Septiembre 28, 2018

Reducción del retraso del crecimiento infantil mediante un nuevo planteamiento adaptativo

En la comuna de Ambohimidasy Itaosy, justo en las afueras de la capital de Madagascar, un niño de 6 años llamado Sitraka espera a sus amigos para ir a jugar después de clases. Pronto, se reúne un grupo de niños de su edad y forman un círculo para patear una pelota, haciéndose pases entre ellos. Al verlos jugar, es evidente que Sitraka es bastante más bajo y se ve mucho más pequeño que los otros niños.

Sitraka tiene retraso del crecimiento, una condición provocada por la desnutrición crónica en las etapas iniciales del desarrollo infantil. En Madagascar, casi el 47 % de los niños menores de 5 años sufren de desnutrición crónica, un problema que pone en peligro su crecimiento y desarrollo. En consecuencia, es común encontrar allí niños cuya estatura es considerablemente más baja que el promedio para su edad.

Sin embargo, el retraso del crecimiento infantil no es solo un problema de crecimiento físico. Es una expresión visible de la ralentización del desarrollo potencial de los niños que puede tener repercusiones para el resto de sus vidas. Sitraka, por ejemplo, se ha quedado rezagado en los estudios con respecto a sus amigos y presenta otros signos de deficiencias en su desarrollo.

Una crisis de salud y un problema económico

Los efectos del retraso del crecimiento pueden ser devastadores, pues los niños afectados deben hacer frente a las alteraciones del crecimiento de sus cuerpos y al retraso del desarrollo o el subdesarrollo de sus cerebros. Como consecuencia de un daño cognitivo potencialmente irreversible,

Por estas razones, se reconoce cada vez más que el retraso del crecimiento infantil es también un problema económico a largo plazo para los países. Las investigaciones del Banco Mundial indican que, en promedio, los países pierden el 7 % del producto interno bruto (PIB) per cápita (PDF, en inglés) por no haber eliminado el retraso del crecimiento cuando los actuales trabajadores eran niños. Este porcentaje es mayor en el caso de Madagascar: las pérdidas a causa del retraso del crecimiento se estiman entre el 7 % y el 12 % del PIB al año.

Ante la realidad de que los efectos sociales y económicos del retraso del crecimiento infantil y la desnutrición son gravísimos, se han logrado avances a nivel mundial: Por ejemplo, en Senegal se ha logrado reducir la prevalencia del retraso del crecimiento del 30 % en 2000 al 19 % en la actualidad, mientras que en Perú, dicho porcentaje se ha reducido a menos de la mitad, del 28 % en 2008 al 13 % en 2016, en menos de una década. No obstante, sigue habiendo marcadas diferencias entre regiones y países. En Madagascar, las tasas de retraso del crecimiento siguen siendo más del doble del promedio mundial.

Una alianza especial

En 2012, en una época de volatilidad en el país, el proyecto del Banco titulado Madagascar: Apoyo de Emergencia al Proyecto de Servicios de Educación, Salud y Nutrición de Importancia Crítica ayudó a mantener y ampliar el Programa Nacional de Nutrición Comunitaria, que ya existía por largo tiempo. En el marco de este programa se crearon establecimientos de nutrición a nivel comunitario, cada uno de los cuales era dirigido por una agente de nutrición seleccionada por su propia comunidad. En estos lugares se prestaban diversos servicios, desde información para mejorar la nutrición hasta ayuda para aumentar el número y la calidad de las visitas domiciliarias sistemáticas que realizaban las agentes de nutrición. Con la ayuda de este programa, más de 425 000 niños menores de 2 años se beneficiaron de una mejor nutrición, y más de 515 000 niños de entre 2 y 5 años eran controlados periódicamente en los establecimientos de nutrición comunitarios.

Alrededor de esa misma época, las nuevas evidencias derivadas de una evaluación del impacto a largo plazo (PDF, en inglés) del Programa Nacional de Nutrición Comunitaria llevada a cabo por el Banco, así como nuevas evidencias obtenidas a nivel mundial, indicaban la necesidad de dejar de concentrarse solo en la emaciación (peso para la edad) y de prestar más atención al problema verdaderamente prevalente del retraso del crecimiento infantil (estatura para la edad). En el marco del programa respaldado por el Banco, se llevaron a cabo iniciativas piloto y se introdujeron innovaciones para abordar el retraso del crecimiento, a fin de probar la eficacia de diferentes intervenciones. Frente a algunos resultados positivos de estos ensayos y a otras evidencias que respaldaban la importancia de enfocar los programas en los primeros 1000 días de vida de los niños, Madagascar y el Banco trazaron un camino para el país.

Es evidente que la complejidad del problema del retraso del crecimiento exige esfuerzos sostenidos a lo largo de varios años para reducir considerablemente el número de niños afectados. Sin embargo, también es crucial encontrar una manera eficaz de ir incorporando de manera gradual las diversas intervenciones necesarias, sobre todo dadas las difíciles condiciones imperantes.

