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Zia Qureshi, autor del informe de seguimiento mundial del Banco, Global Monitoring Report, conversó el martes 26 de octubre a las 10 de la mañana con usuarios del sitio.
¿Cuánto se ha avanzado para alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio? ¿Qué se puede hacer para apurar los resultados? ¿De qué manera se pueden mantener en el tiempo? Lea la transcripción en inglés, muy pronto ofreceremos la traducción de algunas preguntas y respuestas.
Vea la transcripción en inglés
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Si Tasleema Akhtar hubiese sido adolescente en la década de los noventa, no habría podido asistir a la escuela.
Porque la pequeña Tasleema de 13 años vive Bangladesh y en 1991, sólo un 20% de las mujeres de ese país sabía leer y escribir. Eso las ubicaba entre las menos instruidas del mundo.
Hoy, más del 50% de las niñas de Bangladesh asisten a la escuela secundaria.
Conozco el tipo de vida que lleva la gente que no fue a la escuela. No tienen futuro ni posibilidades. Yo no quiero esa vida para mi, dice Tasleema, cuya madre apenas puede escribir su nombre.
En mi aldea, he visto a muchos morir por falta de atención médica. Quiero ser doctora y ayudarlos.
En Asia meridional, Bangladesh ha sido pionero en incrementar la matrícula de las niñas en la enseñanza secundaria.
El Banco Mundial ha sido el principal asociado del gobierno en este tema a través de dos proyectos que han entregado pequeños estipendios en efectivo para aliviar la carga financiera que implica enviar a las niñas a la escuela.
Así, la matrícula en las zonas donde se puso en marcha el primer proyecto aumentó más del doble, de 462.000 niñas en 1994 a un poco más de un millón en 2001.
Tasleema es una de las niñas que ha visto saciada su ansia de aprender gracias al segundo proyecto financiado por el Banco Mundial por un total de $120 millones de dólares y que apunta a mejorar no sólo el acceso de las niñas a la enseñanza, sino también la calidad de las escuelas secundarias de Bangladesh.
Cerca de un millón de niñas de hogares extremadamente pobres de las zonas rurales de Bangladesh reciben ahora ayuda para continuar estudiando en la forma de un estipendio financiado por el Gobierno de Bangladesh y el Banco Mundial en el marco del Programa de Asistencia
para la Enseñanza Secundaria Femenina en Bangladesh.
El proyecto contempla mucho más que la mera entrega de dinero para estimular a las niñas a asistir a la escuela, ya que también apunta a mejorar la calidad de los maestros, la gestión de las escuelas y hasta los servicios escolares básicos.
Muchas escuelas se encuentran ubicadas en regiones donde las niñas simplemente dejan de estudiar porque no existen retretes. Por lo tanto, habilitar letrinas separadas y agua potable es otro aspecto esencial del proyecto.
El programa de Bangladesh es una de las experiencias citadas en el Global Monitoring Report por Zia Qureshi, el autor principal del informe, como un proyecto que debería ampliarse si se pretende que los países en desarrollo alcancen las metas internacionales clave de aquí al año 2015 en el marco de los objetivos de desarrollo del milenio. Zia Qureshi plantea que una prioridad máxima en los países en desarrollo es mejorar la focalización de los servicios de educación, salud y asistencia social en los más pobres.
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