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La mitad de los jóvenes de África al sur del Sahara no asiste a la escuela

Julio 15, 2015


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TITULARES DE ARTÍCULOS
  • Alrededor de 89 millones de jóvenes de entre 12 y 24 años no van a la escuela en África al sur del Sahara.
  • Un nuevo informe del Grupo Banco Mundial examina los factores que conducen a la deserción escolar de esos jóvenes. En el documento se ponen de relieve seis características de quienes no asisten a la escuela.
  • Tres puntos de partida de políticas son particularmente importantes para mantener a la juventud en la escuela: la retención de los jóvenes en situación de riesgo, la recuperación mediante la educación alternativa y la integración con el mercado laboral.

15 de julio de 2015. Moussa, de 19 años, nunca fue a la escuela. Le gustaría que sus tres hijos asistieran a la escuela pero no hay ninguna lo suficientemente cerca de su aldea en Jangaba, Liberia. Alphanso, de 25 años, estudió hasta noveno grado pero abandonó los estudios durante la guerra. Alphanso es un vendedor en el mercado informal y también lava coches para mantener a su familia. Gana lo suficiente para sobrevivir pero le preocupa no poder sacar adelante a sus cuatro hijos en caso de enfermedad.

Más allá de las fronteras de Liberia, las historias de Moussa y Alphanso se repiten para 89 millones de jóvenes que no asisten a la escuela en África al sur del Sahara. Eso es casi la mitad de toda la juventud del continente. Lo que es aún más abrumador, es que se prevé que unos 40 millones más de jóvenes abandonarán la escuela en la próxima década y se enfrentarán a un futuro incierto debido a la falta de habilidades adecuadas.

Si bien los países de Asia oriental convirtieron sus grandes cantidades de jóvenes en un motor para el crecimiento, el mismo fenómeno está generando un desastre económico y social potencialmente explosivo para África al sur del Sahara.

 

Características de los jóvenes que no asisten a la escuela

El informe Out-of-School Youth in Sub-Saharan Africa: A Policy Perspective (Una perspectiva de políticas: Jóvenes que no van a la escuela en África al sur del Sahara) (i) del Grupo Banco Mundial examina los factores que llevan a abandonar los estudios a los jóvenes de entre 12 y 24 años. En el informe se ponen de relieve seis características de quienes desertan, cuya importancia varía entre los países y dentro de ellos:

  • La mayoría de los jóvenes que no asisten a la escuela la abandonaron antes de ingresar a la educación secundaria y muchos nunca entraron a una escuela;
  • La perspectiva de un matrimonio precoz es un obstáculo clave para la educación de las jóvenes y afecta la escolaridad de las niñas, incluso antes de casarse;
  • Los jóvenes de las zonas rurales tienen más probabilidades de quedar excluidos de la educación que los de las zonas urbanas, y la mayoría de ellos trabajan;
  • La educación de los padres es el factor más importante de los resultados educativos de los jóvenes;
  • El número de adultos que trabajan en un hogar es de gran importancia para las opciones de escolarización y las decisiones relacionadas con la escuela y el trabajo, y
  • La falta de escuelas formales y la baja calidad educativa son limitaciones para mejorar la matrícula y la retención de los estudiantes.
     

Cómo abordar el problema de los jóvenes que no asisten a la escuela

Tres puntos de partida de políticas son particularmente importantes para abordar estos factores clave: la retención en la escuela de los jóvenes en situación de riesgo, la recuperación mediante la educación alternativa, y la integración con el mercado laboral. Este marco permite adaptar las recomendaciones de políticas según un subgrupo determinado de jóvenes, en diferentes países, y por el impacto a corto plazo y a largo plazo.

La retención podría mejorarse mediante una mayor intervención temprana para que los niños sean matriculados a la edad adecuada; un enfoque renovado sobre el mejoramiento de la calidad de la educación primaria; la expansión de la educación secundaria, con el apoyo del sector privado; una mayor conciencia de la importancia de la educación, sobre todo para las niñas y los jóvenes de zonas rurales, e incentivos en efectivo, según sea necesario.

La recuperación requiere un financiamiento confiable y a largo plazo de programas alternativos exitosos, un mayor reconocimiento de que los jóvenes deben trabajar para sobrevivir, e intervenciones coordinadas a gran escala para los jóvenes en zonas afectadas por conflictos.

Por último, la integración con el mercado laboral requiere de —entre otros factores—mejores evaluaciones de impacto y programas eficaces de desarrollo de la fuerza laboral de larga duración; una acción coordinada entre los actores gubernamentales, las entidades regionales, las organizaciones no gubernamentales y el sector productivo, y la eliminación de barreras legales e institucionales al financiamiento para las empresas dirigidas por jóvenes.
 

Cómo poner en práctica esta estrategia

Los jóvenes que no asisten a la escuela no cuentan con políticas que los protejan y quedan en manos de múltiples organismos gubernamentales. Por ejemplo, la retención escolar involucra a los ministerios de educación y otros ministerios de servicios sociales, en tanto que la educación alternativa y el desarrollo de la fuerza laboral también involucran a organismos de educación y formación técnica y profesional así como a ministerios del trabajo.

La comunidad internacional podría marcar una diferencia promoviendo el tema de los jóvenes que no asisten a la escuela como un área única, buscando una coordinación y desarrollando programas integrales que tengan en cuenta las limitaciones que enfrenta la juventud.

Un programa con estas características se puede encontrar en Malí, donde, después de la crisis política y de seguridad de 2012, muchos jóvenes con habilidades limitadas o nulas se encontraron en una situación con perspectivas incluso más restringidas de conseguir un empleo productivo.

Para responder a estos desafíos, el Gobierno y el Grupo Banco Mundial trabajaron juntos en el diseño y la puesta en marcha de un programa integral de desarrollo de la fuerza laboral y la iniciativa empresarial con el fin de proporcionar alfabetización, habilidades técnicas y empresariales, complementadas con incentivos para la creación de empleos adicionales, a más de 30 000 jóvenes pobres y vulnerables de zonas urbanas y rurales.


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