Un enfoque centrado en el aprendizaje adaptativo

El Banco Mundial trabaja sin cesar para proponer soluciones más adecuadas a los problemas críticos del desarrollo. Recientemente, ha estado probando y desarrollando ideas para aumentar la eficiencia y mejorar sus operaciones, de manera de poder ofrecer mejores resultados a los clientes. En este contexto, se ha creado una nueva estructura para brindar apoyo operacional por tiempo prolongado: el planteamiento programático de varias fases (MPA). (i)

A partir de las herramientas financieras del Banco Mundial ya existentes, el MPA permite a los países estructurar intervenciones de larga duración, de gran envergadura o complejas en un conjunto de operaciones conexas más pequeñas en el marco de un programa general. Este planteamiento a largo plazo y adaptado a las necesidades ofrece más posibilidades de evaluar el éxito y las deficiencias de un programa, y de realizar en forma expedita los ajustes que sean más adecuados al contexto del país según vayan cambiando las circunstancias. Las lecciones y experiencias de las primeras fases de un programa se pueden integrar con mayor facilidad a las fases posteriores, que se preparan como operaciones separadas a medida que avanza el programa. Cuando se trata de problemas de desarrollo complejos o de operaciones en entornos difíciles, la estructura a largo plazo, pero flexible del MPA puede ser una opción más adecuada para conseguir resultados.

“Creemos que el nuevo planteamiento [programático de varias fases] nos brinda una gran oportunidad de adaptarnos, aprender, actuar con agilidad, reducir costos, utilizar nuestros recursos con inteligencia y ofrecer las mejores soluciones posibles a nuestros clientes”, dijo Otaviano Canuto, uno de los directores ejecutivos del Banco Mundial. “Es lo que nos piden los clientes y es lo que el Banco se ha comprometido a hacer”.

Una buena opción para Madagascar

El equipo del Banco reconoció que, para la crisis de retraso del crecimiento infantil en Madagascar, el proceso sistemático, pero flexible y adaptativo del MPA podría ser ventajoso para el país.

“Las operaciones independientes funcionan bien en muchos contextos, pero cuando se está frente a un problema tan complejo como el retraso del crecimiento, el MPA es excelente porque permite mitigar los riesgos asociados a los planteamientos discontinuos: enorme pérdida de inversiones, interrupción o retroceso de los avances para conseguir un resultado”, dijo Jumana Qamruddin, especialista superior en salud y jefa del equipo del programa.

La adopción de este planteamiento por el Banco y el Gobierno de Madagascar culminó con la aprobación de la primera operación en el marco del MPA: el Enfoque Integrado para Mejorar los Resultados Nutricionales. El programa, que suministrará hasta USD 200 millones en un período de 10 años, expresa el compromiso a largo plazo del Banco de suministrar recursos en forma sostenida al país. La estructura programática del proyecto también asegura que la labor contra la desnutrición crónica se extienda de manera sistemática y eficaz a todo el país.

La primera fase del programa, una donación de USD 80 millones de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) —el fondo del Banco Mundial para los más pobres— cofinanciada por una donación de USD 10 millones del fondo fiduciario The Power of Nutrition, comprende un período de cinco años. Durante esta fase, se extenderá el uso de intervenciones de alto impacto y de eficacia comprobada en reducir el retraso del crecimiento, entre ellas la suplementación con micronutrientes y el fomento de la lactancia materna, como parte de un conjunto integrado de medidas de salud y nutrición; además, la atención se centrará en introducir cambios de comportamiento que se sabe que contribuyen a disminuir el retraso del crecimiento.

Este programa beneficiará a cerca del 75 % de los menores de 5 años y en su primera fase abarcará las ocho regiones de Madagascar que registran las mayores tasas de retraso del crecimiento, para luego extenderse a 15 regiones hasta que llegue a su término. El programa priorizará actividades que promueven una nutrición adecuada en los primeros 1000 días de vida, desde la concepción hasta los 2 años. El programa procura reducir en 30 % el número de niños con retraso del crecimiento en las regiones seleccionadas de aquí a 2028, y ofrecer un futuro mejor a unos 600 000 niños.

“Ante el amplio consenso de que la desnutrición crónica es el principal obstáculo al crecimiento del país, me complace que el Banco esté velando por los niños en el largo plazo y ayudando a despertar mayor interés en el capital humano como motor del desarrollo”, dijo Coralie Gevers, directora a cargo de las operaciones del Banco Mundial en Madagascar.

"Me complace que el Banco esté velando por los niños en el largo plazo y ayudando a despertar mayor interés en el capital humano como motor del desarrollo”."
Coralie Gevers
Directora a cargo de las operaciones del Banco Mundial en Madagascar.

Mayores aspiraciones para los niños malgaches

Una nutrición adecuada tiene un impacto positivo en la capacidad de los niños para crecer, aprender y prosperar, y la base de evidencias para lograr resultados va en aumento. Madagascar se ha fijado como una de sus principales metas reducir el retraso del crecimiento de los niños menores de 5 años, y su alianza con el Banco Mundial ayudará a este país a promover una buena nutrición y el desarrollo desde los primeros años de vida.

De cara al futuro, el establecimiento de una sólida base de capital humano no solo ayudará a las personas a aprovechar las oportunidades económicas y a desarrollar todo su potencial. La lucha de Madagascar para reducir el retraso del crecimiento será el inicio de un futuro mejor para cientos de miles de niños de todo el país.