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ENERO 2012

Tendencias en los precios mundiales

Los precios mundiales de los alimentos disminuyeron 8% durante septiembre-diciembre y terminaron el año un 7% por debajo de los niveles de diciembre de 2010. Si bien durante el primer trimestre de 2011 repuntaron de manera abrupta, cinco meses consecutivos de bajas al final del año hicieron caer el índice respectivo del Banco Mundial en 14% por debajo del nivel máximo alcanzado en febrero de 2011 (cuadro 1).  

Cuadro 1: Variación de precios de alimentos clave
 Commodity Sept - Dec
2011 (%)
Dec. 2010-
Dec. 2011
(%)
Feb - Dec
2011 (%)
Indices
  Alimentos -8 -7 -14
    Grasas y aceites -8 -15 -19
    Cereales -10 2 -8
    Otros 8 4 10
  Fertilizantes -10 19 14
Precios
  Maíz -12 3 -12
  Arroz (Thai 5%) -2 10 12
  Trigo (HRW de EE. UU.) -15 -12 -23
  Azúcar (mundial) -14 -18 -22
  Aceite de soja -8 -9 -12
  Petróleo crudo, promedio 3 16 6
Fuente: DECPG, Banco Mundial.

Todos los productos básicos clave redujeron sus precios. La caída en el índice de los cereales alcanzó 10%; mientras que las grasas y aceites bajaron 8%, al igual que “otros”, que incluye el azúcar y la carne. Las bajas han sido considerables para el trigo (15%) y el maíz (12%), y más moderadas en el caso del arroz, que cayó solo 2% durante el cuarto trimestre de 2011. Esta modesta variación se explica por la diversidad de tendencias en los precios de exportación, donde la decidida reacción de India y Pakistán compensó el alza en los precios del arroz thai de exportación, provocada por las inundaciones y la adopción de un plan de crédito hipotecario para dicho producto en Tailandia. 

Sin, embargo, los precios mundiales siguen altos e inestables. El índice mundial de precios de los alimentos alcanzó un promedio de 210 puntos en 2011, 24% por sobre el promedio de 2010 (169 puntos, gráfico 1). Los promedios anuales del trigo, el maíz y el arroz en 2011 también superaron con creces los valores de 20101.

La volatilidad se mantuvo alta durante el cuarto trimestre, con periodos de bajas seguidos por alzas abruptas. Los precios del maíz subieron en dos ocasiones, una en octubre y la otra en la segunda mitad de diciembre. En el caso del trigo, hubo cuatro alzas: octubre, fines de noviembre, mediados de diciembre y mediados de enero2.

Gráfico 1. Índice de precios de los alimentos del Banco Mundial

Nota: El Índice de precios de los alimentos a nivel mundial pondera los
precios de las exportaciones de una serie de productos alimenticios
básicos en el mundo en precios nominales en dólares estadounidenses,
2005 = 100.

Los precios de los alimentos se redujeron durante el trimestre, pese a alzas moderadas de 3% en el precio del petróleo. Un factor que impidió que las alzas en los precios del petróleo se traspasaran a los alimentos es la fuerte caída en el precio de los fertilizantes, un insumo crucial para la producción agrícola. La rebaja del 10% durante el trimestre puso fin a aumentos sostenidos de estos productos durante todo el año.

La mayor oferta y la incertidumbre en el contexto de la economía mundial contribuyeron a la reducción en el precio de los alimentos. La inquietud sobre un deterioro prolongado en la demanda mundial, combinado con las dudas sobre las perspectivas económicas y la apreciación del dólar estadounidense, impulsaron a la baja los precios mundiales. Una producción de trigo mejor que la esperada en el Mar Negro y las cosechas de invierno en Argentina y Australia, además de la buena temporada para el maíz en Ucrania y resultados extraordinarios para el arroz en China e India, han compensado con creces los malos rendimientos de Estados Unidos y las pérdidas en la producción de Tailandia y otros países de la región. La decidida reacción de los exportadores de arroz de India y Pakistán y los de maíz, como Ucrania, también ayudó a palear el déficit en la oferta mundial que siguió a las inundaciones y al sistema de precios hipotecarios fijado en Tailandia (el mayor exportador de arroz del mundo) y la disminución en los envíos de maíz de Estados Unidos (el principal exportador mundial de este producto) debido a condiciones climáticas desfavorables. La demanda de importaciones de arroz de grandes importadores asiáticos se ha atenuado luego de las expectativas de buenas cosechas, lo cual mantuvo las presiones bajo control3.

