OPINIONES

La economía mundial sin esteroides

World Bank Group Managing Director Sri Mulyani Indrawati

Project Syndicate

Febrero 05, 2014

WASHINGTON DC – El crecimiento económico ha regresado. No solo Estados Unidos, Europa y Japón al fin crecen simultáneamente, también los países en desarrollo recuperan fuerzas. En consecuencia, el PBI mundial aumentará el 3,2 % este año, frente al 2,4 % en 2013; esto bien puede implicar que 2014 sea el año en que la economía mundial finalmente dé un giro.

El rebote de las economías avanzadas es una buena noticia para todos Pero, para las economías emergentes y en desarrollo que dominaron el crecimiento mundial durante los últimos cinco años, plantea una importante pregunta: ahora que los países con altos ingresos se les unen, ¿alcanza con las prácticas habituales para competir?

La respuesta sencilla es «no». Al igual que un atleta puede usar esteroides para lograr resultados rápidos, evitando al mismo tiempo los duros entrenamientos necesarios para adquirir resistencia y salud en el largo plazo, muchas economías emergentes han confiado en los ingresos de capital de corto plazo (el llamado «dinero caliente») para sostener su crecimiento, en vez de intentar difíciles reformas económicas y financieras. Con la Reserva Federal estadounidense decidida a ajustar las condiciones monetarias excepcionalmente generosas que han impulsado este «crecimiento fácil», las economías emergentes tendrán que cambiar su enfoque, a pesar de la importante reducción en su margen de maniobra, o arriesgarse a perder el terreno ganado en los últimos años.

Mientras el ajuste de la política monetaria de la Fed se cristaliza, el Banco Mundial predice que los flujos de capital hacia los países en desarrollo caerán, del 4,6 % de sus PBI en 2013 a cerca del 4 % en 2016. Pero, si las tasas de interés de largo plazo en EE. UU. aumentan demasiado rápidamente, los cambios en las políticas no se comunican lo suficientemente bien o los mercados se tornan volátiles, los flujos de capital podrían desplomarse rápidamente, tal vez en más del 50 % durante unos pocos meses.

Este escenario puede perturbar el crecimiento en las economías emergentes que no han aprovechado los recientes flujos de capital para implementar reformas. El probable aumento de las tasas de interés pondrá considerable presión sobre países con grandes déficits en sus cuentas corrientes y elevados niveles de endeudamiento externo, consecuencia de cinco años de expansión del crédito.

Open Quotes

Como ocurre en el caso de un atleta exhausto que necesita recuperar sus fuerzas, nunca es fácil para un líder político implementar reformas difíciles bajo presión. Pero, para las economías emergentes se trata de una cuestión fundamental para recuperar el crecimiento y mejorar el bienestar de sus ciudadanos. Sobrevivir a la crisis es una cosa, emerger victorioso es una cuestión totalmente diferente. Close Quotes

Sri Mulyani Indrawati
World Bank Group Managing Director

De hecho, el verano pasado, cuando se especuló con que la Fed pronto comenzaría a reducir gradualmente sus compras de activos de largo plazo (la llamada flexibilización cuantitativa), las presiones en los mercados financieros fueron mayores en los países sospechados de debilidad en sus variables económicas fundamentales. Turquía, Brasil, Indonesia, India y Sudáfrica –apodados los «Cinco Débiles»– fueron golpeados con particular dureza.

De manera similar, algunas monedas en mercados emergentes han sufrido renovadas presiones en los últimos días, disparadas en parte por la devaluación del peso argentino y por señales de desaceleración en el crecimiento chino, así como dudas sobre las verdaderas fortalezas de esas economías en medio de un sentimiento de volubilidad en los mercados. Al igual que la turbulencia del verano pasado, el actual brote de presión en los mercados afecta principalmente a las economías caracterizadas por tensiones políticas internas o desequilibrios económicos.

Pero, para la mayoría de los países en desarrollo, la historia no ha sido tan sombría. Los mercados financieros en muchos países en desarrollo no han sufrido presión significativa, ni en el verano ni ahora. De hecho, más de tres quintos de los países en desarrollo –muchos de ellos con un sólido desempeño económico y beneficiados por reformas previas a la crisis (que les permitieron atraer capitales más estables, como la inversión extranjera directa)– en realidad se apreciaron durante la primavera y el verano pasados.

Además, volviendo a la metáfora atlética, algunos han seguido ejercitando sus músculos y mejorando su resistencia, incluso bajo presión. México, por ejemplo, abrió su sector energético a asociaciones con el extranjero el año pasado: una reforma políticamente difícil que posiblemente genere beneficios significativos en el largo plazo. De hecho, podría decirse que ayudó a México a evitar formar parte de los Cinco Frágiles.

Un crecimiento más sólido en las economías de altos ingresos también creará oportunidades para los países en desarrollo, por ejemplo, a través de una mayor demanda de importaciones y nuevas fuentes de inversión. Si bien será más difícil captar esas oportunidades que los flujos de capital de la era de la flexibilización cuantitativa, los resultados serán mucho más duraderos. Pero, para aprovecharlos, los países –al igual que los atletas– deben esforzarse para competir con éxito, con políticas internas sólidas que fomenten un entorno amigable para los negocios, un régimen de comercio exterior atractivo y un sector financiero saludable.

Parte del desafío en muchos países será reconstruir los amortiguadores macroeconómicos consumidos durante años de estímulo monetario y fiscal. Reducir los déficits fiscales y llevar la política monetaria a un plano más neutral será especialmente difícil para los Cinco Frágiles y otros países donde el crecimiento se ha retrasado.

Como ocurre en el caso de un atleta exhausto que necesita recuperar sus fuerzas, nunca es fácil para un líder político implementar reformas difíciles bajo presión. Pero, para las economías emergentes se trata de una cuestión fundamental para recuperar el crecimiento y mejorar el bienestar de sus ciudadanos. Sobrevivir a la crisis es una cosa, emerger victorioso es una cuestión totalmente diferente.

Este editorial originalmente se publicó en Project Syndicate, más