África es la sede de varias iniciativas de desarrollo
este año 2005, un año que muchos han llamado
el Año de África. Las iniciativas
más importantes (como el 25% de aumento de los
recursos de la AIF, la entidad del del Banco Mundial
a cargo de entregar financiamiento a los países
en desarrollo; la Comisión para África
del gobierno británico; la Cumbre del Grupo de
los Ocho; el informe de las Naciones Unidas sobre la
marcha de los esfuerzos realizados para alcanzar los
objetivos de desarrollo del milenio (ODM) y el Global
Monitoring Report, el informe de seguimiento del Banco
Mundial) dan testimonio del compromiso renovado de la
comunidad internacional, pero también de parte
de los mismos africanos, para derrotar la pobreza generalizada
y las enfermedades.
Mientras otras regiones han sido testigo de marcadas
disminuciones en los niveles de pobreza durante las
últimas cuatro décadas, la pobreza en
los 47 países de África al sur del Sahara
se ha profundizado para sus 689 millones de habitantes.
Es la única región del mundo donde el
número de personas que viven en extrema pobreza
casi se ha duplicado, de 164 millones en 1981 a 314
millones en la actualidad. En África están
34 de los 48 países más pobres del mundo
y 24 de los 32 países que ocupan los últimos
lugares en el índice de desarrollo humano. Con
el 11% de la población mundial, África
aporta sólo alrededor de 1% al producto interno
bruto (PIB) mundial. El PIB per cápita africano
ha disminuido en 13% respecto de 1981. El continente
no se ha integrado a la globalización y su participación
en las exportaciones mundiales se redujo de más
de 3,5% en 1970 a cerca de 1,4% a fines de 2002.
Sin embargo, esa es sólo una cara de la imagen
de un continente con sorprendente potencial y verdaderas
historias de éxito.
Desde mediados de la década de 1990, quince países
africanos han logrado mantener crecimientos promedios
del PIB de más de 6% anual. Muchos han aumentado
sus exportaciones en más de 8%. Sin embargo,
el crecimiento total de África promedia 3%, menos
del 5% necesario para evitar que el número de
pobres siga aumentando y mucho menos del 7% requerido
para alcanzar la meta de reducir la pobreza a la mitad
en África de aquí al año 2015.
El crecimiento económico del continente bajó
a 2,8% en 2002, un poco menos del 2,9% del año
anterior. La inversión extranjera directa (IED)
neta hacia el continente africano aumentó a US$8.900
millones en 2002, pero aún representa un magro
0,6% de la inversión extranjera directa total
en el mundo. La ayuda externa neta a África aumentó
en aproximadamente 35% en 2002 en relación con
el año 2001, pero a nivel per cápita representó
sólo US$27 en 2002, mucho menos del valor máximo
de US$40 alcanzado en 1992.
AYUDA DEL BANCO MUNDIAL
El Banco Mundial, a través de la AIF, es el proveedor
más importante de asistencia para el desarrollo
en África al sur del Sahara. En concordancia
con la visión expresada por líderes africanos
en la Nueva Alianza para el Desarrollo de África,
el Banco apoya proyectos en infraestructura, agricultura,
facilitación del comercio regional, salud, nutrición,
población, educación, desarrollo impulsado
por la comunidad y flujos de capital.
Un indicador del creciente compromiso del Banco Mundial
para derrotar a la pobreza en África es el 25%
de aumento en recursos recibido el 14 de febrero de
2005 por la entidad que provee asistencia a los países
en desarrollo, la AIF. Aun antes de este aumento de
recursos para la AIF, el mayor en dos décadas,
los niveles de financiamiento entregados a África
por esta entidad se había más que duplicado,
de US$2.100 millones en el ejercicio económico
2000 a US$4.400 millones en 2005. El desembolso de la
AIF creció en más de 80%, de US$1.900
millones a US$3.500 millones.
En junio de 2004, el Banco estaba financiando 334 proyectos
en la región, con créditos netos comprometidos
por US$16.600 millones. Durante el ejercicio económico
2004 (julio 2003 a junio 2004), la AIF entregó
más de US$4.000 millones en créditos y
donaciones, lo que representa un aumento de US$464 millones
en relación con el año anterior. El desembolso
total del BIRF sumó US$42,8 millones y el desembolso
total de la AIF, US$3.200 millones. La AIF destinó
a África el 46% de los nuevos crédito
comprometidos durante el ejercicio económico
2004 y el objetivo del Banco a mediano y largo plazo
es lograr que este porcentaje aumente a 50%. África
también se benefició de haber recibido
un alivio de la deuda de US$3.900 millones en el marco
de la Iniciativa para la reducción de la deuda
de los países pobres muy endeudados (PPME).