Las proyecciones de los precios mundiales de los alimentos siguen siendo favorables. Con una mejor producción de lo anticipado en 2011 y buenas perspectivas de oferta para 2012, también se espera la acumulación mundial de reservas de años anteriores. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos acaba de revisar a la baja la proyección de sus primeras reservas para 2011-12 de trigo (en 0,7%), maíz (0,8%) y arroz (0,6%) hecha en diciembre4. Los pronósticos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) indican un aumento en la relación reservas-uso del trigo, hasta llegar al 28%, y en la relación reservas-uso del arroz de hasta 32% en 20125. El alza más moderada en las reservas de maíz, en un contexto de menor crecimiento en la demanda de forraje y biocombustibles, no debería aumentar la relación reservas-uso del arroz, que se mantiene estable en un nivel bajo de 14%6.

Las expectativas siguen siendo relativamente favorables respecto de una caída en el precio de la energía, inclusive el petróleo crudo, y de los minerales, dada la incertidumbre de la economía mundial a causa de la persistente crisis de la deuda y la desaceleración de la demanda en China7. La reciente eliminación de los subsidios al biocombustible en Estados Unidos también podría contribuir a reducir el desvío de la producción agrícola hacia fines no vinculados con alimentos, aunque el efecto en los precios de los alimentos aún no está claro.

Diversas presiones al alza en los precios todavía requieren estrecha vigilancia. El vencimiento de la exención tributaria al etanol en Estados Unidos podría tener algún efecto a corto plazo debido a la vigencia del requisito legal de mezclar combustibles renovables, como el etanol, con la gasolina. La remoción del impuesto sobre las importaciones de etanol en Estados Unidos también podría mejorar la competitividad de los envíos de otras naciones hacia este país, permitiendo así un abastecimiento mundial más eficiente de este producto para usarlo como biocombustible8. Además, la demanda de estos combustibles podría aumentar si el precio del petróleo vuelve a repuntar en 2012.

Pese a las buenas proyecciones, la relación reservas-uso del maíz se encuentra en su nivel más bajo desde 1974, situación que provoca que mercados que ya están constreñidos aumenten su sensibilidad a los cambios en los precios. Los disturbios en Oriente Medio y Norte de África también pueden afectar el nivel y la inestabilidad de los precios del petróleo, que según un estudio reciente son un factor clave que incide en la carestía de los alimentos9. Las rarezas del clima también pueden afectar la producción: el fenómeno de La Niña ya hizo sentir su presencia en el Océano Pacífico y se espera que afecte la temporada de crecimiento del maíz y la soja en Argentina y Brasil. El retraso en las cosechas en el Sáhel y en Kenya debido a eventos climáticos también contribuyó a darle estabilidad a los precios o incluso a subirlos10

A nivel local, las políticas nacionales restrictivas luego de las presiones al alza sobre los precios de los países exportadores pueden generar mayor inestabilidad en los mercados. Dada la mayor demanda de zonas con déficit, los precios nacionales del maíz se han mantenido más altos en Uganda11 y Malawi. Por ejemplo, el Gobierno de Malawi acaba de imponer una prohibición a las exportaciones. A medida que la creciente demanda presiona los precios al alza, los precios de las exportaciones de arroz de India también han comenzado a repuntar, y en el caso de Viet Nam, las bajas han sido solo moderadas.

Los movimientos de los precios nacionales de los alimentos continúan mostrando grandes diferencias entre los países y aún se observan alzas considerables. Como muestra el cuadro 2, la caída del precio del maíz entre septiembre y diciembre en África oriental llegó al 40% en Somalia (relacionada con más asistencia alimentaria) y al 30% en Etiopía (debido al alza en la producción). El precio del maíz aumentó en 40% en Kenya por las fuertes precipitaciones que retrasaron las cosechas. En América Central, el maíz redujo su valor en Honduras (44%), Nicaragua (34%) y Guatemala (31%), en parte a causa de una buena primera cosecha y expectativas favorables para las subsiguientes durante la temporada12.

Los precios del trigo aumentaron en 36% en Belarús, entre el colapso del rublo y tasas inflacionarias anuales de tres dígitos registradas en el trimestre13. El valor del cereal se redujo en 15% en Sudáfrica y en Etiopía. Los precios del sorgo subieron en 24% en Burkina Faso (en parte debido a la menor producción) y bajaron en 50% en Somalia (a causa de ayuda alimentaria constante y cosechas fuera de temporada)14. Debido a la falta de lluvias, los precios del arroz aumentaron en Rwanda (25%), Tanzanía (24%) y Uganda (19%) en el último trimestre, mientras que las inundaciones en Camboya contribuyeron a subir el valor nacional del arroz (18%). Por su parte, hubo caídas en Somalia (19%) y en Bangladesh (12%), donde los cultivos resultaron mejor de lo esperado15.

