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Bolivia: panorama general

  • Durante la década 2004-2014, la economía boliviana creció a una tasa anual promedio del 4,9% debido a los altos precios de las materias primas, la expansión de las exportaciones de gas natural a Argentina y una política macroeconómica prudente. Como consecuencia, la pobreza moderada se redujo del 59% al 39% y el coeficiente de Gini de desigualdad bajó de 0,60 a 0,47.

    Debido a un contexto internacional menos favorable y una reducción temporal de la demanda de gas natural de Brasil, el crecimiento del PIB se redujo de un pico de 6.8% en 2013 a un estimado de 4.2% en 2017. El índice de pobreza se ha mantenido cerca del 39% entre 2013-2016 y el índice Gini de desigualdad ha permanecido cerca de 0.47 desde 2011. El efecto de los bajos precios de las materias primas fue contenido por políticas expansivas que resultaron en elevados déficits fiscales (7.4% del PIB en 2017) y de cuenta corriente (6.3% del PIB en 2017), financiados con recursos acumulados en la bonanza, el financiamiento externo y el crédito del Banco Central de Bolivia (BCB).

    Las reservas internacionales disminuyeron desde US$15.1 mil millones (46% del PIB) en 2014 a US$10.3 mil millones (28%) en 2017. Entre tanto, en 2017, la deuda pública bruta estaba cerca del 50% y los ahorros fiscales alcanzaron a alrededor del 17% del PIB.

    Con el objetivo de mantener un crecimiento alto, continuar reduciendo la pobreza y mejorar el acceso a servicios básicos, a principios de 2016 fue aprobado el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social (PDES) 2016-2020. Este plan incluye un amplio programa de inversiones públicas, financiado por los ahorros acumulados en la bonanza, créditos del BCB y endeudamiento externo. Entre otras áreas, se contemplan inversiones en infraestructura, exploración de hidrocarburos, industrialización de gas natural, y generación termo e hidroeléctrica. El plan también apela a un mayor dinamismo del sector privado y de la inversión extranjera directa.

    Dado el contexto internacional, esta ambiciosa agenda de desarrollo implica afrontar algunos retos estructurales como: mantener un manejo macroeconómico prudente, optimizar la eficiencia y progresividad del gasto público, asegurar retornos suficientes de los grandes proyectos de inversión y aunar esfuerzos con el sector privado para aumentar las reservas probadas de gas natural que permitan consolidad la posición de Bolivia como un proveedor confiable de gas. El desafío es también atraer inversiones en sectores que tradicionalmente han sido menos atractivos para los inversionistas privados, incluyendo la minería, la agricultura y la manufactura.

    Última actualización: Abr 16, 2018

  • El Programa del Grupo Banco Mundial (GBM) en el Estado Plurinacional de Bolivia se guía por el Marco de Alianza con el País 2016-2020 (MAP). El portafolio actual de operaciones de financiamiento del Banco Mundial se centra principalmente en el área de transporte (56%), desarrollo rural y agricultura (25%) y, en menor proporción, en los sectores de gobernanza (7%), energía (5%), medioambiente (5%) y empleo (2%).

    La cartera actual del Banco Mundial comprende nueve proyectos de inversión activos por un monto de US$1.003 millones. También bajo el MAP, se encuentran en preparación, y serán puestas a consideración del Directorio entre 2018 y 2020, nuevas operaciones por cerca de US$750 millones en los sectores de salud, resiliencia urbana, agua y saneamiento, y riego.

    El MAP tiene dos pilares:

    • Promover el crecimiento amplio e inclusivo;
    • Apoyar la sostenibilidad fiscal y ambiental y la resiliencia al cambio climático y a los choques económicos.

    Dentro de sus dos pilares, la Alianza comprende cinco objetivos:

    • Reducir costos de transporte y aumentar la conectividad de las comunidades aisladas y vulnerables a la red de caminos en áreas seleccionadas;
    • Incrementar el acceso a determinados servicios básicos de calidad en las comunidades urbanas y rurales más pobres;
    • Mejorar las oportunidades para la generación de ingresos, el acceso a mercados y el aumento sostenible de la productividad;
    • Fortalecer la capacidad de adaptación y mitigación al cambio climático, reduciendo la vulnerabilidad a desastres naturales;
    • Fortalecer la capacidad institucional para mejorar la gestión de recursos públicos y el ambiente de inversiones.