LA ESTRATEGIA DEL BANCO MUNDIAL
El Marco estratégico para
prestar asistencia a África (SFIA, por
sus siglas en inglés) describe la estrategia
del Banco para ayudar a África. Esta estrategia
emana de la respuesta de la AIF que evoluciona a la
par con los avances en la región, los cambios
propicios en las condiciones para la ayuda oficial
al desarrollo y las lecciones aprendidas de trabajos
y experiencias anteriores, tales como aquellas incluidas
en el estudio Can África Claim the 21st century?
La estrategia establece cuatro pilares para el trabajo
de la AIF en África: i) reducir los conflictos
y mejorar la gobernabilidad; ii) invertir en las personas;
iii) aumentar el crecimiento económico y mejorar
la competitividad; y iv) mejorar la eficacia de la
ayuda.
MEJORAR LA GOBERNABILIDAD Y REDUCIR LOS CONFLICTOS
Los conflictos son un obstáculo crítico
al desarrollo en África al sur del Sahara y
forman parte del primer pilar de la estrategia. Diez
países están en grave riesgo de sufrir
un estallido o reanudación de algún
conflicto y uno de cada cinco africanos vive en una
sociedad gravemente afectada por la violencia. Para
que África pueda atraer mayores niveles de
inversión y destinar su gasto a servicios esenciales
como la salud, el agua y la educación, será
de primordial importancia que disminuyan los conflictos
en la región. Desde la década de 1990,
unos 6 millones de africanos han muerto en conflictos,
más de 15 millones han sido desplazados internamente
y otros 4,5 millones han debido buscar refugio en
países vecinos. Los conflictos también
han causado la destrucción de infraestructura
física, pérdida de capacidad institucional
y capital social, fuga de capital humano y financiero
y una caída promedio de 2,2% del crecimiento
anual en cada país afectado por ellos.
Desde mediados de los años ochenta, el Banco
ha prestado ayuda financiera a países africanos
que están saliendo de situaciones de conflicto.
En la actualidad, 17 países están clasificados
como países afectados por conflictos o países
de bajo ingreso en dificultades (LICUS). Durante el
ejercicio 2004, el Banco aumentó su apoyo a
los países africanos que están saliendo
o recuperándose de situaciones de conflicto.
Hoy se están ejecutando 95 proyectos por un
total de US$6.600 millones en países afectados
por conflictos en África y están en
preparación 105 proyectos más por un
total de US$7.000 millones. La AIF usará como
base los modelos de LICUS y de países que están
saliendo de situaciones de conflicto e intensificará
la exigencia de buena gobernabilidad en su trabajo
con los países solicitantes a fin de mejorar
la responsabilidad (y la gestión financiera
y presupuestaria), la difusión de información
y la calidad de las estadísticas.
El Banco promueve políticas internacionales
para mejorar la transparencia de los ingresos provenientes
de las exportaciones de productos básicos (petróleo
y gas) y reducir los ingresos por el comercio ilegal
de productos básicos (diamantes, madera, metales
preciosos) que está vinculado con los conflictos.
INVERTIR EN LAS PERSONAS
La AIF otorga gran importancia al fortalecimiento
de los sistemas de entrega de servicios, a la prestación
descentralizada de servicios y a la promoción
de la autonomía, especialmente por medio de
enfoques de desarrollo impulsado por la comunidad.
La entidad también colabora con los países
solicitantes para construir sistemas integrados de
protección social y mitigación de riesgos
y brinda liderazgo estratégico y asesorías
en áreas específicas, tales como el
VIH/SIDA y la campaña Educación para
Todos.
En junio de 2004, el Banco estaba financiando 37 proyectos
de educación en África por un valor
total de US$1,5 millones. La mayoría de estos
proyectos buscan promover la educación primaria
universal de aquí al año 2015; otros
proyectos de educación se centran en ampliar
el acceso a la educación secundaria y terciaria
y en la calidad de ambas. La matrícula en educación
secundaria es de apenas 25% en África, en comparación
con 60% promedio en niños en edad de educación
secundaria en los países desarrollados.
AUMENTAR EL CRECIMIENTO ECONÓMICO Y MEJORAR
LA COMPETITIVIDAD
El crecimiento es fundamental para que el número
de pobres disminuya en África y para solventar
el crecimiento, los países africanos deben
incrementar el comercio entre sí y penetrar
en los mercados regionales y mundiales. En África,
el comercio al interior del continente representa
el 11% de su comercio total, lo cual está muy
por debajo del 77% a 80% de comercio intracontinental
en Europa y Asia. El apoyo del Banco en esta área
va a fomentar la integración regional.
A fin de aumentar el crecimiento y mejorar la competitividad,
la AIF trabajará en conjunto con los países
solicitantes, la Corporación Financiera Internacional
y el Organismo Multilateral de Garantía de
Inversiones para mejorar el clima para la inversión
y reforzar el comercio y las exportaciones.