En algunos países, los precios nacionales de los productos básicos siguen más altos que hace un año (es decir, diciembre de 2010–diciembre de 2011, cuadro 2). El trigo aumentó su precio en Belarús (88%), Etiopía (23%) y Bolivia (13%); los precios del arroz subieron en Uganda (81%), Malawi (56%) y Rwanda (39%); los del maíz se incrementaron en Kenya (117%), México (106%) y Sudáfrica (84%); mientras que el sorgo subió en Burkina Faso (57%), Etiopía (28%) y Níger (19%), situación que se atribuye en parte a la menor producción, al aumento de la demanda y los altos precios del petróleo.

Estas alzas abruptas y extemporáneas en el valor de los cereales han impulsado nuevos llamados sobre la necesidad de aplicar medidas urgentes que impidan el deterioro de las condiciones de seguridad alimentaria en Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania y Níger. También se espera que esta situación empeore en las zonas asoladas por el conflicto de Sudán y en las regiones de Sudán del Sur durante los tres primeros meses de 2012, al tiempo que se mantienen en niveles de emergencia y hambruna en el sur de Somalia 16.

Cuadro 2. Principales movimientos de precios nacionales (a diciembre de 2011)
 Movimientos de precios trimestrales: Septiembre – Diciembre 2011
Trigo % variación Maíz % change
Belarús, prom. nac., trigo (harina), al detalle (rublo de Belarús/kg) 36 Malawi, Mzuzu, maíz, al detalle (kwacha malawiano/kg) 63
Pakistán, Karachi, trigo (harina), al detalle (rupia pakistaní/kg) 6 Kenya, Kisumu, maíz, al por mayor (US$/ton) 23
Georgia, prom. nac., trigo (harina), al detalle (lari/kg) -4 Sudáfrica, Randfontein, maíz (amarillo), al por mayor (rand/ton) 16
Tayikistán, prom. nac., trigo harina (grado 1), al detalle (somoni/kg) -8 Etiopía, Addis Abeba, maíz, al por mayor (birr etíope/local) -30
Etiopía, Addis Abeba, trigo (blanco), al por mayor (birr etíope/local) -15 Guatemala, Ciudad de Guatemala, maíz (amarillo), al por mayor (quetzal/local) -31
Sudáfrica, Randfontein, trigo, al por mayor (rand/ton) Nicaragua, prom. nac., maíz (blanco), al por mayor (córdoba/kg) -15 Nicaragua, natl. avg., maize (white), wholesale (Cordoba oro/kg) -34
    Somalia, Mogadishu, maíz (blanco), al detalle (chelín somalí/kg) -40
    Honduras, San Pedro Sula, maíz (blanco), al por mayor (US$/kg) -44
 
Arroz % variación Sorgo % change
Rwanda, Kigali, arroz, al por mayor (US$/ton) 25 Burkina Faso, Ouagadougou, sorgo (local), al por mayor (franco CFA /local) 24
Rep. Unida de Tanzanía, Dar es Salaam, arroz, al por mayor (US$/ton) 24 Níger, Niamey, sorgo (local), al por mayor (franco CFA /local) 9
Uganda, Kampala, arroz, al por mayor (US$/ton) 19 Somalia, Mogadishu, sorgo (rojo), al detalle (chelín somalí/kg) -50
Camboya, Phnom Penh, arroz (mezcla), al por mayor (riel/kg) 18 Somalia, Baidoa, sorgo (rojo), al detalle (chelín somalí/kg) -57
Madagascar, prom. nac., arroz (local), al detalle (ariary malgache/kg) 15  -
Nicaragua, Managua, arroz (grado 3), al detalle (córdoba/kg) -5
Bangladesh, Dhaka, arroz (grueso), al detalle (taka/kg) -12
Somalia, Mogadishu, arroz (importado), al detalle (chelín somalí/kg) -19
 Variación anual de precios: Diciembre 2010– Diciembre 2011
Trigo % variación Maíz % change
Belarús, prom. nac., trigo (harina), (rublo de Belarús/kg) 88 Kenya, Nakuru, maíz, al por mayor (US$/ton) 117
Etiopía, Addis Abeba, trigo (blanco), al por mayor (birr etíope/local) 23 México, Culiacán, maíz (blanco), al por mayor (peso/kg) 106
Bolivia, La Paz, trigo (harina), al por mayor (boliviano/kg) 13 Sudáfrica, Randfontein, maíz (blanco), al por mayor (rand/ton) 84
China, promedio de 50 principales ciudades, trigo (harina), al detalle (yuan renminbi/kg) 10 Etiopía, Addis Abeba, maíz, al por mayor (birr etíope/local) 76
Afganistán, Kabul, trigo, al detalle (afganí/kg) -7 Rwanda, Kigali, maíz, al por mayor (US$/ton) 58
Bangladesh, Dhaka, trigo (harina), al detalle (taka/kg) -10 Panamá, Ciudad de Panamá, maíz, al detalle (balboa/kg) 54
Arroz % variación Malawi, Mzimba, maíz, al detalle (kwacha malawiano/kg) -21
Uganda, Kampala, arroz, al por mayor (US$/ton) 81 Bolivia, La Paz, maíz (duro amarillo) (boliviano/kg) -32
Malawi, Lilongwe, arroz, al detalle (kwacha malawiano/kg) 56
Rwanda, Kigali, arroz, al por mayor (US$/ton) 39 Sorgo% change
Pakistán, Karachi, arroz (irri), al detalle (rupia pakistaní/kg) 33 Burkina Faso, Ouagadougou, sorgo (local), al por mayor (franco CFA /local) 57
Cambodia, Phnom Penh, rice (mix), wholesale (riel/kg) 24 Etiopía, Addis Abeba, sorgo (blanco), al por mayor (birr etíope/local) 28
Rep. Popular Democrática Lao, Capital Vientián, arroz (común) -11 Níger, Niamey, sorgo (local), al por mayor (franco CFA/local) 19
Bolivia, Cochabamba, arroz (grano de oro cubano), al por mayor (boliviano/kg) -11 Somalia, Mogadishu, sorgo (rojo), al detalle (chelín somalí/kg) -11
Bangladesh, Dhaka, arroz (grueso), al detalle (taka/kg) -16 Somalia, Baidoa, sorgo (rojo), al detalle (chelín somalí/kg) -46
Mozambique, Maputo, arroz, al detalle (metical/kg) -16   
Fuente: FAO, GIEWS

