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Información básica Mayo 05, 2021

Acciones de política para la reapertura de escuelas y la recuperación del aprendizaje

La pandemia global del COVID-19 obligó a cerrar escuelas en todo el mundo, dejando a más de 1.6 mil millones (billion) de niños fuera de las aulas durante los primeros meses de lapandemia. Según cálculos recientes de UNICEF , alrededor de 214 millones de niños –o 1 de 7 a nivel mundial– han perdido más de tres cuartos de su aprendizaje presencial. Se prevé que la pérdida de aprendizajes asociada con estos cierres de escuelas alcance un costo equivalente a los $10 billones (trillion) en las ganancias futuras de estos niños.

Actualmente, las escuelas de 141 países han reabierto con algunas clases presenciales, pero los estudiantes en dos tercios de los países no se han reincorporado a la escuela plenamente. Si bien algunos países han logrado organizar la instrucción a distancia, los niños aprenden más cuando asisten a clases. Las escuelas también ofrecen un espacio donde muchos estudiantes interactúan con sus compañeros, reciben comidas nutritivas y vacunas, además de apoyo psicosocial. Sin embargo, para retomar las actividades presenciales en medio de una pandemia de salud mundial será necesario considerar tanto lo que es mejor para los estudiantes y maestros como los riesgos para la salud pública.

Con el fin de ayudar a reabrir las escuelas y frenar las pérdidas de aprendizajes, UNICEF, UNESCO, el Banco Mundial, el Programa Mundial de Alimentos y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) han publicado un marco conjunto para reabrir escuelas, que ofrece orientación de alto nivel sobre operaciones seguras y el freno de la pérdida de aprendizajes, garantizando el bienestar de estudiantes y maestros y llegando a los niños más marginados.

¿Cómo deberían implementar los países estas recomendaciones, concretamente? ¿Cómo pueden pasar de una orientación de alto nivel a inversiones y actividades específicas? ¿Cuánto costarán estas actividades adicionales y qué recursos específicos se necesitarán? ¿Existe evidencia sobre la efectividad de enfoques que hayan estado empleando diversos países y sistemas educativos para apoyar el aprendizaje de los niños dentro y fuera de la escuela?

Con el objetivo de abordar este tipo de preguntas, la Práctica Mundial de Educación del Banco Mundial (i) ha creado notas cortas para presentar evidencias y ejemplos, ofreciendo enlaces a materiales que los países han usado para apoyar a varios grupos de interés (estudiantes, maestros, padres, administración escolar) durante la enseñanza a distancia y presencial, (ii) ha desarrollado herramientas para determinar costos en excel y poder identificar los recursos necesarios para brindar una enseñanza a distancia, incluido el aprendizaje socio-emocional, e implementar las actividades implícitas en el marco conjunto y (iii) ha invertido en ensayos controlados aleatorios en todo el mundo para probar diferentes enfoques que utilizan tecnologías digitales en apoyo del aprendizaje en casa o para ayudar a los educadores en las aulas.

Las notas cortas buscan convertirse en “documentos vivos” que ofrecen un punto de partida para implementar recomendaciones relacionadas con salud y seguridad, modificaciones que podrían ser necesarias en el enfoque pedagógico de los sistemas educativos para que los niños retomen el aprendizaje y la gestión de todas estas actividades.

 

Salud y seguridad

¿Es seguro reabrir las escuelas?

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Las decisiones de reabrir escuelas deberían reflejar estimaciones basadas en evidencias sobre los riesgos asociados con la reapertura y el cierre de escuelas. Las experiencias de países en todo el mundo donde las escuelas han reabierto sugieren que, con estrategias de mitigación adecuadas, las escuelas suponen un riesgo bajo de transmisión de enfermedades para estudiantes, maestros y comunidades. Existe evidencia que sugiere que los niños son menos propensos a contraer COVID-19 y es menos probable que transmitan la enfermedad a otros. La transmisión dentro de las escuelas ha sido baja, sobre todo en niños de preescolar y primaria, y es más probable que los maestros se contagien el virus de otros empleados y no de los estudiantes. Determinadas experiencias de reapertura segura en algunos países antes del desarrollo de las vacunas, a menudo en medio de una alta transmisión en la comunidad, sugieren que los sistemas educativos no necesitan esperar la vacunación general de los maestros y otros adultos en la comunidad antes de reabrir, si bien priorizar la vacunación de los maestros podría despejar sus temores de volver a clases para la enseñanza presencial. Mantener las escuelas cerradas eliminará el riesgo de transmisión de la enfermedad en la escuela, pero también podría poner en peligro el aprendizaje de los niños y su salud psicosocial.  