    Por su parte, la Corporación Financiera Internacional (IFC), institución del Grupo Banco Mundial que apoya el desarrollo del sector privado, continuará enfocándose en las inversiones en los sectores financiero, agroindustrial, manufacturero y de servicios. Estas inversiones buscan fomentar el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas, promover el comercio exterior y proteger los recursos naturales a través de la implementación de mejores prácticas mundiales en materia de sostenibilidad ambiental.

     

    Última actualización: Feb 26, 2018

  • Oportunidades para generar ingresos, acceder a mercados y aumentar la productividad

    El Proyecto de Alianzas Rurales (PAR) apoyó a organizaciones de productores del área rural que aumentaron sus ingresos en 33% y los ingresos netos de su actividad en general en 42%. El PAR II apoyó 522 alianzas en 120 municipios, beneficiando directamente a 18.000 hogares. Un financiamiento adicional, recientemente aprobado, expandirá el proyecto a todo el país, promoviendo mejoras en la productividad a través de inversiones en riego tecnificado que desarrollarán resiliencia en las prácticas agrícolas.

    En el marco del Proyecto de Inversión Comunitaria en Áreas Rurales (PICAR), 656 comunidades rurales en extrema pobreza de Cochabamba, Chuquisaca, La Paz y Oruro se beneficiaron con 769 sub-proyectos de infraestructura, de los cuales casi la mitad fueron administrados por mujeres. Con un financiamiento adicional se estima beneficiar a 200.000 personas más con acceso a infraestructura básica y productiva y a servicios.

    El Proyecto de Innovación y Servicios Agrícolas (PISA), que cerró en febrero de 2017, fortaleció al Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF) que hoy lidera una red de 130 organizaciones de investigación y extensión en todo el país y desarrolla programas en varios subsectores, como el trigo, que proveen a la industria variedades mejoradas de semillas. Asimismo, superando todos los records, el INIAF logró aumentar su capacidad de certificación a más de 100.000 toneladas de semillas al año.

    Un modelo sostenible de planificación territorial para comunidades campesinas e indígenas, incluida la etnia Esse-Ejja (en peligro de desaparición), fue implementado en la Amazonía boliviana con recursos no reembolsables del Fondo de Desarrollo Social de Japón (JSDF, por sus siglas en inglés), administrados por el Banco Mundial. Concluido en mayo de 2017, este proyecto apoyó el fortalecimiento de las capacidades de 25 de las comunidades más vulnerables del área. Además de la gestión del uso de suelo, los 5.600 pobladores rurales beneficiados implementaron sub proyectos productivos apoyados por el proyecto y participaron en los procesos de planificación territorial municipal.  

    En el sector empleo, el Proyecto de Mejora de la Empleabilidad e Ingresos Laborales para Jóvenes tiene como objetivo promover la empleabilidad y mejorar los ingresos laborales de 6.500 jóvenes de bajos ingresos, apoyando la expansión de programas de inserción en el mercado laboral. El Proyecto contempla una proporción importante de participación de jóvenes mujeres y, en el caso de madres, estipendios diferenciados para apoyar en la crianza de sus niños menores de 5 años.

    Capacidad para la gestión del cambio climático y reducción de la vulnerabilidad a desastres naturales

    Desde 2015 el Banco Mundial apoya la implementación de la política de gestión del riesgo de desastres a partir de un financiamiento para el desarrollo de políticas que contribuyó a fortalecer el marco legal e institucional en Bolivia.

    El Programa Piloto para la Resiliencia Climática contribuyó a la formulación de una Estrategia Nacional de Resiliencia Climática. Para apoyar esta herramienta, el Banco Mundial está implementando el Proyecto de Resiliencia Climática - Manejo Integrado de Cuencas, que busca fortalecer la capacidad de adaptación al cambio climático expandiendo el sistema de vigilancia de los efectos de este fenómeno, además de reforzar la estructura del sistema de información sobre clima y agua y el monitoreo de sequías. El Proyecto también trabaja en tres cuencas del departamento de Cochabamba que cubren aproximadamente 16.000 kilómetros cuadrados y albergan a cerca de 1,4 millones de habitantes. Las intervenciones son en riego y defensivos, así como en manejo integral de microcuencas.

