Educación: Panorama general

La educación es un factor fundamental que impulsa el desarrollo, además de ser uno de los instrumentos más eficaces para reducir la pobreza y mejorar la salud, así como para lograr la igualdad de género, la paz y la estabilidad. Si bien se han registrado avances notables durante la última década (muchos más niños asisten a la escuela y el acceso a la educación de las niñas ha mejorado marcadamente), todavía 124 millones de niños y niñas no asisten a la escuela primaria y secundaria básica (i) y 250 millones no saben leer ni escribir, aunque muchos de ellos sí han ido a la escuela.

La educación entrega beneficios considerables y sistemáticos en materia de ingresos y contrarresta el aumento de la desigualdad, pero este potencial a menudo no se aprovecha debido a niveles de aprendizaje alarmantemente bajos. Entregar a todos los niños y las niñas una educación de calidad que les ayude a adquirir habilidades necesarias en el mundo del trabajo es clave para poner fin a la pobreza antes de fines de 2030.

Última actualización: Abr 18, 2016

El Banco Mundial se ha comprometido a apoyar a los países que solicitan financiamiento o asistencia técnica para conseguir el objetivo de desarrollo sostenible (ODS) 4, que se refiere a la tarea de garantizar una educación de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos, a más tardar en 2030. Además, ayudó en la redacción y es signatario del Marco de Acción de Educación 2030, (PDF, en inglés) un documento que servirá de orientación a los países en la implementación del ODS 4.

Para convertir esta visión en realidad, el Banco Mundial está movilizando todos los recursos disponibles. La Estrategia 2020 para el Sector Educativo: “Aprendizaje para todos” pone énfasis en que las habilidades y los conocimientos que los niños y los jóvenes adquieren a través del aprendizaje los ayudan a salir de la pobreza e impulsan el desarrollo. El documento insta a los países a "invertir tempranamente", porque las capacidades esenciales que se adquieren en los primeros años posibilitan el aprendizaje durante toda la vida, "invertir con inteligencia" en gestiones que hagan un aporte comprobado al aprendizaje, e "invertir para todos", tanto niños como jóvenes.

Lograr el aprendizaje para todos también significa ir más allá del financiamiento de los insumos que necesitan los sistemas de educación para empezar a fortalecer estos sistemas y así lograr resultados. Cada vez son más los países que solicitan financiamiento basado en resultados, (i) un conjunto de herramientas que ayuda a armonizar mejor los incentivos con los resultados deseados al condicionar el financiamiento al logro de resultados acordados previamente. Este enfoque ha mostrado ser prometedor y podría ayudar a los países a movilizar los recursos financieros necesarios para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En mayo de 2015, durante el histórico Foro Mundial sobre la Educación realizado en Incheon (República de Corea), el Banco Mundial se comprometió a duplicar el financiamiento basado en resultados destinado a educación, para llegar a un monto total de USD 5000 millones en los próximos cinco años.

El apoyo del Banco Mundial al sector de educación se centra en esferas que son importantes para los países en desarrollo:

  • Aumentar las inversiones en el desarrollo en la primera infancia (i) para facilitar el aprendizaje durante toda la vida y aumentar la productividad en el futuro.
  • Garantizar que los niños que asisten a la escuela estén realmente aprendiendo capacidades esenciales.
  • Reducir los obstáculos que enfrentan las niñas y los niños de comunidades desfavorecidas para acceder a educación de calidad.
  • Superar la amplia brecha que existe entre el desarrollo de habilidades, la educación superior y el mercado laboral.
  • Abordar los problemas estructurales en todos los niveles a fin de aumentar la eficiencia y la transparencia.
  • Aumentar el novedoso mecanismo de financiamiento basado en resultados para responder a la demanda de los países.

Es importante que los sistemas de educación entreguen a los estudiantes de todos los niveles las destrezas necesarias, de manera de poder aumentar la productividad y el crecimiento.

