Dominic Chavez/Banco Mundial
Acelerar la transición energética
El Banco Mundial ha asumido el compromiso de ayudar a los países a garantizar a toda su población el acceso a una energía asequible, confiable y sostenible. La energía es un elemento central del desarrollo, complementa las inversiones en capital humano y posibilita la actividad empresarial, las innovaciones y el surgimiento de nuevas industrias que constituyen el motor de la creación de empleo y del crecimiento de economías enteras.
En el ejercicio de 2018, el Banco Mundial colaboró con los países para que adoptaran enfoques novedosos en la prestación de servicios de electricidad e implementaran innovaciones tecnológicas que han permitido incrementar significativamente en poco tiempo la cantidad de hogares que reciben el suministro. En Etiopía, por ejemplo, mediante un nuevo programa dotado de USD 375 millones se brinda apoyo a proyectos con conexión a la red y sin ella, con especial énfasis en el servicio a escuelas y clínicas. En Rwanda, mediante la aplicación de enfoques similares se ha suministrado electricidad a 1,2 millones de personas, al 80 % de las clínicas y al 90 % de las escuelas. En Bangladesh, diversas iniciativas de largo plazo respaldadas por el Banco han permitido suministrar electricidad a 18,5 millones de personas mediante la instalación de 1,4 millones de sistemas de energía solar domiciliarios (cifra récord en todo el mundo) y crear, además, 70 000 empleos en el proceso.
La cartera de proyectos del Banco Mundial en el área de acceso a la energía (en particular, los programas de soluciones sin conexión a la red) crece con rapidez: en el ejercicio de 2018 se sumaron USD 500 millones a una cartera ya existente de USD 1300 millones. También se amplía la cartera de proyectos de energía limpia, en particular, energía solar. Muchos de estos proyectos se ejecutan mediante soluciones financieras innovadoras. En Argentina, una garantía adicional del BIRF por valor de USD 250 millones facilitará la inversión privada que ayudará al país a cumplir su objetivo de lograr que para 2025 el 20 % de su energía provenga de fuentes renovables. En India, una alianza con el State Bank permitió proporcionar en solo seis meses sistemas de energía solar para viviendas y pequeñas empresas con una capacidad total de 575 megavatios.
El Banco Mundial también se dedica a brindar servicios energéticos en algunos de los entornos más difíciles y remotos del mundo. En México, financia granjas solares con las que se brinda electricidad al 3 % del país que aún carece de servicio eléctrico, principalmente pueblos indígenas situados en zonas remotas y aisladas. En la República del Yemen, el Banco Mundial trabaja con una red ya existente de instituciones de microfinanciamiento para ofrecer sistemas de energía solar sin conexión a la red en zonas rurales y periurbanas. Mediante otro proyecto, en Gaza se está mejorando la eficiencia de los sistemas de distribución de electricidad y brindando servicios piloto de energía solar.
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Respaldar el cambio en favor del transporte sostenible
El transporte es otro motor clave del desarrollo económico y social, pues conecta a las personas con los empleos, los centros de educación y los servicios de salud; brinda oportunidades a los pobres, y hace más competitivas las economías. El Banco está ayudando a financiar infraestructura de transporte innovadora y sostenible. Por ejemplo, mediante un préstamo del BIRF de USD 375 millones destinado a un proyecto de alcance nacional ayuda a India a recuperar el río Ganges como medio de transporte más económico y ecológico (el transporte acuático utiliza cuatro veces menos combustible por tonelada de carga que el vial, por lo que se reducen las emisiones), a la vez que se preserva la importancia cultural del río.
Para ser sostenible, el transporte debe cumplir cuatro objetivos fundamentales: debe ser accesible para todos, ecológico, seguro y eficiente. A fin de verificar los avances respecto de estas metas, la iniciativa Movilidad Sostenible para Todos, dirigida por el Banco Mundial, publicó en octubre de 2017 el Global Mobility Report (Informe mundial sobre movilidad), la primera evaluación del desempeño del sector respecto de estos cuatro objetivos principales. Los datos recogidos, que se prevé actualizar cada dos años, permitirán a los Gobiernos medir los avances en la prestación de servicios de transporte sostenibles. Asimismo, durante este ejercicio el Banco firmó un acuerdo innovador con la Unión Internacional de Transportes Públicos para generar conciencia sobre el acoso sexual en los medios de transporte público en todo el mundo con el fin de reducir la incidencia de este obstáculo para el empoderamiento de la mujer y el transporte inclusivo.
