Panorama general

  • Con la tecnología digital, los países de todo el mundo tienen la oportunidad única de acelerar el desarrollo socioeconómico, conectar a los ciudadanos a los servicios y las oportunidades, y construir un futuro mejor.

    La innovación digital está en vías de transformar casi todos los sectores de la economía introduciendo nuevos modelos comerciales, productos, servicios y, en última instancia, nuevas formas de crear valor y empleos. Los resultados de esta transición ya son evidentes: la economía digital mundial en 2016 representaba un valor de USD 11,5 billones, o sea 15,5 % del producto interno bruto (PIB) mundial. Se espera que esta cifra llegue a 25 % en menos de una década.

    La tecnología también está teniendo un impacto profundo en la forma en que los Gobiernos funcionan e interactúan con sus ciudadanos, abriendo la puerta a una mayor transparencia y eficacia en la prestación de servicios.

    Esta ola de innovación en curso tiene el potencial de eliminar muchas de las barreras que se interponen entre las personas y las oportunidades, particularmente para los más pobres y vulnerables. Gracias a las plataformas digitales, los individuos —sin importar donde viven— pueden acceder ahora a cantidades sin precedentes de información, aceptar trabajos en línea, matricularse en cursos electrónicos, e incluso recibir atención vital a través de la telemedicina. El dinero móvil constituye una alternativa fácil y segura al sistema bancario tradicional, dando un gran impulso enorme a la inclusión financiera en muchos países en desarrollo. La identificación digital ha permitido a millones de personas marginadas comprobar su identidad, ejercer sus derechos y aprovechar servicios esenciales, como salud o educación.

    Los beneficios de la innovación digital tienen amplio alcance. Tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo, las tecnologías disruptivas están impulsando rápidamente soluciones innovadoras a desafíos complejos en una amplia gama de sectores, desde la salud y la educación al transporte, la gestión de riesgos de desastres o la agricultura.

    Sin embargo, no todos se han beneficiado de la misma manera: aunque la revolución digital es un fenómeno mundial, todavía existen enormes desigualdades entre los países y dentro de ellos en lo que respecta a penetración, asequibilidad y desempeño de los servicios digitales.

    Si bien casi la mitad de la población mundial tenía acceso a internet en 2016, la tasa de penetración en los países menos adelantados (PMA) era solo del 15 %, o sea 1 de cada 7 personas.

    Un factor que contribuye a ello es el persistente costo prohibitivo del acceso a internet a través de banda ancha móvil o fija en muchos países en desarrollo, donde la falta de infraestructura digital y los obstáculos regulatorios entorpecen el desarrollo de la banda ancha. En diciembre de 2015, el costo de los servicios móviles de banda ancha era de alrededor del 17 % del ingreso nacional bruto (INB) medio mensual per cápita en los PMA, en comparación con tan solo el 5 % a nivel mundial.

    En un mundo cada vez más impulsado por las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), esta brecha digital persistente podría exacerbar las desigualdades y crear una nueva clase de "pobres digitales". Para evitar este escenario, los países esperan intensificar sus esfuerzos hacia el acceso universal de la banda ancha, y dotar a las personas de las habilidades y los recursos que necesitan para participar plenamente en la economía digital.

    Última actualización: Abr 08, 2019

  • El Banco Mundial ofrece una amplia gama de servicios y soluciones para asegurarse de que los países clientes aprovechen el poder del desarrollo digital.

    Sus actividades en el sector se concentran en cinco elementos clave que, combinados, forman la base de economías digitales sólidas e inclusivas:

    • La infraestructura digital (redes de banda ancha fija y móvil, cables de fibra óptica, etc.) es el pilar de la economía digital. El acceso a la conectividad digital debería ser universal y asequible.
    • Los servicios financieros digitales y la identificación digital permiten a las personas, las empresas y los Gobiernos interactuar y realizar transacciones.
    • La innovación y los emprendimientos digitales necesitan un ecosistema adecuado de regulaciones del Gobierno y acceso a financiamiento.
    • Las plataformas digitales, incluidos el comercio y el gobierno electrónicos, impulsan el uso y fomentan la actividad económica.
    • Los conocimientos y las habilidades digitales crean una fuerza laboral experta en temas digitales y aumentan la competitividad.

    Además de experiencia en telecomunicaciones, desarrollar las cinco bases de la economía digital exige capacidad en numerosos campos, como las finanzas, el desarrollo del sector privado, la educación, el empleo y la protección social. Como resultado, la agenda digital moviliza a diversos expertos en el Banco Mundial, la Corporación Financiera Internacional (IFC) y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA).

