RESEÑA

Bonos verdes atraen nuevo financiamiento del sector privado para abordar el cambio climático

15 de junio de 2014

Image
Foto: Shutterstock

TITULARES
  • Los bonos verdes son instrumentos financieros líquidos de renta fija que son fáciles de entender, y los fondos que recaudan se destinan exclusivamente a proyectos de mitigación y adaptación al cambio climático, y otras actividades beneficiosas para el medio ambiente.
  • Desde 2008, el Banco Mundial ha emitido más de US$6000 millones en bonos verdes a través de 65 transacciones en 17 monedas.
  • El Banco Mundial y la IFC impulsan el desarrollo pionero de mercados de bonos verdes y promueven las oportunidades que existen en inversiones amigables al medio ambiente.

Las ciudades de rápido crecimiento y los países en desarrollo enfrentan un desafío financiero cada vez mayor debido al cambio climático: necesitan carreteras, aeropuertos, edificios, sistemas de agua y suministro de energía que puedan resistir el aumento de las temperaturas mundiales y los patrones meteorológicos extremos. Las granjas y las cadenas de suministro de alimentos también están en riesgo si no se hacen nuevas inversiones. Si bien queda claro en muchos casos qué hay que hacer, la obtención de financiamiento para ello es a menudo un reto, sobre todo para los Gobiernos que ya tienen presupuestos apretados.

Sin embargo, comienzan a fluir inversiones que no producen efectos adversos sobre el clima de una fuente relativamente nueva y cada vez más popular: los bonos verdes.

Estos fueron creados para aumentar el financiamiento para proyectos que no perjudican el medio ambiente en todo el mundo mediante el acceso a un mercado de bonos que asciende a los US$80 billones y a una amplia base de inversionistas. El mercado se inició en 2013 y ha ido creciendo a medida que este tipo de inversiones han ganado popularidad. Los bonos verdes son instrumentos financieros líquidos de renta fija que son fáciles de entender, y los fondos que recaudan se destinan exclusivamente a proyectos de mitigación y adaptación al cambio climático, y otras actividades beneficiosas para el medio ambiente. Esto ofrece a los inversionistas una forma atractiva de inversiones, así como una oportunidad para apoyar proyectos ambientalmente racionales.


" Los bonos verdes han abierto un nuevo flujo de financiamiento que será esencial para enfrentar el cambio climático. Están proporcionando oportunidades de inversiones ecológicas a un grupo de inversionistas cada vez más amplio, incluyendo a aquellos que desean desprenderse de las carteras de proyectos que tienen un uso intensivo de combustibles fósiles y diversificarse, y los bonos verdes han demostrado que existe una corriente de capital de inversionistas para activos ecológicos. "
Rachel Kyte, World Bank Group Vice President and Special Envoy for Climate Change

Rachel Kyte

Vicepresidenta y enviada especial para el Cambio Climático del Grupo del Banco Mundial

Banco Mundial e IFC promueven el mercado de bonos verdes

La Tesorería del Banco Mundial realizó la primera emisión de bonos verdes en 2008, en momentos en que los inversionistas no tenían opciones de inversiones líquidas de renta fija que expresamente apoyaran proyectos centrados en el clima y no dañinos para el medio ambiente. Desde entonces, el Banco Mundial ha emitido más de US$6000 millones en bonos verdes a través de 65 transacciones en 17 monedas. Por su parte, la Corporación Financiera Internacional (IFC) ha emitido US$3400 millones en bonos verdes, incluidas dos ventas de bonos verdes por US$1000 millones cada una en 2013. Los fondos procedentes de los bonos verdes del Banco Mundial e IFC se usan para apoyar proyectos de energía renovable, eficiencia energética, transporte sostenible y otros con bajas emisiones de carbono. También se utilizan para financiar  tanto la gestión de bosques y cuencas hidrográficas como la infraestructura que permita evitar los daños provocados por las inundaciones relacionadas con el clima y fortalecer la capacidad de adaptación al cambio climático.

Ambas instituciones  han ayudado a impulsar el mercado de los bonos verdes, ampliar la base de inversionistas y crear conciencia acerca de las necesidades y oportunidades de inversiones inocuas para el clima. Esto ha sido posible debido a que sus calificaciones de crédito AAA/Aaa proporcionan seguridad a los inversionistas y sus mandatos en favor del desarrollo y salvaguardias garantizan el uso de las ganancias y el impacto de las inversiones.

Otros emisores, que incluyen desde bancos de desarrollo a estados, ciudades y empresas, han recurrido al Banco Mundial e IFC para obtener orientación sobre cómo emitir este tipo de bonos. Las dos instituciones están compartiendo sus conocimientos y experiencia para impulsar el mercado, además de establecer los elementos fundamentales de este último a través de sus propios programas de bonos verdes. Por ejemplo, en abril de 2014, el Banco Mundial firmó el primer acuerdo de servicios de asesoría con el Consejo Supremo para la Energía de Dubai con el propósito de diseñar una estrategia de financiamiento para el programa de inversión ecológica de este emirato.

