia de salud pública reduciendo la asequibilidad y el consumo de tabaco, y a movilizar recursos nacionales para ampliar el margen fiscal y financiar programas e inversiones prioritarios que beneficien a toda la población y controlar el comercio ilegal de tabaco mediante el fortalecimiento de los sistemas aduaneros.

    Los trastornos mentales también imponen una enorme carga de morbilidad en las sociedades alrededor del mundo. Únicamente la depresión afecta a 350 millones de personas en todo el planeta y es la principal causa de discapacidad a nivel mundial. Los trastornos mentales, agravados por los bajos niveles de inversión y de cobertura de los tratamientos, tienen también serias consecuencias económicas.

    Última actualización: Jun 19, 2017

  • Durante los ejercicios de 2014 a 2016, 310,8 millones de personas (PDF, en inglés) recibieron servicios básicos de salud, nutrición y población a través de las operaciones del Banco Mundial:

    La crisis que afecta a Yemen ha cobrado un alto precio en los niños del país. Si bien la mayoría de las operaciones del GBM se interrumpieron al inicio del conflicto, una asociación con la OMS y UNICEF permitió la continuidad del Proyecto de salud y población, canalizándose recursos de la AIF a través de estos organismos de la ONU. En 2016, con este financiamiento se entregó apoyo fundamental en servicios sanitarios básicos, tales como campañas nacionales contra la poliomielitis, salud materna e infantil y servicios de nutrición. Con esto, se contribuyó a la vacunación de 5 millones de niños yemeníes menores de 5 años y se otorgó tratamiento a 150 000 personas para problemas de malnutrición, servicios de desparasitación y atención médica para madres y niños enfermos.

    Debido al estancamiento de su economía en los últimos 30 años, Madagascar se ha convertido en uno de los países más pobres del mundo. En 2015 y en respuesta a esa situación, con fondos de la AIF por un monto de USD 40 millones se ayudaron a crear y ampliar dos programas de redes de protección social. (i) A través de estos, se entregaron transferencias en efectivo periódicas a más de 80 000 hogares pobres y se pusieron en prácticas medidas en materia de nutrición, desarrollo en la primera infancia, asistencia escolar y actividades productivas familiares. Los informes preliminares indican que las tasas de asistencia a la escuela primaria aumentaron a 97 %, y se espera un incremento en el consumo y la diversidad de los alimentos, en particular entre los niños más pequeños.

    Si bien Camboya ha experimentado avances notables en materia de salud materna e infantil, los resultados sanitarios del país aún son muy desiguales. Para ayudar a superar este problema, la AIF entregó USD 30 millones para respaldar la implementación del plan estratégico de salud para el periodo 2008-2015 del Gobierno de Camboya. Esto resultó en el mejoramiento de los servicios de atención médica y la creación del Fondo de Equidad en la Atención de la Salud, (i) el cual está ahora disponible para el 100 % de la población pobre, y ayudó a casi 8,46 millones de personas a conseguir acceso a salud primaria, nutrición y servicios de salud reproductiva hasta fines de 2015. Además, en todo el país, el 85 % de los bebés recién nacidos nacieron en partos asistidos por personal calificado en 2015, en comparación con el 58 % en 2008.

    En África oriental, el financiamiento de la AIF respaldó el Proyecto de Redes de Laboratorios de Salud Pública de África Oriental, (i) que ha ayudado a las autoridades sanitarias a realizar gestiones conjuntas para controlar el contagio de enfermedades transmisibles y ampliar el acceso a servicios de diagnóstico de buena calidad para grupos vulnerables en zonas transfronterizas, con más de 4 millones de beneficiarios (de los cuales el 60 % son mujeres), a través de una red de 32 laboratorios mejorados en Burundi, Kenya, Rwanda, Tanzanía y Uganda.

    En Guatemala, mediante un programa piloto de capacitación del GBM para parteras indígenas o comadronas se ha fortalecido la capacidad de identificar embarazos de alto riesgo y su consiguiente derivación a hospitales. Casi el 70 % de las comadronas ha finalizado la capacitación y todas recibieron un conjunto de elementos para llevar cabo un trabajo de parto seguro. Si bien el programa todavía está siendo monitoreado, se observan señales de avances, como por ejemplo el hecho que algunas comadronas ya han derivado pacientes a hospitales nacionales.