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Revolucionar el desarrollo con tecnologías digitales
Las tecnologías digitales promueven el crecimiento económico, la participación ciudadana y la creación de empleo, impulsando así el desarrollo y transformando las economías con una velocidad y un alcance sin precedentes. Para 2020, gracias al incremento en el uso de las tecnologías digitales, el producto económico mundial total podría sumar USD 1,4 billones adicionales. Sin embargo, la brecha digital sigue constituyendo un desafío enorme: en todo el mundo, más de 4000 millones de personas aún carecen de conexión a Internet. En África, solo el 22 % de la población tiene acceso a Internet, y la mayoría no puede pagar servicios y bienes a través de medios digitales. Para contribuir a resolver algunos de estos obstáculos, el Banco Mundial puso en marcha la iniciativa Economía Digital para África, con la que se brindará apoyo a los Gobiernos africanos para que trabajen junto con el sector privado a fin de sentar las bases de la economía digital, lo que incluye el desarrollo de infraestructura, plataformas, pagos, capacidades y espíritu empresarial.
Las tecnologías digitales también brindan oportunidades para respaldar el desarrollo de maneras singulares. El Banco saca provecho de la tecnología para elaborar soluciones y plataformas digitales que mejoren la prestación de servicios públicos y contribuyan a que los Gobiernos sean más abiertos, eficaces y responsables. En Tanzanía, el Banco ayudó al Gobierno a utilizar drones para elaborar mapas geoespaciales como parte de las actividades de preparación frente a inundaciones. Respaldó también la implementación de sistemas de registro de nacimientos, de los cuales se obtiene información de referencia que permite seleccionar con mayor precisión los destinatarios de los programas contra el retraso en el crecimiento. Por otro lado, mediante un programa de la AIF dotado de USD 317 millones y respaldado por la alianza Identificación para el Desarrollo, se ayudará a establecer un sistema inclusivo para la obtención de documentos de identidad en la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental, que facilitará el acceso a los servicios. El 80 % de los 1000 millones de personas que carecen de un documento oficial de identidad viven en África y Asia meridional.
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Invertir en la agroindustria para generar crecimiento inclusivo
Según las previsiones, la demanda de alimentos se incrementará como consecuencia del crecimiento de la población —que se concentrará más en las zonas urbanas— en un contexto en el que el capital natural se agota y el cambio climático afecta negativamente la producción de alimentos. Esto constituye todo un desafío, en particular, en las zonas rurales, donde se ubica cerca del 80 % de las personas en situación de pobreza extrema y donde se desarrollan muchas de las actividades de la cadena de valor agrícola, desde el cultivo hasta el procesamiento, el comercio y la distribución. Pero también representa una oportunidad. Sacando provecho de reformas adecuadamente escalonadas, inversiones públicas y privadas, servicios de asesoría y garantías, el Banco Mundial trabaja para transformar el sector agrícola y orientarlo hacia prácticas con un planteamiento inteligente con respecto al clima, cadenas de valor sostenibles y modelos de agroindustrias más inclusivos.
En Côte d’Ivoire, por ejemplo, el Banco Mundial respalda iniciativas dirigidas a impulsar la cadena de valor de la castaña de cajú, generar unos 12 000 empleos directos (el 50 % de los cuales será ocupado por mujeres) y mejorar la competitividad e inclusividad de unos 225 000 pequeños productores de este fruto. Mediante la promoción de las investigaciones sobre la castaña de cajú, el desarrollo de plántulas, el apoyo a los servicios de extensión, la transferencia de tecnologías y la rehabilitación y el mantenimiento de caminos de acceso, el respaldo del Banco Mundial ayudará a elevar la productividad de los establecimientos dedicados a este cultivo y el acceso a los mercados. Asimismo, gracias a una combinación de intervenciones que incluye la aplicación de mecanismos de financiamiento específicos y una fuerte colaboración con IFC, el proyecto atraerá inversiones privadas en obras de infraestructura para las etapas posteriores a la cosecha y procesamiento con el fin de incrementar el volumen y el valor agregado de las castañas de cajú procesadas localmente.