En el Foro Económico Mundial de Davos a comienzos de 2014, el presidente del Grupo del Banco Mundial, Jim Yong Kim, exhortó a más inversionistas a participar y llamó a que se duplique el mercado de bonos verdes cuando se realice en septiembre la Cumbre sobre el Clima convocada por el secretario general de las Naciones Unidas.

El mercado, con US$11 000 millones en 2013, estaba próximo a ese objetivo a finales de la primavera, y los analistas pronostican que podría superar los US$25 000 millones y posiblemente los US$40 000 millones al término del año.

Empresas y servicios públicos lideran los esfuerzos de ampliación del mercado

La participación de los bancos multilaterales de desarrollo ha ampliado el interés por los bonos verdes, lo que hace que los organismos gubernamentales, los municipios y, más recientemente, las empresas y servicios públicos busquen formas de usar estos instrumentos financieros.

El estado de Massachusetts, la Región Parisina y Export Development Canada han emitido bonos verdes. En mayo de 2014, la empresa de servicios públicos francesa GDF Suez realizó la mayor emisión de bonos verdes hasta la fecha por un monto de 2500 millones de euros (US$3400 millones) para financiar proyectos de energía renovable, que dio lugar a una suscripción más de tres veces superior a lo previsto. Casi duplicó el tamaño del anterior récord de 1400 millones de euros establecido por Électricité de France (EDF) en noviembre de 2013.

Otro impulsor clave del mercado es el creciente número de administradores de activos que tienen el mandato de aumentar las inversiones en instrumentos que respalden el crecimiento con bajas emisiones de carbono. Por ejemplo, BlackRock fue elegido por Zurich Insurance en noviembre de 2013 para administrar una cartera de bonos verdes de US$1000 millones.

La agencia Standard & Poor’s dijo en mayo que las empresas emisoras están cada vez más interesadas ​​en los bonos verdes como una vía de financiamiento que ofrece acceso a una base de inversionistas diversificada, y pronosticó que se emitirán unos US$20 000 millones en emisiones de bonos verdes empresariales este año, casi el doble de la tasa de 2013.

Principios de los bonos verdes especifican el uso de las ganancias

El sector financiero también está desempeñando un papel fundamental en el fomento de una mayor sensibilización acerca del mercado de bonos verdes y la necesidad de que tenga una base sólida sobre la cual crecer. En enero de 2014, un grupo de bancos puso en marcha los principios de los bonos verdes con el objetivo de estandarizar las prácticas de los emisores y los inversionistas y mejorar la transparencia. Estos especifican que los sectores en los que se pueden invertir las ganancias de los bonos verdes son: la energía renovable, la eficiencia energética, la gestión sostenible de los residuos, el uso sostenible de la tierra, la conservación de la biodiversidad, el transporte limpio y el agua limpia.

Los principios —que fueron elaborados con el apoyo del grupo de inversionistas Ceres y en consulta con inversionistas y emisores, como el Banco Mundial e IFC—, ya cuentan con el respaldo de 25 instituciones financieras, entre ellas Bank of America Merrill Lynch, Citibank, Crédit Agricole, JP Morgan Chase, Goldman Sachs, HSBC y SEB. La Asociación Internacional de Mercado de Capitales (ICMA, por sus siglas en inglés) cumple la función de Secretaría para velar por el cumplimiento de los principios de los bonos verdes.

Proyectos respaldados por bonos verdes producen múltiples beneficios

Las emisiones de bonos verdes del Banco Mundial e IFC han respaldado instalaciones de energía solar y eólica, la reducción de las emisiones de metano, el transporte más eficiente en las ciudades, la reforestación, la protección contra las inundaciones y el fortalecimiento de la capacidad de adaptación al cambio climático en los países en desarrollo.

Los beneficios de estos proyectos se pueden medir tanto en términos de las ventajas para la sociedad como en cuanto a la reducción de emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero (GEI).

En Indonesia, por ejemplo, un proyecto geotérmico respaldado por los bonos verdes emitidos por el Banco Mundial tiene por objeto aumentar el acceso a energía limpia y asequible y también reducir los GEI en 1,1 millones de toneladas cada año. En China, otro proyecto financiado por bonos verdes del Banco Mundial está disminuyendo los costos mediante la mejora de la eficiencia energética en las fábricas y se espera que reduzca los GEI en 4 millones de toneladas al año.

Por su parte, los bonos verdes emitidos por IFC están apoyando una nueva instalación de energía solar a gran escala en México que no requiere subsidios y atenderá las necesidades energéticas de 164 000 personas, creando al mismo tiempo empleos y bajando el nivel de dependencia que existe respecto del uso de  generadores diésel contaminantes. Y en India están ayudando a una empresa a reciclar los desechos electrónicos  de los computadores, teléfonos móviles y otros aparatos que pueden ser perjudiciales para el medio ambiente y la salud de las personas.