MEJORAR LA EFICACIA DE LA AYUDA
El apoyo del Banco al desarrollo en África
se sustenta en la autoría del país y
la construcción de asociaciones más
efectivas basadas en la autoría de los países
solicitantes, un flujo financiero confiable hacia
los gobiernos, coordinación de los donantes
y procesos armonizados, así como eslabonamientos
con los resultados. El proceso de los Documentos de
estrategia de lucha contra la pobreza reconoce que
la participación de las comunidades locales
y las organizaciones de la sociedad civil es crucial
para el éxito de la estrategia.
La Alianza Estratégica con África (SPA),
que preside el Banco desde su creación en 1987,
es el principal foro regional para coordinar la asistencia.
La Alianza respalda el trabajo analítico conjunto
y los diálogos sobre políticas públicas
entre donantes y países solicitantes, además
de patrocinar un mayor uso del apoyo presupuestario
directo de parte de los donantes para avalar la ejecución
de las estrategias de lucha contra la pobreza y desarrollo
sostenible de cada país. De esa manera, el
Banco lleva la delantera en los esfuerzos por reducir
los costos de transacción de los países
solicitantes y aumentar la eficacia de la ayuda mediante
la armonización de las prácticas y los
requisitos en materia de informes de parte de los
donantes.
ELEMENTOS CLAVE PARA SOSTENER EL CRECIMIENTO COMPARTIDO
En febrero de 2005, el Directorio Ejecutivo del Banco
aprobó una visión para el desarrollo
de África basada en un optimismo realista
en la capacidad del continente para salir adelante
y en la necesidad de lograr el crecimiento compartido
por medio de asegurar progresos mensurables en cinco
frentes: a) crecimiento del comercio, b) integración
regional, c) fomento del sector privado, d) capacidad
y gobernabilidad y e) ayuda. Estos cinco factores
no son estrategias alternativas o que compitan con
los cuatro pilares de trabajo de la AIF. Están
relacionadas con la labor constante en esos pilares
y contienen elementos de potenciación mutua
que en conjunto apuntan a un África de oportunidades
y esperanzas.
CRECIMIENTO DEL COMERCIO
La participación de África en el comercio
mundial cayó de 3,5% a 1,5% entre 1970 y fines
de la década de 1990, período en que
el continente perdió anualmente US$70.000 millones
en ingresos, el equivalente a un quinto de su PIB
o cinco veces lo recibido en asistencia para el desarrollo.
Para revertir esta tendencia, es necesario diversificar
la estructura económica del continente y fortalecer
su competitividad, además de eliminar las barreras
externas y la competencia desleal que enfrentan las
exportaciones. Se requiere nivelar el campo de juego
a nivel mundial, entre otras cosas por medio de la
culminación exitosa de las negociaciones de
Doha.
Toda estrategia diseñada para acelerar el comercio
internacional en África debe tener en cuenta
la agricultura, que constituye el 40% de sus exportaciones
y emplea al 70% de la fuerza laboral de África.
Desafortunadamente, los agricultores africanos enfrentan
un sistema comercial global que les es desfavorable
en muchos aspectos. Por ejemplo, los aranceles en
cascada castigan a los productores agrícolas
que procesan o agregan valor a sus productos. En Asia,
por ejemplo, los aranceles del cacao en polvo proveniente
de África son casi cuatro veces superiores
a los del cacao en grano y los aranceles del café
tostado son nueve veces más altos que del café
no refinado en los países miembros de la OCDE.
INTEGRACIÓN REGIONAL
El progreso en la integración regional está
estrechamente relacionado con los avances del comercio
y el sector privado. La integración regional
es de vital importancia para un continente cuyo PIB
total equivale al PIB de Bélgica, cuyas economías
de tamaño medio son pequeñas y fragmentadas
(tamaño promedio cercano a US$2.000 millones)
y de las cuales, 15 son países sin litoral
que dependen de mecanismos regionales favorables para
el comercio a fin de prosperar.
Los programas regionales que cuentan con el apoyo
del Banco incluyen: armonización de las políticas,
facilitación del comercio, enfoques regionales
contra el VIH/SIDA, fomento del sector privado, redes
de energía eléctrica regionales, telecomunicaciones
y corredores de transporte. Otros programas en preparación
se centran en enfoques regionales para la salud y
la educación de la tercera edad, investigación
agrícola, lucha contra las pestes migratorias,
seguridad alimentaria, problemas medioambientales
transnacionales y vulnerabilidades del desarrollo
rural relacionadas con el clima.