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Lograr un mundo con seguridad hídrica para todos
El acceso al agua potable y a los servicios de saneamiento, así como la gestión adecuada de los recursos hídricos, son esenciales para la salud humana, la sostenibilidad ambiental y la prosperidad económica. A fin de ayudar a los países a hacer realidad la visión de un mundo con seguridad hídrica para todos, el Banco Mundial trabaja con sus asociados para garantizar la gestión sostenible de los recursos hídricos y la infraestructura, fortalecer las instituciones y ampliar el acceso a servicios de calidad, mejorar la viabilidad financiera del sector y brindar servicios de abastecimiento de agua resilientes que puedan adaptarse a las crisis y a las situaciones de estrés hídrico. Por ejemplo, mediante un proyecto del BIRF de USD 145 millones, se respaldó la rehabilitación y modernización de la presa de Jinnah, en Pakistán, para brindar suministro de agua confiable a más de 849 000 hectáreas de tierras de cultivo y beneficiar a unas 600 000 familias.
El Banco Mundial trabaja asimismo para mejorar la infraestructura y los servicios del sector del agua en algunos de los sitios más complejos. Por ejemplo, a pesar de la volatilidad del entorno, respaldó la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Gaza del Norte, que ya está lista para comenzar a funcionar y brindará una solución sostenible y de largo plazo en la gestión de las aguas residuales, con la que se beneficiarán más de 400 000 personas.
Por otro lado, el Banco Mundial saca provecho de su poder de convocatoria para ayudar a los países a acelerar la búsqueda de soluciones a la apremiante crisis hídrica. En este ejercicio, el Panel de Alto Nivel sobre el Agua, convocado conjuntamente por el Banco y la Organización de las Naciones Unidas y conformado por 11 jefes de Estado y un asesor especial, finalizó su mandato de dos años de duración, en el cual promovió un modo integral, inclusivo y colaborativo de desarrollar los recursos hídricos y mejorar los servicios vinculados con el abastecimiento de agua y el saneamiento. El paquete de resultados elaborado por el panel proporcionó un nuevo programa y recomendaciones para la acción, a saber: repensar cómo se comprende, valora y gestiona el agua en tanto recurso precioso, catalizar el cambio y conformar alianzas a fin de alcanzar para 2030 los objetivos de la Agenda para el Desarrollo Sostenible vinculados con el agua.
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Mejorar la participación del sector privado en la infraestructura
Para cumplir con las crecientes aspiraciones de miles de millones de personas de todo el mundo, es fundamental construir una infraestructura moderna, sostenible y confiable. El Banco Mundial adopta un enfoque integrado para incrementar y financiar los servicios de infraestructura en los países en desarrollo con miras a ampliar el acceso a ellos y hacerlos más asequibles y sostenibles. Esta labor tiene como fundamento el compromiso del GBM de maximizar el financiamiento para el desarrollo.
El apoyo que brinda el Banco Mundial al sector de infraestructura incluye colaborar con los países para que generen los conocimientos y la capacidad que necesitan para diseñar e implementar alianzas público-privadas (APP) de calidad, cuando corresponda. En esta línea, el Banco publicó el informe Procuring Infrastructure PPPs 2018 (Contratación de APP para proyectos de infraestructura, 2018), en el que se compara el marco regulatorio de 135 economías con las buenas prácticas reconocidas internacionalmente para esta área. Asimismo, durante este ejercicio se amplió el Programa de Certificación de APP del Banco —con el que se busca mejorar el desempeño, fortalecer la capacidad y garantizar la aplicación de buenas prácticas mundiales entre los profesionales que participan en APP— mediante la incorporación de versiones en chino, francés y español.