Invertir en los niños pequeños (desde el nacimiento hasta los 5 años de edad) incluso antes de que ingresen a la escuela primaria —garantizando que reciban los estímulos, los cuidados y la nutrición adecuados— es una de las inversiones más inteligentes que puede hacer un país para superar la desigualdad, romper el círculo de la pobreza y aumentar la productividad. El informe “Stepping Up Early Childhood Development” (Intensificar el desarrollo en la primera infancia) (i) constituye una guía práctica para las autoridades y los profesionales acerca de cómo invertir en los niños pequeños.

La educación de calidad solo es posible con maestros de excelencia. En un informe de 2014 titulado “Profesores excelentes: Cómo mejorar el aprendizaje en América Latina y el Caribe” (PDF) se presentan las evidencias y las experiencias prácticas más recientes en relación con las reformas de las políticas docentes.

Con el fin de ayudar a aumentar la productividad en el mercado laboral, el Banco Mundial analiza la manera en que la educación puede contribuir a abordar el desajuste en los conocimientos especializados existente en muchos países. El instrumento de medición de capacidades “Habilidades para el empleo y la productividad” (STEP, por sus siglas en inglés) (i) arroja luz sobre las brechas y las discordancias en las habilidades mediante la generación de nuevos datos de las aptitudes de los trabajadores adultos que se pueden comparar a nivel internacional. El Banco también elabora diversas publicaciones regionales sobre el tema, entre ellas Preparación de la próxima generación en Tanzanía: Desafíos y oportunidades en educación, Desarrollo de habilidades para un crecimiento innovador en la Federación de Rusia (PDF, en inglés) e Investigación en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas en África al sur del Sahara: Una década de desarrollo.

La plataforma de conocimientos Enfoque Sistémico para Lograr Mejores Resultados en la Educación (SABER) (i) del Banco Mundial se usa ampliamente en todo el mundo, generando más de 159 informes que ayudan a los países a evaluar sus políticas educativas y a identificar prioridades viables.

Finalmente, el Banco Mundial realiza y respalda evaluaciones de impacto rigurosas que buscan proucir pruebas más sólidas sobre las medidas que resultan efectivas en el sector de la educación bajo diferentes condiciones. En África, por ejemplo, las encuestas de los indicadores de prestación de servicios (SDI, por sus siglas en inglés) se usan para hacer el seguimiento del desempeño y la calidad de los servicios educativos y de salud en los países y a lo largo del tiempo. A nivel global, el sitio web del Banco Mundial EdStats (i) contiene más de 2500 indicadores comparables a nivel internacional sobre acceso a educación, tasas de finalización, resultados de aprendizaje, y gastos en el sector, entre otros.

Última actualización: Abr 18, 2016

Entre 2000 y 2015, el Banco Mundial invirtió USD 42 000 millones en educación. En dicho periodo, se duplicó el porcentaje del financiamiento del Banco Mundial destinado a educación, subiendo del 5 % a aproximadamente el 10 %, lo que demuestra la importancia que tiene este sector en la cartera total.

El financiamiento del Banco Mundial para educación llegó a USD 4300 millones en el ejercicio de 2015, en comparación con el promedio anual de USD 3300 millones durante la última década. La actual cartera activa de proyectos de educación del Banco llega a un monto de USD 14 000 millones.

Los fondos del Banco Mundial también están ayudando a muchos países a atraer mayores recursos de los Gobiernos, así como de otros asociados en la tarea del desarrollo, lo que ha dado como resultado programas educativos más armonizados y costos de transacción más bajos para los Gobiernos.