FOMENTO DEL SECTOR PRIVADO DE ÁFRICA
El sector privado de África, marginado por
mucho tiempo, debe recibir el espacio que necesita
para alcanzar su potencial como motor del crecimiento
y la creación de empleo. Los sectores de explotación
minera y petrolera merecen atención especial.
El 65% de toda la inversión extranjera directa
(IED) en África durante la década de
1990 se concentró en petróleo, gas y
minería y 45% de todas las exportaciones de
minerales han aumentado contundentemente durante la
última década.
Los países de África al sur del Sahara
obtendrán ingresos de más de US$200.000
sólo del petróleo en el próximo
decenio. El Banco apoya los esfuerzos de los gobiernos
de África por comprender la necesidad de ser
transparentes y adherirse voluntariamente a campañas
tales como Hagan Público lo que Pagan
(Publish what you pay) patrocinada por
la Iniciativa para la Transparencia de las Industrias
Extractivas del gobierno británico.
El continente aún es un lugar bastante costoso
y riesgoso para hacer negocios. Los resultados del
informe Haciendo negocios en el 2005 del
Banco muestran que siete de cada diez países
considerados como los lugares más difíciles
para empezar un negocio están ubicados en África.
Los líderes del sector privado en África
buscan forjar una alianza constructiva y práctica
con el gobierno para abordar los problemas que impiden
el crecimiento y la creación de empleo. Necesitan
mecanismos que permitan un diálogo constructivo,
franco y frecuente con el gobierno.
CAPACIDAD Y GOBERNABILIDAD
La buena gobernabilidad es fundamental para el desarrollo.
El Banco respalda una amplia variedad de iniciativas
para fortalecer la gobernabilidad por medio de mejoras
a las políticas públicas, marcos institucionales
y capacidad de organización. Estas intervenciones
abarcan la gestión del gasto público,
la reforma de la administración pública,
la descentralización, sistemas de organización
y gestión, mecanismos de responsabilidad, reforma
legal y judicial, tecnologías de la información
y las comunicaciones, etc. Más de 20% del nuevo
financiamiento del Banco a África al sur del
Sahara está dirigido a la gobernabilidad del
sector público.
El Banco apoya el fomento de enfoques participativos
que faciliten la participación de la comunidad
en la creación y prestación de servicios
sociales y de infraestructura. Presta asistencia a
la Asociación para la creación de capacidad
en África (PACT, por sus siglas en inglés)
a través del apoyo de las donaciones. Más
recientemente, a través del Instituto del Banco
Mundial, la región de África del Banco
ha estado respaldando la instauración de los
Institutos Africanos de Ciencia y Tecnología
(AIST, por sus siglas en inglés), cuyo objetivo
sería diseñar un enfoque regional para
la promoción de mayores logros técnicos
y científicos en África. El Banco también
está revisando su método de creación
de capacidad y estaría analizando las recomendaciones
de un grupo de estudio hacia fines del ejercicio económico
2005.
NIVEL DE AYUDA Y ARMONIZACIÓN
África requiere de un aumento sustancial en
los actuales niveles de Ayuda Externa para el Desarrollo
(AED) si desea financiar los requerimientos en infraestructura,
servicios sociales y necesidades de capacidad que
son fundamentales para reducir significativamente
la pobreza. Según un cálculo, África
necesitará US$17.000 millones en inversión
adicional en infraestructura cada año para
lograr el crecimiento de 7% anual que necesita para
reducir la extrema pobreza a la mitad en los próximos
diez años. Con tasas de matrícula en
educación primaria que han descendido a menos
del 80%, África enfrenta un enorme déficit
de financiamiento de US$2.100 millones al año
si desea lograr el objetivo internacional de educación
para todos. Parte de los recursos necesarios debería
provenir de una mejor movilización de los ingresos
nacionales y el mejoramiento de la gobernabilidad.
La comunidad internacional necesita cumplir las promesas
formuladas en la Cumbre de Monterrey de aumentar la
asistencia oficial para el desarrollo (AOD) en unos
US$12.000 millones cada año. Incluso si el
50% de este aumento se destinara a África,
el continente tan sólo recuperaría los
niveles de flujo de ayuda que recibía a principios
de los años 1990. Y es importante que estos
flujos sean dinero nuevo, no fondos reciclados.
De un total de US$24.000 millones en AOD en 2003,
US$7.000 millones correspondieron a donaciones para
condonación de la deuda. Desde la perspectiva
de los recursos que realmente llegan a los países
y les permiten mayores niveles de gasto, los flujos
de AOD no han aumentado en términos de dólares
estadounidenses en la mayoría de los países
e incluso han decrecido en términos de Euros.
Última actualización:
marzo de 2005
Contacto para los medios de prensa:
Herbert Boh: (202) 473-3548, e-mail: hboh@worldbank.org
|