Uno de los principales factores que obstaculizan la implementación y prestación de servicios de infraestructura es la falta de una buena gestión institucional. Durante este ejercicio, el Banco Mundial, en colaboración con otros bancos multilaterales de desarrollo y asociados en el desarrollo, encabezó un programa de mesas redondas regionales sobre gestión institucional en el sector de infraestructura con el objetivo de reunir a funcionarios gubernamentales, representantes del sector privado, la sociedad civil y otros actores para abordar este problema central. Los encuentros se celebraron en Ciudad del Cabo y Abiyán durante el ejercicio de 2018 y se trasladarán a Asia y América Latina en el ejercicio próximo.
También en respaldo al desarrollo de proyectos de APP, el Mecanismo Mundial de Financiamiento de la Infraestructura (una plataforma de colaboración que facilita las inversiones privadas en proyectos de infraestructura complejos en mercados emergentes) cuenta actualmente con una sólida cartera de 38 proyectos, con los que se prevé movilizar más de USD 30 000 millones en inversiones totales. Por otro lado, el Banco también brinda financiamiento en esta área, que durante este ejercicio incluyó apoyo para la preparación de la segunda ronda de licitaciones del plan RenovAr en Argentina. Con una garantía del BIRF por valor de USD 250 millones se complementa la de USD 480 millones proporcionada por la entidad en 2017; en conjunto, estos instrumentos ayudarán al país a desplegar su potencial de energías renovables creando un mercado para ellas y movilizando USD 5500 millones de inversiones mayormente privadas.
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Gestionar los recursos con eficacia para generar beneficios de largo plazo
Cuando los países en desarrollo realizan inversiones para hacer crecer sus economías, es importante que verifiquen que los niveles de endeudamiento sean sostenibles y que la gestión de los recursos internos resulte eficaz. La gestión adecuada de la deuda es fundamental para el desarrollo económico a largo plazo. Dado que el nivel creciente de endeudamiento ha vuelto a aparecer como un riesgo en las economías emergentes y en desarrollo, el Banco Mundial está trabajando con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para ayudar a los países de ingreso bajo a lograr sus objetivos de desarrollo sin generar problemas de deuda futuros. En conjunto, estas entidades formularon el Marco de Sostenibilidad de la Deuda, una herramienta que ayuda a los países, las instituciones multilaterales y otras entidades de financiamiento a evaluar los riesgos que amenazan la sostenibilidad de la deuda en países de ingreso bajo. Esta clasificación se emplea, en parte, para determinar la proporción de donaciones y créditos en la asistencia de la AIF al país.
El Banco Mundial también continúa respaldando el marco acordado en Addis Abeba, con el que se busca movilizar un mayor volumen de recursos internos para el financiamiento de inversiones de desarrollo. Según las investigaciones, para asegurarse de que los Gobiernos cuenten con una base de ingresos suficiente para brindar los servicios públicos básicos y respaldar una economía más sólida, los países deben lograr una recaudación impositiva equivalente, al menos, al 15 % del producto interno bruto (PIB). A través de la Plataforma de Colaboración en materia Tributaria, el Banco, junto con el FMI, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y las Naciones Unidas, diseña herramientas y estrategias que permitirán a los países ampliar su base tributaria y trabaja directamente con los Gobiernos para garantizar la calidad del gasto público.
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Eliminar los obstáculos para movilizar financiamiento del sector privado
Si se encuentran formas de movilizar recursos del sector privado de manera sostenible, se puede contribuir a preservar el financiamiento público. El Banco Mundial busca abordar los riesgos del sector público y eliminar los obstáculos que impiden el ingreso de actores privados mediante préstamos, estudios de diagnóstico, diálogos sobre políticas y servicios de asesoría. El apoyo del Banco a las reformas financieras, jurídicas, normativas y de políticas tiene como objetivo generar un entorno propicio para la inversión privada local y extranjera. Esta labor abarca desde el respaldo a las políticas fiscales y la gestión macroeconómica adecuadas en el nivel nacional hasta el apoyo a reformas microeconómicas dirigidas a facilitar la actividad empresarial en un país.
