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Panorama general

El acceso a un empleo de calidad es el camino más seguro para salir de la pobreza: el aumento de los salarios es responsable de alrededor del 40 % de la disminución de la pobreza (i) en la última década. Sin embargo, el mundo en desarrollo enfrenta una crisis laboral que obstaculiza los esfuerzos para poner fin a la pobreza extrema e impulsar la prosperidad compartida. Más de 2000 millones de personas en edad de trabajar están fuera del mercado laboral y el 65 % de los trabajadores, lo que agrega otros 2000 millones de personas, realizan tareas de baja productividad, trabajan por cuenta propia o no ganan lo suficiente para salir de la pobreza. La mayoría de los países en desarrollo enfrentan, en distintos grados, tres desafíos principales:

  1. Crear más empleos. Se deben crear alrededor de 600 millones de puestos de trabajo en los próximos 15 años para aumentar las tasas de empleo y absorber a los jóvenes que ingresan al mercado laboral. Para ello se necesita apoyar el crecimiento del sector privado.
  2. Mejorar la calidad de los empleos. Tener un trabajo no es suficiente: lo que marca la diferencia es tener un empleo más productivo, con buenas condiciones laborales y protección social. Además de crear la mayor cantidad posible de empleos en el sector formal, es fundamental también mejorar la productividad y los salarios de los empleos en el sector informal, los cuales son la fuente principal de ingreso de la mayoría de la población en los países de ingreso bajo.

Conectar a las personas con las fuentes de empleo. No todos los trabajadores tienen las mismas oportunidades: las mujeres, los jóvenes y los más pobres son los más desfavorecidos en el mercado laboral. Se deben eliminar todas las formas de discriminación o barreras al empleo y asegurar que los trabajadores tengan las competencias que se necesitan en el mercado de trabajo actual.

Última actualización: Sept 18, 2018

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