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Panorama general

El agua afecta todos los aspectos del desarrollo y se relaciona con la mayoría de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Además, impulsa el desarrollo económico, apoya los ecosistemas saludables y es fundamental para la vida.

Unos 2200 millones de personas en todo el mundo no tienen acceso a servicios de agua potable gestionados de manera segura, 4200 millones no cuentan con servicios de saneamiento seguros y otros 3000 millones carecen de instalaciones básicas para lavarse las manos. Las brechas en el acceso a fuentes de abastecimiento de agua y saneamiento, el crecimiento demográfico, el uso intensivo de agua, la mayor variabilidad de las precipitaciones y la contaminación son factores que se conjugan en muchos lugares transformando al agua en uno de los principales riesgos para el progreso económico, la erradicación de la pobreza y el desarrollo sostenible.

En el mundo interconectado y en rápido crecimiento que vemos hoy, las consecuencias de dichas tensiones son de carácter local, nacional, transfronterizo, regional y mundial. Las repercusiones afectarán de forma desproporcionada a los más pobres y los más vulnerables.

La prestación segura de servicios de abastecimiento de agua, saneamiento e higiene es un elemento esencial para prevenir y proteger la salud humana durante brotes infecciosos, como la actual pandemia de COVID-19. Según una reseña técnica de la OMS/Unicef sobre el sector de agua, saneamiento e higiene y la gestión de desechos en la COVID-19:

  • El lavado frecuente y adecuado de manos es una de las medidas más importantes que se pueden usar para prevenir la infección por el coronavirus (COVID-19). Los mencionados servicios deben permitir esta higiene más frecuente y regular al mejorar las instalaciones y utilizar técnicas probadas de cambios de conducta.
  • Las orientaciones de la OMS sobre la gestión segura de los servicios de agua potable y saneamiento se aplican al brote de COVID-19. Las medidas que van claramente más allá de estas recomendaciones no son necesarias.
  • La gestión segura de los servicios de abastecimiento de agua, saneamiento e higiene y la aplicación de buenas prácticas de higiene generan múltiples cobeneficios. Tales esfuerzos ayudarán a prevenir numerosas enfermedades infecciosas, que causan millones de muertes al año.

El cambio climático se manifiesta a través del agua. Nueve de cada 10 desastres naturales se relacionan con el agua. Los riesgos climáticos relacionados con el agua se precipitan en cascada a través de sistemas alimentarios, energéticos, urbanos y ambientales. Si se quieren lograr los objetivos relacionados con el clima y el desarrollo, el agua debe estar en el centro de las estrategias de adaptación.

Para orientar la eficaz adaptación al cambio climático, las actividades deben reflejar la importancia de la gestión hídrica a la hora de reducir la vulnerabilidad y crear resiliencia climática, priorizando las siguientes medidas:

  • Ampliar la gestión integrada de los recursos hídricos más allá de los enfoques tradicionales. Los esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero también dependen del acceso a fuentes de agua confiables, ya que todas las acciones de mitigación requieren agua para dar resultados.
  • Promover inversiones y soluciones que incorporen la gestión de la 'infraestructura natural' —los servicios ecosistémicos proporcionados por cuencas y litorales saludables— y sus beneficios en favor de un desarrollo con resiliencia al clima de los sectores de la energía y de los alimentos.
  • Apoyar acciones a escala para generar resiliencia climática combinando la gestión de cuencas, la infraestructura sostenible, y el empoderamiento y el aprendizaje a través de instituciones flexibles.

El crecimiento económico depende en gran medida del agua. El agua es un factor vital para la producción, por lo que la reducción de sus existencias puede reflejarse en una desaceleración del crecimiento económico. Las tasas de crecimiento económico de algunas regiones podrían reducirse en hasta un 6 % del PIB en 2050, como consecuencia de pérdidas vinculadas con el agua en las esferas de la agricultura, la salud, los ingresos y la propiedad. Asegurar un suministro suficiente y constante de agua en un contexto de creciente escasez será esencial para alcanzar los objetivos mundiales de alivio de la pobreza.

  • Optimizar el uso del agua a través de mejoras en materia de planificación e incentivos ayudará a mejorar el bienestar y aumentará el crecimiento económico. Si se implementan y fiscalizan bien instrumentos económicos como los permisos y los precios del agua se puede mejorar la gestión y la protección de los recursos hídricos.
  • Por lo tanto, es vital ampliar el suministro y la disponibilidad de agua donde se pueda y corresponda. Esto incluye inversiones en almacenamiento, reciclaje y reutilización de agua y, si es viable, desalinización. Estas intervenciones deben ser acompañadas por políticas encaminadas a promover la eficiencia hídrica y mejorar la distribución de agua.
  • Otra de las principales prioridades es lograr que las economías sean "impermeables" para limitar el impacto de los fenómenos meteorológicos extremos y la incertidumbre. Una mejor planificación urbana, la ampliación de los programas de seguros de cosechas para proteger a los agricultores y la participación ciudadana contribuirán a generar capacidad de adaptación y a reducir los impactos económicos de acontecimientos adversos.

El agua es crucial para determinar si el mundo alcanza o no los ODS. El mundo requiere un cambio fundamental en la manera cómo se comprende, valora y gestiona el agua.

  • Comprender el agua significa tomar decisiones basadas en pruebas acerca del agua utilizando datos hídricos consolidados.
  • Valorar el agua significa reconocer los valores que la sociedad le asigna al agua y a sus usos, considerándolos en las decisiones políticas y comerciales, incluidas aquellas sobre la fijación de precios adecuados del agua y de los servicios de saneamiento.
  • Gestionar el agua significa adoptar enfoques integrados para la gestión de los recursos hídricos a nivel local, nacional y regional.

Las inversiones inteligentes en agua limpia y saneamiento ayudan a prevenir muertes innecesarias y transformar vidas. Los niños más saludables se convierten en adultos más sanos que pueden hacer una mayor contribución a la economía. Este principio constituye la base del Proyecto de Capital Humano del Banco Mundial.

El saneamiento es crucial para la salud, el crecimiento económico y el medioambiente. Las inversiones en saneamiento ayudan a prevenir muertes innecesarias, invertir en las personas y transformar vidas. Unos 297 000 niños menores de 5 años mueren debido a enfermedades diarreicas relacionadas con malos hábitos de higiene. Los servicios de saneamiento deficientes y la contaminación del agua se vinculan también con la transmisión de enfermedades como el cólera, la disentería, la hepatitis A y el tifus.

Se requiere compromiso político y liderazgo e innovaciones y avances tecnológicos en la prestación de servicios y los modelos de financiamiento para ayudar a los Gobiernos a lograr el ODS 6.2, es decir para dar acceso equitativo a servicios de saneamiento e higiene adecuados para todos a más tardar en 2030.

Para informarse de las distintas líneas de actividades en el sector del agua, consulte estas infografías:

Última actualización: Mar 01, 2021

Recursos adicionales

Contactos en la oficina del país

Práctica global de Agua del Banco Mundial