Estrategias de los pobres para sobrellevar los altos precios y la inseguridad alimentaria

Los altos precios nacionales de los alimentos exigen a los hogares adoptar estrategias de superación17, pero no todas las familias que enfrentan escasez de comida pueden mitigar el deterioro de su seguridad alimentaria, gasto en alimentos y nutrición. Un estudio realizado en Indonesia descubrió que el 60% de los hogares rurales sujetos a inseguridad alimentaria no adoptó ninguna estrategia para enfrentar la situación, mientras que alrededor del 45% de las familias urbanas con seguridad alimentaria sí lo hizo18. Los mecanismos de superación no son universales, pero normalmente involucran respuestas comunes entre las familias y los países19. En primera instancia, la respuesta implica alguna forma de ajuste en el consumo (comer alimentos más baratos y reducir el tamaño y la frecuencia de las comidas) y conductas de normalización del consumo (pedir dinero prestado, comprar alimentos a crédito, vender activos y buscar más empleo). A menudo se protege el consumo de los niños, a veces a costa del de las mujeres. Cuando la gravedad de la crisis aumenta, se suele recortar el gasto en educación y salud y recurrir a la venta de activos productivos20.

La adopción de estrategias específicas de superación depende del contexto, es decir de la disponibilidad y aceptación cultural de estrategias alternativas y de la naturaleza de la crisis. Pruebas de Sudáfrica demuestran que las prácticas varían según la estación. Los trabajadores agrícolas rurales y pobres dependen de alimentos menos apetecibles y silvestres durante todas las estaciones, pero consumen menos reservas de semillas durante el invierno, cuando hay menos comida, y compran alimento a crédito en la primavera cuando aún no es posible cosechar21.

En Indonesia, los métodos pueden ser distintos de acuerdo al nivel de inseguridad alimentaria del hogar. Entre las familias urbanas que se caracterizan por “no pasar hambre”22, lo más frecuente fue pedir dinero prestado a la familia para comprar comida, comer menos y tener un trabajo adicional. En hogares rurales sujetos a hambrunas, las tres principales opciones fueron pedir dinero prestado a la familia para comprar comida, comer lo que esté disponible y comer menos (gráfico 2). Comer menos y comprar marcas más baratas fueron las prácticas más recurridas durante la crisis financiera de fines de los años noventa23.

En Sri Lanka, las estrategias de superación varían según la ubicación y el tipo de crisis, y ambas están estrechamente relacionadas24. Los hogares que sufren de inseguridad alimentaria dependen de alimentos menos apetecibles y más baratos, menos comidas y la compra a crédito en la región del norte, donde la guerra civil ha sido la principal fuente de inseguridad alimentaria. En las provincias oriental y central del norte, luego de las inundaciones monzónicas de noviembre de 2010, las familias optaron sobre todo por tener menos comidas al día, comprar alimentos a crédito y consumir productos menos apetecibles (gráfico 2). Otras pruebas de Sri Lanka también demuestran variedad de estrategias al interior de cada región: comer alimentos menos apetitosos fue la opción de entre el 20% y el 90% de los hogares con inseguridad alimentaria en los distritos analizados de la región del norte.  