    Aunque la colaboración multidisciplinaria es fundamental para el éxito del desarrollo digital propiamente tal, también genera oportunidades para integrar soluciones digitales de vanguardia en diferentes sectores, ya sea usando el análisis geoespacial para mejorar la gestión de riesgos de desastres, instalando sensores conectados a sistemas de wifi para monitorear los cultivos a distancia o empleando macrodatos de dispositivos móviles para diseñar mejores redes de transporte público.

    Pero si bien la tecnología ha abierto un sinnúmero de nuevas posibilidades de desarrollo mundial, tiene riesgos inherentes. En particular, la ciberseguridad y la protección de datos preocupan cada vez más. El Banco trabaja estrechamente con los países para ayudarlos a implementar infraestructura, herramientas y reglamentos necesarios para abordar estos desafíos.

    Asistencia del Grupo Banco Mundial

    En el ejercicio de 2018, la cartera del Banco Mundial comprendía 28 proyectos independientes de desarrollo digital, con compromisos totales que ascendían a USD 1280 millones. Además, cada vez son más los componentes de desarrollo digital que se incluyen en proyectos de diferentes ámbitos, tales como transporte, educación, salud, agricultura y gestión del sector público.

    En el ejercicio de 2018, IFC proporcionó financiamiento por un total de USD 539 millones para proyectos de telecomunicaciones, tecnofinanzas y capital de riesgo. La estrategia de inversión de IFC en estos sectores se centra en abordar las brechas en materia de conectividad digital y en el ecosistema de emprendimientos digitales, particularmente en África, Asia central y Asia meridional, donde se han planificado varias intervenciones conjuntas de IFC y el Banco Mundial.  Además, IFC promueve activamente la innovación en la prestación de servicios digitales, como tecnología financiera, cibersalud, educación digital y logística electrónica.

    Por su parte, MIGA ha proporcionado garantías de inversión por un total de más de USD 2000 millones en el sector de las telecomunicaciones y el sector digital en los últimos 25 años, y de esa cifra USD 855 millones se destinaron a proyectos en África al sur del Sahara.

    La labor del Banco Mundial en el sector digital se basa en investigaciones y estudios analíticos exhaustivos. Las últimas publicaciones son las siguientes:

    Además de la asistencia financiera directa y los estudios analíticos, el Banco Mundial aprovecha su poder de convocatoria para aunar conocimientos y recursos de una amplia gama de organismos públicos, expertos, innovadores, empresas privadas e inversionistas.

    Con el fin de facilitar el acceso de los países en desarrollo a soluciones digitales, el Banco Mundial estableció la  Alianza para el Desarrollo Digital (DDP, por sus siglas en inglés), (i) una plataforma de innovación digital y financiamiento para el desarrollo. La DDP reúne a asociados de los sectores público y privado para fomentar la creación y aplicación de estrategias de desarrollo digital y promover el intercambio de conocimientos mundiales sobre el desarrollo digital.

    La Iniciativa de Identificación para el Desarrollo (ID4D), (i) con sede en el Banco Mundial, cataliza la creación de sistemas sólidos e inclusivos de identificación digital a través de estudios analíticos, evaluaciones y financiamiento. La tecnología digital tiene un potencial sin precedentes para cerrar la brecha mundial en materia de identificación y transformar la vida de casi 1000 millones de personas que aún carecen de un documento oficial de identidad.

    En África, el Grupo Banco Mundial apoya los esfuerzos de la Unión Africana para la transformación digital del continente. En conjunto con la Comisión de la Unión Africana y los Gobiernos de los países, ayuda a hacer posible que todas las personas, empresas y Gobiernos de África tengan acceso digital a más tardar en 2030, con una meta intermedia de duplicar la conectividad a servicios de banda ancha en 2021. Dado a conocer en febrero de 2016, este plan denominado “el despegue digital” (i) busca impulsar al continente, y asegurar que los países africanos aprovechen todos los beneficios de la economía digital.

    Última actualización: Abr 08, 2019

  • En África occidental, el Banco Mundial ha ayudado a conectar a siete países con el sistema de cable submarino de fibra óptica que se extiende desde la costa de África a Europa. En consecuencia, el precio del acceso a internet se ha reducido extraordinariamente —en más de la mitad en la mayoría de los casos—, permitiendo a más escuelas, hogares, y pequeñas y medianas empresas conectarse a servicios de internet de mejor calidad. En Gambia, por ejemplo, el precio mayorista del acceso a internet es inferior a la quinta parte de lo que solía costar en el pasado.