Gracias a una donación de USD 12 millones otorgada por la AIF a Gambia, por ejemplo, se han introducido mejoras cuantificables en el entorno para los negocios. El proyecto se centró en las dificultades que encontraban las pequeñas empresas en dos de los sectores más grandes del país: la agricultura de pequeña escala y el turismo. Esta iniciativa ayudó a establecer un sistema en línea de registro de empresas, con el que se redujo de 27 días a 3 el tiempo que se requiere para inscribir una nueva compañía. Para cuando concluyó el proyecto, se habían registrado más de 10 000 nuevas empresas.
El Banco Mundial también colabora con IFC para destrabar el acceso al financiamiento de largo plazo en mercados desatendidos. En los países que integran la Unión Económica y Monetaria de África Occidental (UEMOA), por ejemplo, la falta de acceso a viviendas económicas es una preocupación creciente. El Banco Mundial e IFC pusieron en marcha una iniciativa conjunta para ampliar el mercado hipotecario privado en la UEMOA a través de la Caisse Régionale de Refinancement Hypothécaire (CRRH), la empresa de refinanciamiento hipotecario de la región. IFC invirtió XOF 1200 millones (1200 millones de francos de la comunidad financiera africana, equivalentes a USD 2 millones) en capital accionario de CRRH, mientras que el financiamiento de la AIF se canaliza hacia la CRRH a través del Banco de Desarrollo de África Occidental. El paquete de la AIF incluye servicios de asistencia técnica dirigidos a generar el entorno propicio necesario para la construcción de viviendas más económicas.
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Crear más y mejores empleos que sean también más inclusivos
El empleo es clave para el desarrollo económico y social, y en esta área crece la demanda de apoyo normativo y financiero del GBM, en particular, en el contexto de la AIF-18. El problema no radica solo en el desempleo: en la mayor parte de los países clientes, el índice promedio de desempleo es bajo. Por el contrario, es la inactividad y el subempleo lo que mantiene a una gran cantidad de hogares en la pobreza, dado que muchos de estos puestos de trabajo corresponden al sector informal o a actividades de baja productividad. Los tres desafíos principales que enfrentan, en diversos grados, la mayoría de los países en desarrollo son los siguientes: crear más puestos de trabajo en el sector formal de la economía, mejorar la calidad de los empleos informales (por ejemplo, la productividad, los ingresos, el acceso a los seguros sociales, etc.) y conectar a los grupos vulnerables con los empleos o con empleos de mejor calidad.
El Banco Mundial brinda su respaldo a los países en desarrollo para el diseño y la implementación de estrategias de empleo integradas y multisectoriales. Esto se logra aplicando un enfoque de tres dimensiones: en primer lugar, los diagnósticos sobre el empleo ayudan a los países clientes a identificar las principales dificultades en la esfera laboral en el nivel macro, de las empresas y de los hogares. Estos diagnósticos han comenzado a incorporarse en los diagnósticos estratégicos que realiza el Banco Mundial en los países y que se toman como base para elaborar los marcos de alianza correspondientes. En segundo lugar, el Banco Mundial ayuda a movilizar conocimientos recogidos en el ámbito internacional para encontrar soluciones a problemas comunes en el sector del empleo. Por último, apoya a los países que implementan estrategias laborales mediante operaciones de financiamiento e inversión y reformas normativas. En abril de 2018, el Banco Mundial tenía 578 proyectos activos vinculados con el empleo, que representaban inversiones cercanas a los USD 76 000 millones. En el ejercicio anterior, estos proyectos llegaron a casi 2 millones de nuevos beneficiarios. Asimismo, el Banco Mundial diseña herramientas de seguimiento y evaluación para estandarizar la medición de los resultados vinculados con el empleo en los proyectos.
En Nigeria, el Proyecto Estatal de Empleo y Gasto en favor de los Resultados, que cuenta con un financiamiento de la AIF por valor de USD 200 millones, tiene el objetivo de brindar más oportunidades de empleo y ampliar el acceso a servicios socioeconómicos a la vez que se mejoran los sistemas de gestión del gasto público en los estados participantes. El proyecto permitió dar trabajo a más de 16 000 jóvenes, el 49 % de ellos mujeres, en cuatro estados gracias a la implementación de 277 contratos de subproyectos para el mantenimiento y la rehabilitación vial y la recolección y eliminación de residuos.