Gráfico 2. Principales estrategias de superación utilizadas por
hogares de Indonesia y Sri Lanka (% de hogares)


Fuente: Usfar, U. Fahmida y J. Februhartanty (2007) “La situación de los hogares en materia de seguridad alimentaria según las mediciones hechas con el Módulo de seguridad alimentaria/hambre familiar de Estados Unidos coincide con los indicadores de estrategias de superación descubiertos en Indonesia rural y urbana”. Asia Pacific Journal of Clinical Nutrition 16(2): 368–74.

Fuente: A. Petersson, L. Nanayakkara, R. H. W. A. Kumarasiri y R. Liyanapathirana, “Seguridad alimentaria en las provincias del norte, este y central del norte: Informe de evaluación de seguridad alimentaria”, Instituto de Investigación y Capacitación Agrícola Hector Kobbekaduwa, Ministerio de Desarrollo Económico y Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (2011), http://documents.wfp.org/stellent/groups/public/documents/ena/wfp243519.pdf

Comprender mejor las estrategias de superación es importante para orientar las políticas nutricionales y de protección social25. En primer lugar, las consecuencias nutricionales de la carestía de los alimentos pueden resultar rápidamente devastadoras26. La organización Save the Children estimó recientemente que la vida de otros 400.000 niños puede estar en riesgo luego del alza registrada en 201127. Las estrategias de superación pueden atenuar algunos de estos riesgos, con opciones que generen impactos muy positivos en el bienestar (recuadro 1), pero también contribuyen a otros fines. El menor consumo de alimentos básicos y la incapacidad de costear una dieta diversificada conducen ambos a una ingesta más limitada de micronutrientes28. Reducir el tamaño y saltarse comidas también puede traer consecuencias en los macronutrientes y las calorías. Estas insuficiencias están relacionadas con mayor riesgo de desnutrición, más vulnerabilidad a infecciones, desarrollo cognitivo lento, bajo rendimiento escolar y menor productividad laboral. Los infantes y las mujeres embarazadas y en época de amamantamiento, además de los enfermos crónicos, requieren dietas más diversas y disponen de menos mecanismos de superación29.

En segunda instancia, las intervenciones públicas deben considerar las conductas de superación, complementar sus efectos positivos y mitigar sus deficiencias. Por ejemplo, los programas de alimentación escolar pueden reducir el incentivo de los padres de sacar a sus hijos de la escuela para que trabajen, al igual que las transferencias en efectivo condicionadas. Gracias a estas remesas puede no ser necesario saltarse comidas y con programas nutricionales bien focalizados, se logra reducir la insuficiencia de micronutrientes debido a la falta de comidas. Las iniciativas de alimento por trabajo pueden ser una mejor alternativa que un empleo adicional precario en el sector informal. Una red de protección social ayuda a impedir los recortes en el gasto familiar en salud o educación. Sin embargo, muchos países no disponen fácilmente de estas intervenciones públicas.

Las naciones suelen usar asistencia alimentaria para mitigar el impacto de las crisis de precios, pero no fortalecen sus sistemas de redes de protección social. En un estudio de políticas adoptadas en respuesta al alza en los precios durante 2007 y 2009, el Fondo de las Naciones Unidad para la Infancia  (UNICEF) descubrió que 75 países utilizaron alguna medida para mejorar el consumo; la más popular fue la asistencia alimentaria –alimentación escolar, transferencias para alimentos y bonos/estampillas– mientras que la menos usada fue alimentos por trabajo30. Incluso otro análisis actualizado y reciente del Banco Mundial demuestra que entre 2008 y 2011, unos 80 países de los 137 examinados tenían poca o ninguna capacidad en materia de redes de protección social (dos tercios eran naciones de ingreso bajo). Solo 9 de un total de 80 emprendieron medidas decididas para mejorar estos sistemas durante el periodo de crisis31.

Recuadro 1: Diferentes conductas durante la crisis de los alimentos en Uganda

Luego de un periodo de relativa estabilidad de precios entre 2005 hasta comienzos de 2008, Uganda experimentó una aguda carestía de los alimentos (en relación con el nivel general de precios al consumidor) que llegó a su punto máximo en septiembre de 2009 y noviembre de 2010. Un análisis reciente analizó los ajustes realizados por los hogares en materia de consumo y producción agrícola para evaluar sus impactos en la tasa de pobreza del país. En este análisis, se entrevistó a 2.428 familias antes de la crisis de los alimentos (mayo de 2005–abril de 2006) y luego una vez más, cuando los precios ya habían subido (septiembre de 2009– diciembre de 2010).

