ARTÍCULO Agosto 13, 2018

La restitución de tierras que está devolviendo la vida a miles de colombianos

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Crónicas Desarmadas


Colombia se convierte en ejemplo mundial en un proceso inédito que hasta ahora ha restituido más de 302.000 hectáreas a campesinos desplazados por el conflicto armado

¿Sabía que más de la mitad de los conflictos del planeta están relacionados con la tierra? Colombia no es excepción. De hecho, fue el primer país del mundo en restituir tierras durante el conflicto que afectó al país por varias décadas y dejó a miles de colombianos sin sus terrenos.

Hasta el momento se han devuelto más de 302.000 hectáreas, beneficiando a unas 38.000 personas, según datos de la Unidad de Restitución de Tierras. Esto significa que miles de campesinos que hace algunos años se vieron obligados a abandonar o fueron despojados de sus tierras por actores armados, ahora han podido retornar y están haciendo de sus tierras lugares productivos.

Es sorprendente la trasformación social y el desarrollo económico que las comunidades han logrado consolidar a raíz del retorno. Se conocen experiencias exitosas de grupos de mujeres que siembran maracuyá, comunidades que se han unido en proyectos productivos de ganadería o siembra de yuca, maíz, y cacao, entre otros.

En esta entrevista, Ivonne Moreno, especialista sénior en Administración de Tierras del Banco Mundial, explica el alcance de este proceso:

Pregunta. ¿Por qué la restitución de tierras?

Respuesta. Las disputas de acceso y control a la tierra frecuentemente escalan a conflicto armados y desplazamientos forzados masivos. Las estimaciones indican que el 56% de los conflictos a nivel global están relacionados con la tierra. A diciembre de 2015, el 95% de los 65 millones de refugiados y personas en condición de desplazamiento forzado vivían en países en vía de desarrollo.

Para afrontar el despojo de tierras, se han incluido medidas de restitución de la propiedad en países de América Latina, Europa, Asia, África y Medio Oriente. La restitución de tierras se enmarca en la llamada justicia restaurativa y es fundamental para la estabilización socioeconómica y la reparación de las víctimas por el papel central de la tierra para el sustento, la identidad y la territorialidad.

P. ¿Cuándo comenzó el proceso de restitución de tierras en Colombia y cómo ha sido en otros países?

R. Desde el 2007, la restitución de tierras en Colombia es un derecho fundamental de la población desplazada, de acuerdo con lo dispuesto por la Corte Constitucional en 2007; y en el marco de los tratados internacionales suscritos por Colombia en materia de derechos humanos. En 2011, con la expedición de la Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras, se reconoció la restitución de tierras, como una de las medidas de reparación para las víctimas de abandono forzado y despojo de tierras.

Este proceso tiene una etapa administrativa y otra judicial. En la fase administrativa se investiga a las personas que reclaman la restitución de sus tierras, para determinar si pueden acceder a este mecanismo; y una vez se supera este paso, se da inicio a la instancia judicial, en la que el juez o magistrado dicta las órdenes correspondientes para que la víctima pueda gozar nuevamente del predio desposeído, en condiciones que permitan su estabilización socioeconómica y permanencia. La restitución de territorios colectivos a comunidades étnicas (indígenas y afrocolombianas, negras, raizales y palenqueras) también cuenta con un proceso especial, de acuerdo con el marco legal colombiano.

Diversos países han adaptado las medidas de restitución de acuerdo con su contexto de violencia, desplazamiento forzado y despojo, por ejemplo:

  • En Sudáfrica, con los terrenos confiscados durante los 200 años del apartheid, el programa de restitución cubrió diferentes medidas de redistribución, compensación y restitución de tierras para despojos ocurridos desde 1913.
  • En Kosovo, la restitución estuvo a cargo de un Comité conformado por miembros internacionales y nacionales, como mecanismo para proporcionar más garantías de imparcialidad.
  • En Bosnia y Herzegovina, la restitución incluyó el derecho a un alojamiento de vivienda alternativo para desplazados y población vulnerable que estaba ocupando los predios a restituir.