Estos son algunos de los resultados del Banco Mundial en materia de educación a nivel de los países:

En Bangladesh, los incentivos entregados en los 125 subdistritos más pobres del país, a través del Proyecto para mejorar el acceso y la calidad de la educación secundaria, incluyeron becas para estudiantes de escasos recursos, premios en dinero por buen desempeño académico, programas de reforzamiento escolar y mejores servicios de agua y saneamiento. Entre los niños y las niñas más pobres, la matrícula en la escuela secundaria aumentó a un porcentaje neto del 27 %, mientras que la tasa de aprobación en el mismo nivel de escolaridad subió del 55 % (2008) al 85 % (2014) en las zonas donde se ejecutó el proyecto.

En Bulgaria, (i) casi el 80 % de los niños vulnerables (incluidos los de la etnia romaní) que recibieron educación en la primera infancia, en el marco del Proyecto de fomento de la inclusión social, aprobó el examen de diagnóstico de preparación para la escuela, en comparación con solo el 40 % antes del inicio del proyecto.

En Haití, el Banco Mundial financió más de 390 000 exenciones del pago del derecho de matrícula para estudiantes de educación primaria durante cuatro años, a fin de permitir su ingreso en escuelas privadas; entregó más de 320 000 raciones diarias a alrededor de 84 000 alumnos al año en escuelas públicas y privadas; capacitó a casi 2700 maestros de enseñanza primaria; y apoyó a comunidades rurales en la apertura de 61 escuelas impulsadas por la comunidad en zonas rurales previamente desatendidas del país, a las que asisten más de 5000 estudiantes. Adicionalmente, más de 2800 escuelas recibieron donaciones entregadas por la Asociación Mundial para la Educación, que administra el Banco Mundial, permitiéndoles reabrir sus puertas luego del terremoto de 2010.

En India, el 78 % de los maestros de escuelas primarias públicas recibe ahora mejor capacitación en el lugar de trabajo, en comparación con el 50 % en 2012. Además, el tercer Proyecto de Educación Primaria permite que el 85 % de las escuelas cuente ahora con baños separados para niños y niñas, en comparación con el 72 % en 2012.

En Indonesia, más de 500 000 niños pobres de hasta 6 años de edad, que viven en distritos de difícil acceso, recibieron educación en la primera infancia entre 2007 y 2013. En el marco del proyecto Bermutu, (i) que se ejecutó entre 2007 y 2013, (i) más de 1,7 millones de maestros consiguieron un título universitario tras completar cuatro años de estudios obligatorios.

En Jamaica, se usó el mecanismo de financiamiento basado en resultados en el Programa de formación de capacidades para transformar la educación. (i). El porcentaje de estudiantes de cuarto grado que aprobó las pruebas de habilidades matemáticas subió del 45 % en 2009 al 58 % en 2014 y del 70 % al 78 % en el caso de las habilidades de lectura y escritura. En el futuro, este enfoque se empleará para mejorar la preparación escolar de los niños y las niñas de 4 años de edad a través del Programa de desarrollo en la primera infancia, que beneficia a 300 000 menores.

En Kuwait, se desarrolló y aprobó un marco curricular basado en competencias para la educación en general. (i) Desde 2015, se han elaborado programas de estudio y estándares en todas las asignaturas de los grados primero al noveno; 141 escuelas han iniciado programas de liderazgo y de gestión estratégica muy innovadores, y se ha entregado apoyo a un núcleo de 1000 profesionales en reformas y sistemas de administración escolar descentralizada que tienen un efecto transformador.

En Nigeria, el Banco Mundial apoyó los esfuerzos realizados por el Gobierno para ampliar el acceso a la educación secundaria, principalmente a través del Proyecto Lagos Eko, que finalizó en diciembre de 2015. Los estudiantes de los últimos grados de las escuelas secundarias en el estado de Lagos superaron las expectativas, y la proporción de alumnos que obtuvo calificaciones superiores a “B” en ciencias y tecnología se duplicó, una cifra mayor a lo previsto.

En Pakistán, el primer país que usó financiamiento basado en resultados en un proyecto de educación respaldado por  la Asociación Internacional de Fomento (AIF), se contrataron 16 800 maestros a través de un proceso de contratación basado en las necesidades, el mérito y exámenes, lo cual se hizo en el marco del segundo Proyecto de reforma de la educación en Sindh.