Los ajustes realizados por los consumidores ante las alzas fueron más rápidos y efectivos a la hora de mitigar la pobreza que las respuestas de los productores. Esto puede reflejar las dificultades de los agricultores para prever y responder a los precios de 2009-2010, especialmente dado el aumento en la volatilidad. Además, puede reflejar las restricciones en un sector de la economía en decadencia: la participación de la agricultura cayó de 26,7% a 24,2% durante el periodo del análisis. Los consumidores reaccionaron dejando de comprar los productos con mayores alzas, tal como se observó en otras partes. El consumo de matooke (plátano grande), el alimento más común de Uganda, cayó en 1,7% luego de un alza de 1% en el índice de precios de los alimentos del periodo analizado (gráfico 3). Del mismo modo, la cantidad de patatas dulces consumida cayó en 5,6%, dado un incremento de 6,2% más que el resto de los alimentos. Por otra parte, el consumo de yuca fresca subió 3,1%, mientras que su precio relativo disminuyó 13,3%; lo mismo sucedió con la leche, cuyo uso aumentó 3,6% mientras que su valor relativo disminuyó 16,2%.

Se cree que estos ajustes redujeron el efecto negativo sobre la pobreza de la carestía de los alimentos en 2,8 puntos porcentuales (gráfico 4). Los ajustes observados en la combinación de productos hecha por los agricultores fueron mucho menos significativos en términos de reducción de la pobreza.

Fuente: M. Ivanic y W. Martin (“Examination of Short and Long-run Impacts of Food Price Changes in Poverty” [Examen de impactos de corto y largo plazo sobre la pobreza de las variaciones en el precio de los alimentos], Documento de trabajo, Banco Mundial (de próxima aparición).

Gráfico 4. Cambios en las tasas de pobreza debido a ajustes hechos por el hogar

Fuente: Ivanic y Martin, “Examination of Short and Long-Run Impacts of Food Price Changes in Poverty”, Documento de trabajo, Banco Mundial (de próxima aparición).
Gráfico 3. Variación en el precio de los alimentos en Uganda, 2005–2010, variación mensual del Índice de precios de los alimentos según el IPC