Minimizando la transmisión de la enfermedad en las escuelas

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Si bien no es posible eliminar del todo el riesgo de transmisión de la enfermedad en las escuelas, la evidencia de escuelas que han reabierto indica que simples medidas de mitigación como mascarillas, distanciamiento social y ventilación son efectivas para reducir sustancialmente la transmisión entre estudiantes y maestros. Si bien la transmisión en la comunidad sigue siendo alta, las escuelas también pueden interrumpir o modificar actividades que no sean pedagógicas y que contribuyan con la transmisión de la enfermedad. Si bien las pruebas universales podrían no ser necesarias, las escuelas deberían tener protocolos para aislar casos, rastrear contactos y poner en cuarentena a las personas expuestas. Dado que es menos probable que los niños transmitan el COVID-19 que los adultos y dado que la mayoría de transmisiones documentadas en la escuela se ha dado entre empleados, las escuelas y los sistemas educativos en general deberían promover la cultura de adoptar medidas de mitigación dentro y fuera de estos centros.   

 

Cambiando la pedagogía

Reestructurando el calendario académico

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Los calendarios de los años académicos 2019/2020 y 2020/2021 sufrieron graves interrupciones en la mayoría de países debido a la pandemia del COVID-19, planteando interrogantes sobre cómo enfocar la programación del calendario escolar actual y el siguiente, con la finalidad de compensar la pérdida de aprendizajes y apoyar el bienestar de los estudiantes. Entre las opciones potenciales para generar más tiempo de enseñanza figuran extender el día, la semana o el año escolar. Otra posibilidad es que los países consideren un calendario “entre sesiones”, donde se creen espacios de recuperación si fueran necesarios nuevos cierres.

Adaptando el plan de estudios

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Incluso antes de la pandemia, la mayoría de planes de estudios nacionales se caracterizaba porque eran excesivamente ambiciosos, diseñados para maestros y estudiantes ideales, ignorado las realidades sobre el terreno. El Covid-19 ha exacerbado este problema al reducir aún más el tiempo de instrucción que reciben los estudiantes. Tomando esto en cuenta, los países deberían plantearse condensar el plan de estudios para centrarse en materias básicas y en competencias fundamentales al interior de dichas materias. También pueden ayudar a los maestros ofreciendo planes de lecciones detallados. Los cierres y confinamientos también han aumentado el estrés y la depresión entre los niños, resaltando la importancia de incorporar el aprendizaje socioemocional en los planes de estudios. Los países pueden añadir determinadas competencias socioemocionales que ayuden a los estudiantes a lidiar y progresar en este nuevo mundo.

Promoviendo la reinscripción

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Después del cierre generalizado de escuelas, es posible que muchos países consideren todo un reto garantizar que todos los alumnos regresen a la escuela. Es probable que la reinscripción sea aún más complicada para poblaciones vulnerables, tales como niñas y refugiados. Los países pueden promover la reinscripción ofreciendo a los estudiantes ayuda financiera y práctica, monitoreando el proceso de reinscripción cuidadosamente, incluyendo a mujeres y niñas en la toma de decisiones, reevaluando las políticas que podrían resultar en desigualdad y ayudando individualmente a los estudiantes con mayor riesgo.

Preparando y apoyando a los maestros

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La pandemia ha puesto en duda la capacidad de los sistemas educativos para garantizar la continuidad del aprendizaje, aumentado sustancialmente las exigencias para los maestros e incrementando la complejidad de su trabajo. Los países necesitan la participación de los maestros y ayudarlos a optimizar su bienestar para mejorar su efectividad. Los países también necesitan brindar a los maestros orientación concreta para identificar a los niños en riesgo de abandonar la escuela y hacer cumplir los protocolos de salud. Por último, los maestros deberían beneficiarse con un desarrollo profesional de alta calidad y apoyo permanente para: (i) recuperar a los estudiantes, (ii) evaluar el aprendizaje de los estudiantes (iii) implementar un plan de estudios revisado usando pedagogía apropiada y (iv) mejorar sus habilidades digitales.