    En Bangladesh, un proyecto de USD 100 millones condujo a la creación del primer centro nacional de datos y de arquitectura empresarial del país, y de un equipo de respuesta a incidentes de ciberseguridad nacional. En la clasificación mundial del Índice de Desarrollo del Gobierno Electrónico de las Naciones Unidas, el país subió del puesto 150 al 115, el aumento más alto entre todos los países durante el período de vigencia del proyecto. Las actividades de fomento del sector de las tecnologías de la información (TI) del proyecto también están bien encaminadas para crear 30 000 nuevos empleos para los jóvenes de Bangladesh y generar un aumento de USD 200 millones en los ingresos del sector, posicionando al mismo tiempo al país para competir más eficazmente.

    En Afganistán, con un crédito por un monto de USD 22 millones se respaldaron reformas que aumentaron la competitividad del mercado de las telecomunicaciones, y atrajeron más de USD 1200 millones en inversiones privadas. Esto ayudó a que el número de suscriptores de telefonía pasara de 57 000 a 13,4 millones entre 2002 y 2010, y los costos de las llamadas telefónicas, de USD 2 a USD 0,10 por minuto.

    Otro proyecto por valor de USD 50 millones tiene como propósito ampliar el acceso de más habitantes del país a internet, sobre la base del uso generalizado de teléfonos móviles para mejorar la prestación de servicios públicos y el respaldo para nuevos emprendimientos en el sector de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC). Hasta la fecha, se han instalado alrededor de 186 kilómetros de cable de fibra óptica, y se ha capacitado a unos 600 afganos para para que se formen como profesionales especializados en tecnologías de la información.

    En el marco del Proyecto de Economía Digital (KODE) por un monto de USD 25 millones en Kosovo, el Banco Mundial está trabajando con el Gobierno para dar acceso a servicios de banda ancha asequibles a 200 aldeas de todo el país. Gracias a un innovador enfoque de colaboración entre los sectores público y privado, miles de hogares rurales, escuelas, universidades y centros de salud se conectarán por primera vez a internet de alta velocidad. Este proyecto será fundamental para cerrar la brecha digital, mejorando la competitividad del capital humano de Kosovo e integrando al país en la economía digital.

    En Côte d'Ivoire, con un proyecto de agricultura electrónica por un monto de USD 70 millones se modernizará considerablemente el sector agrícola y, al mismo tiempo, se dará acceso a servicios de banda ancha asequibles a más de 1 millón de personas en comunidades rurales. En particular, se aprovecharán las plataformas digitales para aumentar la productividad de los pequeños agricultores, darles acceso a nuevos mercados y simplificar la difusión de información crucial, como los precios de los cultivos en tiempo real.   Otras áreas de atención son los emprendimientos y las habilidades digitales: el programa dará la oportunidad a más mujeres jóvenes de aprender a codificar, y fomentará la creación de contenidos y servicios digitales nacionales.

    En Myanmar, el Banco Mundial ayudó al Gobierno a crear un entorno regulatorio adecuado y atraer inversión extranjera y, al mismo tiempo, desarrollar la industria local de las tecnologías de la información y crear empleos. En 2012, una tarjeta SIM costaba USD 2500, mientras que hoy cuesta solo USD 1,10.

    En Kenya, el Proyecto de infraestructura de las Comunicaciones y Transparencia (KTCIP) (i) contribuyó a reducir de manera considerable el precio de los servicios de internet de banda ancha, ampliando al mismo tiempo el alcance geográfico de la red. Paralelamente, el proyecto se valió del mejor acceso a internet como una oportunidad para mejorar los resultados en múltiples sectores.  En concreto, con el proyecto se aumentó la transparencia, la rendición de cuentas y la descentralización del sector público mediante la implementación del sistema integrado de información relativa a la gestión financiera en los Gobiernos de los 47 condados del país, poniéndose además a disposición del público en general 945 conjuntos de datos y 93 mapas digitales en un portal único. Otros centros de atención del programa fueron la educación y la creación de empleo: más de 190 instituciones de educación superior y 150 escuelas fueron equipadas con internet de banda ancha y puntos de acceso a wifi. Nailab, una incubadora de emprendimientos, ha prestado apoyo a jóvenes emprendedores para el desarrollo de nuevos servicios y aplicaciones, la creación de planes de negocios sostenibles y la obtención de acceso a financiamiento.

    En Nicaragua, con un proyecto reciente (i) se amplió el acceso a internet de banda ancha y la cobertura de telefonía móvil a algunas de las zonas más remotas del país, y se redujo al mismo tiempo el precio de los servicios de telecomunicaciones. En particular, con dicho proyecto se facilitó la instalación de otros 104 puntos de acceso a internet de banda ancha en 101 municipios.

    Última actualización: Abr 08, 2019


Recursos adicionales

Contactos en la oficina del país

Ciudad de Washington
Mauro Azeredo
Oficial superior de comunicaciones
mazeredo@worldbank.org