Source: FAOSTAT

Endnotes

1. Entre 2010 y 2011, los precios anuales promedio subieron de US$185,91 a US$291,68 por tonelada métrica; de US$488,91 hasta US$543,03 por tonelada métrica de arroz thai (5%); y de US$223,58 hasta US$316,26 en el caso del trigo variedad “rojo duro de invierno” (HRW, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos. (Banco Mundial, Datos de precios de productos básicos [Hoja rosada], actualizados el 5 de enero de 2012). También se observaron alzas considerables en términos reales.
2. CME Group, Precios de productos agrícolas.
3. Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, Informe de cálculos sobre oferta y demanda agrícola en el mundo, 12 de enero de 2012.
4. Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, Informe de cálculos sobre oferta y demanda agrícola en el mundo, 9 de diciembre de 2011.
5. La relación reservas-uso para el trigo fue de 26,7% en 2010-11, muy por sobre la relación de 21,6% en 2007-08. En el caso del arroz, la cifra fue de 30% en 2010-11 (FAO, Perspectivas Alimentarias, Análisis de los mercados mundiales, noviembre de 2011).
6. FAO, Perspectivas Alimentarias, noviembre de 2011.
7. Banco Mundial, “Perspectivas económicas mundiales”, Perspectivas del mercado de productos básicos, 18 de enero de 2012, ciudad de Washington (www.worldbank.org/prospects/commodities).
8. En todo caso, el desvío de la producción de maíz hacia los biocombustibles en Estados Unidos ha aumentado de 11% en 2004 a 40% en 2010-11, aunque sus tasas de crecimiento disminuyeron desde 2007-08. El crecimiento anual del uso de etanol en 2011-12 se proyecta en 1%, bastante menos del 9% del año pasado (FAO, Perspectivas Alimentarias, Análisis de los mercados mundiales, abril de 2011).
9. Banco Mundial, Perspectivas económicas mundiales 2012. El estudio concluye que las variaciones en el precio del petróleo contribuyeron en alrededor de dos tercios al aumento en los precios de los productos alimentarios básicos entre 2000 y 2005 y entre 2006 y 2010.
10. Sistema de alerta temprana en casos de hambruna (FEWS NET, por sus siglas en inglés), Alerta sobre precios, diciembre de 2011.
11. FEWS NET, Alerta sobre precios, pág. 3
12. FEWS NET, Alerta sobre precios.
13. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Oficina del Economista en Jefe, “Has Belarus’s Currency Crisis Bottomed Out?” (¿Tocó fondo la crisis monetaria de Belarús?), 3 de enero de 2012 ( http://europeandcis.undp.org/senioreconomist/show/E4AFB654-F203-1EE9-B19A83640A301CD2).
14. FAO, Boletín sobre los precios de los alimentos en el mundo, 9 de diciembre de 2011.
15. FAO, Perspectivas Alimentarias, Análisis de los mercados mundiales, noviembre de 2011.
16. Sistema Mundial de Información y Alerta (SMIA) de la FAO, Reseñas de países, 2012.
17. Sin embargo, es importante destacar que los hogares no se tornan inseguros en términos alimentarios simplemente debido al alza o la inestabilidad de los precios de los alimentos luego de inundaciones, sequías o malas cosechas; la inseguridad viene cuando son incapaces de enfrentar esos cambios.
18. En efecto, los hogares no practican estrategias de superación solo cuando hay crisis alimentarias o cuando experimentan inseguridad en este ámbito. También recurren a estos mecanismos en condiciones más favorables para mejorar su dieta. Los resultados de Indonesia provienen de un estudio que cubre conductas familiares entre febrero de 2004 a agosto de 2005 (A. Usfar, U. Fahmida, y J. Februhartanty, “Household Food Security Status Measured by the US-Household Food Security/Hunger Survey Module [US-FSSM] Is in Line with Coping Strategy Indicators Found in Urban and Rural Indonesia” [La situación de los hogares en materia de seguridad alimentaria según las mediciones hechas con el Módulo de seguridad alimentaria/hambre familiar de Estados Unidos coincide con los indicadores de estrategias de superación descubiertos en Indonesia rural y urbana], Asia Pacific Journal of Clinical Nutrition 16[2]: 368–74 [2008]).
19. D. Maxwell y R. Caldwell, “The Coping Strategy Index”, Field Methods Manual [“Índice de estrategias de superación”, Manual de métodos en terreno], segunda edición, 2008.
20. J. Compton, S. Wiggins y S. Keats, “Impact of Global Food Crisis on the Poor: What Is the Evidence?”, [Impacto de la crisis mundial de los alimentos en los pobres: ¿Cuáles son las pruebas?] ODI, Londres, 2010. Las pruebas sobre las estrategias de superación se refieren a 14 países: Bangladesh, Burkina Faso, Burundi, Camboya, China, Côte d’Ivoire, Haití, Nepal, Nigeria, Pakistán, Filipinas, Sierra Leona, Swazilandia y la República del Yemen.
21. El estudio se llevó a cabo en una comunidad ubicada en Oranje Farm, distrito de Fouriesburg, provincia Free State. La muestra estuvo compuesta por 21 mujeres adultas (de 17 hogares) entre 18 y 57 años de edad, responsables de proveer, preparar y distribuir alimentos en hogares de Oranje Farm (R. Kruger, H. Schöenfeldt y J. Owen, “Food-Coping Strategy Index Applied to a Community of Farm-Worker Households in South Africa” [Índice de estrategias de superación relativas a los alimentos aplicado a una comunidad de hogares de trabajadores agrícolas de Sudáfrica], Boletín de nutrición alimentaria 29[1]: 3–14 [2008]).
22. La muestra consistió en 3.704 hogares (45%) en zonas urbanas y rurales (55%) entre febrero de 2004 y agosto de 2005, con niños menores de 5 años en seis provincias: dos provincias rurales en la zona oriental del país, dos provincias urbanas en la zona occidental y Yakarta y Surabaya como centros urbanos (Usfar, Fahmida y Februhartanty, “Household Food Security Status” [Situación de seguridad alimentaria de los hogares]).