Apoyando el aprendizaje en casa

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La instrucción a distancia durante el cierre de escuelas ha tomado diferentes formas, desde la distribución de paquetes de estudio en los hogares de los estudiantes, hasta instrucción en tiempo real a través de plataformas en línea. Todos estos enfoques en apoyo del aprendizaje en casa pueden continuar una vez que las escuelas reabran para mitigar las pérdidas de aprendizajes. Muchos países y organizaciones ya han desarrollado recursos para apoyar el aprendizaje de los niños en casa y ayudar a los padres a apoyarlos durante los cierres, de modo que otros países pueden aprovecharlos a través de licencias o utilizarlos de forma gratuita, eliminando así la necesidad de crear todo de cero. Dado que las escuelas juegan un rol importante en muchos países protegiendo la seguridad de los niño al derivar a estudiantes vulnerables a servicios sociales, el cierre de escuelas podría haber expuesto a estos alumnos a mayores situaciones de abuso y abandono que han pasado desapercibidas.

Evaluación de aprendizaje y exámenes

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Al momento de reabrir y a lo largo del año escolar, las evaluaciones de aprendizaje ayudan a los maestros, escuelas y sistemas educativos a identificar las necesidades de aprendizaje, de manera que se pueda adaptar la instrucción y focalizar recursos debidamente para frenar las pérdidas de aprendizaje provocadas por el cierre de escuelas y los choques económicos generados por la pandemia. Estas evaluaciones deberían centrarse en estudiantes de los primeros grados o en años de transición y comenzar cubriendo el contenido que no se vio durante los cierres a partir de materias básicas como lectura y matemáticas. Con el fin de garantizar la seguridad y brindar a todos los niños las mismas oportunidades de demostrar lo que saben, entienden y pueden hacer, los sistemas educativos pueden modificar o reemplazar exámenes de alto impacto que certifican la culminación de la escuela o determinan la transición a niveles educativos más altos.

Brindando educación de refuerzo

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Las acciones de refuerzo para acelerar la recuperación de la pérdida de aprendizajes debe ser un elemento esencial dentro de las estrategias nacionales de respuesta a la educación frente al COVID-19. Dado que es probable que el alcance de la pérdida de aprendizajes varíe entre estudiantes, será incluso más importante ayudarlos a recuperar los estándares del grado correspondiente enseñando al nivel adecuado. También se ha observado que los programas nacionales de tutoría, programas individualizados y de autoaprendizaje e instrucción asistida por computadora mejoran el aprendizaje de los estudiantes en diversos contextos. Los cursos de verano podrían ampliarse para recibir a estudiantes adicionales y pueden ser efectivos si se combinan con el enfoque de “enseñar al nivel adecuado”. Repetir de grado (también puede ser el curso – “grade retention”) como única medida tiene poca efectividad como estrategia de refuerzo, a menos que se combine con otras intervenciones específicas.

 

Administración

Preparando y apoyando a los líderes de escuela  

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Los administradores de escuela han asumido responsabilidades adicionales desde el comienzo de la pandemia. Han tenido que modificar políticas, comunicarse con los grupos de interés, instaurar programas de aprendizaje a distancia y participar en el manejo de la crisis de manera regular. Los países pueden empoderar a los líderes de escuela a través de una comunicación clara, brindando recursos para elaborar planes de reapertura de escuelas, promoviendo la colaboración entre escuelas y ayudándolas a monitorear el progreso de reapertura.

Comunicándose con los grupos de interés

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La comunicación ha resultado ser un elemento clave como política de respuesta efectiva frente al COVID, mientras los sistemas escolares se ocupan del cierre y reapertura de escuelas a lo largo del año. Esta nota resume buenas prácticas en torno a cómo y qué comunicar. Entre los principios fundamentales figuran la comunicación oportuna y frecuente a través de múltiples canales, centrando los esfuerzo de comunicación para involucrar a los líderes de la comunidad y garantizar la inclusión en el envío de mensajes a través del uso de lenguajes múltiples y formas no escritas. Además de comunicaciones sobre seguridad y salud, se ha observado que comunicarse para promover la continuidad del aprendizaje resulta efectiva (en contextos anteriores al COVID). También es importante planificar de antemano canales de retroalimentación para conocer la opinión de los padres.


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