En Viet Nam, se entregaron subsidios de matrícula a más de 8000 estudiantes pobres (i) para que pudieran asistir a escuelas secundarias superiores privadas y a escuelas secundarias profesionales. El proyecto condicionó el pago del subsidio al desempeño estudiantil usando el enfoque de ayuda basada en resultados. Esto sirvió para aumentar el acceso a la educación secundaria superior y reducir las tasas de deserción entre los estudiantes desfavorecidos de 12 provincias.

En África oriental y central, 19 “centros de excelencia de África ” reciben apoyo de universidades en siete países en temas científicos que son fundamentales para el desarrollo del continente, por ejemplo ciencia de los cultivos, ingeniería en agua y saneamiento, y enfermedades contagiosas, entre otros. Estos centros atienden a estudiantes de toda la subregión, lo que ayuda a aumentar la eficiencia en función de los costos. En diciembre de 2015, 2410 alumnos se habían matriculado en cursos breves y en programas de maestría y doctorado.

En Yemen, el Banco Mundial implementó el Proyecto de Desarrollo de la Educación Secundaria y Acceso de las Niñas en cinco gobernaciones. El índice de paridad de género en la tasa de matrícula bruta en dicho nivel aumentó de 0,43 a 0,63 y la tasa de retención de las niñas entre los grados décimo y duodécimo se incrementó del 78,3 % al 84,5 % en los distritos donde se ejecutó el proyecto. Un total de 14 349 maestros recibieron capacitación en módulos de asignaturas y 89 maestras recibieron formación y fueron contratadas. Esto incentivó a los padres a enviar a sus hijas a la escuela, especialmente a la educación secundaria. Además, en el marco del proyecto se construyeron 43 escuelas y se equiparon otras 50 con bibliotecas y laboratorios de ciencias y computación. Esto contribuyó considerablemente a crear entornos seguros y propicios para el aprendizaje de los niños y las niñas.

Sepa más sobre los resultados del Banco Mundial en materia de educación aquí. (i)

 

 

 

Última actualización: Abr 18, 2016

El Banco Mundial colabora estrechamente con organismos de las Naciones Unidas (ONU) y asociados en la tarea del desarrollo, y apoyará de manera decidida a los países en sus esfuerzos destinados a lograr los ODS.

Además, es una de las instituciones que convoca al Foro Mundial sobre la Educación, cuya versión más reciente se realizó en mayo de 2015 en Incheon, República de Corea, y constituyó el evento más importante del sector en la última década.

Asimismo, el Banco Mundial tuvo una función fundamental en la creación en 2002 de la Asociación Mundial para la Educación (GPE, por sus siglas en inglés), (i) una iniciativa de múltiples donantes que constituye un asociado clave en materia de enseñanza primaria. Actualmente, hay esfuerzos en marcha para coordinar mejor el financiamiento para la educación de la GPE y de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del Banco Mundial para los países más pobres.

El Banco Mundial se asocia con donantes bilaterales, como Noruega, Estados Unidos y Alemania, en el programa Resultados en materia de educación de todos los niños (i) que apoyará la tarea de recopilar información sobre el uso del financiamiento basado en resultados en el sector educativo.

Otros asociados (a través de fondos fiduciarios) son Australia, la Comisión Europea, Irlanda, la República de Corea, los Países Bajos, Japón, España, Rusia (i) y el Reino Unido.

El Banco también trabaja con nuevos asociados como la Red Educación para Todos, la Iniciativa a Favor del Mundo Árabe (i), el Grupo Consultivo sobre la Primera Infancia, (i) la Red Global de Lectura (i), el Grupo de Investigación sobre la Educación (BE²) y la Red de Donantes del Pacto Mundial sobre el Aprendizaje (i).

Última actualización: Abr 18, 2016