23. M. Mardiharini, “Family-Coping Strategies in Maintaining Welfare during the Economic Crisis in Indonesia: A Case Study in Urban and Rural Areas in Bogor, West Java, Indonesia” [Estrategias familiares de superación para mantener el bienestar durante la crisis económica en Indonesia: Estudio de caso en zonas urbanas y rurales de Bogor, Java Occidental, Indonesia], Journal Agro Ekonomi 23(1): 54–70 (2005). En 2011, la búsqueda de otro empleo y la reducción del tamaño de las comidas fueron las dos principales estrategias utilizadas por los hogares rurales (Sistema de vigilancia de la nutrición y la seguridad alimentaria de Indonesia [FNSMS, por sus siglas en inglés], Boletín de nutrición y seguridad alimentaria en cuatro provincias [Java Oriental, NTT, Kalimantan occidental y Sulawesi central]).
24.  A. Petersson, L. Nanayakkara, R. H. W. A. Kumarasiri y R. Liyanapathirana, Food Security in the Northern, Eastern and North Central Provinces: A Food Security Assessment Report [Seguridad alimentaria en las provincias del norte, este y central del norte: Informe de evaluación de seguridad alimentaria], Instituto de Investigación y Capacitación Agrícola Hector Kobbekaduwa, Ministerio de Desarrollo Económico y Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (2011), (http://documents.wfp.org/stellent/groups/public/documents/ena/wfp243519.pdf ).
25. Se requiere comprender mejor estas estrategias en el contexto de las crisis de alimentos. Sigue habiendo vacíos de información respecto de las diferencias en las estrategias de superación cuando el alza de precios se percibe como permanente frente a carestías transitorias, y también cuando los precios de los alimentos suben y cuando son inestables. Además, no está claro en qué momento los hogares comienzan a aplicar estas estrategias para superar las crisis de precios de los alimentos; es decir, qué información (niveles de precio o escasez) activa la aplicación de un mecanismo de superación.
26. Vea pruebas en S. Horton y J. Ross (“The Economics of Iron Deficiency” [La economía de la insuficiencia de hierro], Food Policy 28[1]: 51–75 [2003]); C. Victoria, L. Adair, C. Fall, P. Hallal, R. Martorell, L. Ritcher y H. Sachdev (“Maternal and Child Undernutrition: Consequences for Adult Health and Human Capital” [Desnutrición materno infantil: Consecuencias para la salud adulta y el capital humano], Lancet 371 [9609]: 340–57 [2003]); y M. Ruel, J. Garnett, C. Hawkes y M. Cohen (“The Food, Fuel and Financial Crises Affect the Urban and Rural Poor Disproportionately: A Review of Evidence” [Las crisis de los alimentos, de los combustibles y financieras afectan desproporcionadamente a los pobres urbanos y rurales], Journal of Nutrition 140 [1]: 170S–76S [2010]).
27. Save the Children, “Costing Lives: The Devastating Impact of Rising and Volatile Food Prices” [Costear vidas: El impacto devastador del alza y de la inestabilidad de los precios de los alimentos], Informativo de prensa, octubre de 2011. Los estudios sobre el impacto del alza del precio de los alimentos en la nutrición después de 2006 estiman que el hambre afectará a entre 63-91 millones de personas adicionales, dependiendo del periodo analizado (S. Tiwari y H. Zaman, “The Impacts of Economic Shocks on Global Undernourishment” [Los impactos de las crisis económicas en la desnutrición mundial], Documento de trabajo sobre investigaciones de políticas 5215, Banco Mundial; H. Brinkman, S. de Pee, I. Sanogo, L. Subran y M. Bloem, “High Food Prices and the Global Financial Crisis Have Reduced Access to Nutritious Food and Worsened Nutritional Status and Health” [La carestía de los alimentos y la crisis financiera mundial han reducido el acceso a alimentos nutritivos y empeorado la salud y el estado nutricional], Journal of Nutrition 140: 153S–61S [2010]).
28. Sin embargo, hay casos documentados, como en ciertos lugares de China, donde el alza del precio del arroz y del trigo redundó en un menor consumo de estos cereales y en un aumento en el uso de legumbres nutritivas (R. Jensen y N. Miller, “The Impact of the World Food Price Crisis in Nutrition in China” [El impacto de la crisis de los precios mundiales de los alimentos en la nutrición en China], Documentos de trabajo de investigación docente RWP08-039, Harvard Kennedy School of Government, Universidad de Harvard [2008]).
29. Save the Children, “Costing Lives”.
30. I. Ortiz, J. Chai y M. Cummins, “Escalating Food Prices: The Threat to Poor Households and Policies to Safeguard Recovery for All” [Carestía de los alimentos: La amenaza para los hogares pobres y políticas para garantizar una recuperación general], Policy and Practice, Documento de trabajo de la UNICEF. La muestra del estudio contempla 98 países.
31. Arup Banerji, “Update on Workd Bank Work on Social Safety Nets, and Country Assessment of the Readiness of Safety Net Systems” [Actualización sobre el trabajo del Banco Mundial en redes de protección social y evaluaciones de países respecto de la preparación de los sistemas de redes de protección social], Reseña del Banco Mundial, 6 de diciembre de 2011.



Food Price Watch, produced by the Poverty Reduction and Equity group at the World Bank, is a series that aims at drawing attention to trends in domestic food prices in low- and middle-income countries and their policy implications. Contact: José Cuesta (jcuesta@worldbank.org)