    En Senegal existía una alta prevalencia de malnutrición al comienzo del milenio, cuando el retraso del crecimiento afectaba a casi el 30 % de los niños menores de 5 años. En respuesta, el Gobierno nacional, con el apoyo de la AIF, desplazó su enfoque en la nutrición hacia una estrategia integral basada en la comunidad. (i) Además, ha trabajado con los Gobiernos locales, los proveedores de servicios públicos y las organizaciones no gubernamentales para entregar servicios de nutrición a comunidades y hogares, por ejemplo educación sanitaria, promoción de la lactancia materna, suplementos de micronutrientes esenciales, transferencias en efectivo condicionadas y otros beneficios. Actualmente, la prevalencia del retraso del crecimiento es de 19 % en el país, una de las cifras más bajas en África al sur del Sahara.

    En Uruguay, el GBM ayudó a financiar el Proyecto de Prevención de Enfermedades no Transmisibles (i) para apoyar los esfuerzos del Gobierno uruguayo destinados a rediseñar el actual modelo de atención médica para dichas enfermedades y prevenir los factores de riesgo. Como resultado, la mortalidad vinculada con enfermedades del sistema circulatorio entre la población mayor de 70 años disminuyó de 75,18 % a 60,3 % entre 2006 y 2014. Además, los casos diagnosticados y los casos monitoreados por equipos de atención primaria para las siguientes enfermedades no transmisibles aumentaron entre 2006 y 2014: de 54,7 % a 62,6 % (hipertensión); de 63,9 % a 77,6 % (diabetes), y de 13 % a 34,3 % (obesidad y sobrepeso).

    Como parte de sus esfuerzos dirigidos a fortalecer los sistemas sanitarios luego de la devastación provocada por el virus del Ébola, el GBM y sus asociados crearon el Programa de Mejoramiento Regional de los Sistemas de Vigilancia de Enfermedades (REDISSE) (i) en Guinea, Senegal y Sierra Leona, y en una segunda etapa, se agregaron Guinea Bissau, Liberia, Nigeria y Togo. La iniciativa forma parte de una serie de proyectos interdependientes que apuntan a fortalecer la capacidad nacional, regional e intersectorial de vigilancia a las enfermedades y de respuesta a estas en la región. Esto es un complemento de los esfuerzos del GBM para ayudar a Guinea, Liberia y Sierra Leona a enfrentar la crisis del virus del Ébola, y que incluyeron financiamiento de la AIF para comprar suministros y medicamentos esenciales, equipos de protección personal y materiales de control de prevención de las infecciones; capacitar a los trabajadores de la salud, y pagar remuneraciones por condiciones de trabajo peligrosas.

    Bangladesh cuenta con una red adecuada de servicios de atención médica, pero aún presenta escasez y mala distribución del personal sanitario calificado. El Gobierno ha elaborado un Programa de Desarrollo del Sector de Salud, Nutrición y Población, (i) en que se describe la estrategia nacional de salud para el periodo comprendido entre 2017 y 2021. El Banco Mundial, con financiamiento de la AIF, el Servicio Mundial de Financiamiento (GFF) y asociados para el desarrollo, está apoyando la implementación del programa a través de un instrumento de financiamiento del Programa por Resultados (PporR). (i) El GBM financió también una parte del programa nacional de salud correspondiente a 2011-16. Hasta la fecha, los resultados son alentadores. Por ejemplo, la tasa de mortalidad infantil de niños menores de 5 años se redujo en 29 %, bajando de 65 muertes por cada 1000 nacidos vivos en 2007 a 46 muertes en 2014, y la tasa de mortalidad materna disminuyó en 40 %, descendiendo de 320 muertes por cada 100 000 nacidos vivos en el año 2000 a 194 muertes en el año 2010.

    Última actualización: Jun 19, 2017


Recursos adicionales

Contactos en la oficina del país

Ciudad de Washington
Anugraha Palan
APalan@worldbank.org