    Acceso a servicios básicos de calidad en comunidades urbanas y rurales más pobres

    El Proyecto de Atención y Desarrollo de la Primera Infancia (ADEPI), financiado por el JSDF y administrado por el Banco Mundial, logró implementar un modelo de calidad de la gestión construido de manera participativa en el 50% de los 150 centros infantiles existentes en los municipios de La Paz y El Alto. Entre 2013 y 2016, un total de 4.315 niños de 0 a 4 años se beneficiaron de material educativo y pedagógico. Unas 500 madres participaron en talleres de formación de capacidades productivas y emprendimiento, así como en salud sexual y reproductiva.

    El recientemente concluido Proyecto de Infraestructura Urbana (PIU) benefició a La Paz y El Alto. A través del Programa Barrios y Comunidades de Verdad, apoyó el mejoramiento de alumbrado público, infraestructura de drenaje, instalaciones de saneamiento, obras de mitigación del riesgo de desastres e instalaciones de recreación en 46 barrios en zonas urbanas de menores recursos de la ciudad de La Paz, beneficiando a 8.100 familias. En El Alto, a través de inversiones en infraestructura y la provisión de asistencia técnica al municipio, se mejoró la movilidad urbana y se promovió el transporte sostenible.

    El Banco Mundial apoya programas de electrificación en Bolivia desde 2003 con operaciones como el Proyecto de Infraestructura Descentralizada para la Transformación Rural (IDTR I), que llevó electricidad a 30.300 familias, 110 escuelas y 14 centros de salud, conectándolos a la red de electrificación o proporcionándoles sistemas solares domésticos. El Proyecto Electricidad Descentralizada para el Acceso Universal benefició a casi 7.600 hogares y 136 escuelas con 5.700 lámparas pico con sistemas solares domésticos, durante 2010-2012, lo que equivale a un total de casi 222.800 personas. El Proyecto IDTR II contribuirá al incremento de la cobertura del servicio de energía, beneficiando aproximadamente a 14.600 hogares mediante la extensión de redes, 12.600 hogares con sistemas solares fotovoltaicos individuales y 138 infraestructuras públicas (escuelas y postas de salud) con sistemas solares fotovoltaicos.

    Capacidad institucional para mejor gestión de recursos públicos

    El Proyecto de Fortalecimiento de la Capacidad Estadística y la Base de Información para una Planificación Basada en Evidencia (STATCAP) impulsó los censos nacionales de Población y Vivienda en 2012, el Censo Agropecuario en 2013, la mejora de las Encuestas de Hogares, la actualización de la cartografía multipropósito, la Encuesta de Demografía y Salud 2016 y la Encuesta de Presupuestos Familiares 2015-2016, entre otros. Asimismo, apoyará el Censo Económico 2018, actividad que será desarrollada después de 30 años. De manera complementaria, el Banco Mundial está colaborando en actividades analíticas relacionadas a la medición de la pobreza.

    Conectividad y reducción de costos de transporte para comunidades aisladas y vulnerables

    Con la finalidad de incrementar la conectividad, el Proyecto Carretero del Corredor de Conexión en Santa Cruz, tramo San Ignacio – San José, de 208 Km, completará una carretera de la red vial fundamental que comunica Bolivia y Brasil, cierra el circuito turístico de la Chiquitanía y forma parte del Corredor Bioceánico Este-Oeste.

    La rehabilitación de la vía Santa Cruz – Trinidad de 546 km favorecerá a cerca de 3 millones de habitantes de los departamentos de Santa Cruz y Beni, además de usuarios de otras regiones, la mayoría de ellos productores agropecuarios que necesitan trasladar sus productos a otros mercados. La carretera también posibilitará el acceso a servicios de salud y educación a comunidades rurales alejadas.

    El Proyecto de Carreteras Nacionales e Infraestructura Aeroportuaria aporta a la integración regional e internacional a través del mejoramiento del tramo San Buenaventura – Ixiamas de 114 km. Esta carretera mejorará la conexión de los departamentos de La Paz y Pando con Brasil, facilitando el desarrollo económico de las poblaciones aledañas. El Proyecto también financia mejoras en el Aeropuerto de Rurrenabaque que contribuirán al flujo de turismo en la región.

    Última actualización: Feb 26, 2018

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Bolivia: Compromisos por ejercicio (en millones de US$)*

*Montos incluyen compromisos del BIRF y la AIF.


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