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Alcanzar el objetivo de acceso universal al financiamiento
El mundo ha avanzado mucho en el área de la inclusión financiera, pero esta sigue representando un desafío decisivo para el desarrollo. Entre 2011 y 2017, los esfuerzos colectivos en esta esfera, entre los que figura la Iniciativa de Acceso Universal a los Servicios Financieros, permitieron que 1200 millones de personas abrieran por primera vez una cuenta. Según los datos más recientes de Global Findex dados a conocer en abril de 2018, el 69 % de los adultos de todo el mundo tiene ahora una cuenta bancaria, mientras que en 2011 esa proporción era del 51 %. El número de adultos no bancarizados cayó a 1700 millones, una vez contabilizado el crecimiento demográfico. A pesar de estos progresos generales, la diferencia de género en el acceso a los servicios financieros persiste y se ubica en 9 puntos porcentuales. Los adultos que hoy en día no cuentan con servicios bancarios son también mayormente pobres y jóvenes, y suelen tener un nivel educativo bajo.
Faltan menos de tres años para cumplir el objetivo de lograr el acceso universal a los servicios financieros para 2020, una visión que el Banco Mundial anunció en 2013 y que establece que todos los adultos deben disponer de al menos una cuenta para transacciones. El Banco avanza a buen ritmo para cumplir con su compromiso de facilitar la incorporación de 1000 millones de nuevos titulares de cuenta para 2020: actualmente se espera que las operaciones de asistencia técnica y de financiamiento del GBM contribuyan a añadir 738 millones de nuevos titulares de cuenta. Hasta la fecha, 33 asociados de todo el espectro del sector financiero privado se han sumado para ayudar a lograr la meta del acceso universal a los servicios financieros para 2020.
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Prepararse para las economías del futuro
Las tecnologías disruptivas ofrecen oportunidades a los países en desarrollo, pero solo si estos tienen la capacidad para aprovecharlas. Muchos Estados carecen de los marcos jurídicos y regulatorios, así como de las capacidades y las empresas necesarias para sacar provecho del potencial de la tecnología. El Banco Mundial está trabajando con los Gobiernos para detectar los obstáculos que impiden el desarrollo liderado por la tecnología. El examen del gasto público en el área de ciencia, tecnología e innovación, por ejemplo, es una nueva herramienta de diagnóstico que busca ayudar a los Gobiernos a formular las estrategias adecuadas, adoptar buenas prácticas y mejorar la coordinación en las políticas sobre innovación. Esta herramienta se aplicó de manera experimental durante este ejercicio en Chile, Colombia y Ucrania.
En el informe del Banco Mundial titulado Trouble in the Making? The Future of Manufacturing-Led Development (¿Dificultades en ciernes? El futuro del desarrollo impulsado por el sector manufacturero), se explica cómo la tecnología está cambiando los criterios con los que se evalúa si un lugar resulta atractivo para la producción. Las empresas que antes tenían interés en instalarse en lugares con bajos costos laborales están comenzando a preferir sitios donde pueden aprovechar mejor la tecnología. En el documento se insta a los países a enfocarse en tres dimensiones: la competitividad, las capacidades y la conectividad. Esto supone dejar de centrarse en los salarios bajos para tener en cuenta consideraciones más amplias relacionadas con el entorno empresarial, el Estado de derecho y el uso de la tecnología para realizar transacciones financieras con el fin de desarrollar ecosistemas empresariales. Requiere también dotar a los trabajadores de nuevas aptitudes, crear empresas más sólidas, desarrollar la infraestructura necesaria para adoptar nuevas tecnologías, mejorar la logística y reducir las restricciones comerciales sobre los productos manufacturados y los servicios.
Los países deberán verificar que sus economías estén preparadas para las tecnologías del mañana. Pero también tendrán que asegurarse de realizar inversiones más adecuadas en su población, de modo que esta también esté preparada para participar.
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