P. ¿Cómo se establece la legitimidad del reclamo?

R. En Colombia, durante la etapa administrativa, la Unidad de Restitución de Tierras (entidad adscrita al Ministerio de Agricultura) identifica e investiga: los titulares de derechos sobre el predio, incluyendo las mujeres; los predios (linderos y características); el tipo de tenencia (propiedad, ocupación o posesión); el contexto de los hechos de despojo y/o abandono forzado; y si existen otras reclamaciones/ocupaciones sobre el predio solicitado en restitución.

En Siria, ante la precariedad de información de la propiedad de la tierra, se han combinado diferentes fuentes de información: imágenes satelitales, encuestas y documentación comunitaria de los derechos sobre la tierra. En Irak, la Comisión de Compensación de las Naciones Unidas que se ocupó de reclamaciones resultantes de la guerra del Golfo de 1990-1991, aceptó flexibilidad en los documentos y pruebas del despojo partiendo de un análisis del contexto de los derechos de propiedad y de las circunstancias de la guerra en las comunidades afectadas.

P. ¿Por qué Colombia es un ejemplo en el mundo?

R. En Colombia la restitución de tierras comenzó su implementación antes de la finalización del conflicto armado, lo que lo convierte en un caso único en el mundo de prevención del escalamiento de los conflictos de despojo y abandono forzado de tierras. Además, en Colombia, la restitución de tierras busca un efecto transformador, para que la víctima pueda gozar nuevamente del mismo predio desposeído (o de otro con similares características), lo que incluye: el título de propiedad formalmente registrado; una solución o mejoramiento de vivienda; el establecimiento de un proyecto productivo; y el pago o condonación de deudas o hipotecas, cuando a causa del desplazamiento forzado, la víctima no haya podido cumplir con la obligación de pago. Finalmente, el juez o magistrado también decide sobre las compensaciones a terceras personas.

La experiencia de otros países ha demostrado que es importante no limitar la restitución a la vivienda y la tierra sino también extenderla a las actividades productivas. En Bosnia y Herzegovina, los locales comerciales fueron excluidos del programa de restitución administrativa y los reclamos relacionados tuvieron que pasar por un largo proceso ante los tribunales. Esta exclusión obstaculizó la capacidad de muchos repatriados y retornados de ser productivos y aportar en el proceso inicial de autosuficiencia y posterior estabilización socioeconómica.

P. ¿La restitución es la única forma de resolver los conflictos sobre la tierra?

R. La restitución de tierras es una respuesta al despojo y el abandono forzado de tierras, que se enmarca en los estándares internacionales, para la búsqueda de una solución duradera de superación de la crisis humanitaria generada por violencia y que busca el restablecimiento de los derechos sobre la tierra de la población víctima.

En escenarios por fuera del conflicto armado y la violencia, se pueden aplicar los Métodos Alternativos de Solución de Conflictos – MASC- para conflictos relacionadas con el uso y la tenencia de la tierra. Los MASC brindan el escenario propicio para la reconciliación de los ciudadanos por conflictos sobre el uso y la tenencia de la tierra. Estos métodos pueden facilitar la formalización de la propiedad, y el buen ambiente para los negocios, promoviendo que las partes puedan confiar a la hora de comprar o vender las propiedades, ya que otorgan seguridad jurídica.

Colombia ya cuenta con experiencia en MASC para diferentes tipos de conflictos, con varias ventajas: primero, los MASC resuelven los conflictos de manera rápida. Según un estudio de la Universidad Nacional en 2017, el 80% de los conflictos se resuelven en solo un mes. Segundo, permiten que las partes logren acuerdos que están legalmente respaldados. Y tercero, promueven los valores cívicos y la cultura de la legalidad.

 


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