Bosques: Panorama general

Los bosques cumplen una función fundamental a medida que el mundo enfrenta los múltiples desafíos de combatir el cambio climático, garantizar la seguridad alimentaria y crear oportunidades económicas para una población que va en aumento. Además de absorber un tercio del CO2 emitido durante la quema de combustibles fósiles cada año y prestar servicios esenciales a los sectores de la agricultura, la energía, el agua, la minería, el transporte y el urbanismo, ellos ayudan a mantener la fertilidad del suelo, protegen los humedales, sirven de hábitat para una diversidad de especies y reducen el riesgo de desastres naturales como inundaciones y deslizamientos de tierra.

Al mismo tiempo, la deforestación y la degradación forestal contribuyen con grandes emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y muchos de los bosques que sobreviven en el mundo están cada vez más amenazados por las actividades humanas y el cambio climático. Aunque desde la década de 1990 el ritmo de avance de la deforestación mundial ha disminuido, esta se mantiene alta con la pérdida de unos 13 millones de hectáreas (brutas) cada año. La reforestación compensa solo en parte esta situación, ya que las pérdidas anuales de la cubierta forestal llegan a 5,6 millones de hectáreas, una superficie mayor a la de Costa Rica.

Unos 2000 millones de hectáreas de bosques y paisajes perdidos o degradados se podrían recuperar o rehabilitar para convertirlos en ecosistemas funcionales y productivos. Esto ayudaría a mejorar los medios de sustento y la seguridad alimentaria en las zonas rurales, aumentar la capacidad de adaptación al cambio climático y mitigar las emisiones de GEI, reduciendo al mismo tiempo la presión sobre los bosques vírgenes.

Los bosques representan una red de protección social importante para la población rural durante las crisis económicas y agrícolas. Cerca de 350 millones de personas que viven dentro o cerca de bosques densos  dependen de ellos como fuente de subsistencia e ingresos. De ellos, alrededor de 60 millones (especialmente, pueblos indígenas) dependen totalmente de los bosques; son los custodios clave de los últimos bosques naturales que permanecen intactos en el mundo.

También son un bien económico que ayuda a crear empleos para las poblaciones rurales que tienen pocas alternativas que no sean agrícolas. Se calcula que el empleo formal en el sector forestal llega a 18 millones de puestos de trabajo en todo el mundo y que es 10 veces superior que en el sector informal. Las industrias forestales contribuyen con alrededor del 1 % del producto interno bruto (PIB) mundial, aunque en algunas regiones y países este porcentaje es mucho mayor (por ejemplo, en África al sur del Sahara llega hasta al 6 %).

Los bosques constituyen una importante fuente de energía en muchos países; en 2005, el 65 % del suministro total de energía primaria en África provino de biomasa sólida, como leña y carbón vegetal. El combustible basado en la madera sigue representando una fuente principal de energía en los países de ingreso bajo, y se considera cada vez más una alternativa "verde" a los combustibles fósiles en los países desarrollados.

Última actualización: Oct 03,2014

Para que el mundo pueda enfrentar los desafíos de la mitigación y la adaptación al cambio climático mientras da respuesta a la demanda de una población mundial que crece rápidamente, es fundamental encontrar un equilibrio entre la conservación y la regeneración de las áreas forestales y el crecimiento económico para reducir la pobreza.

La estrategia forestal del Banco Mundial promete apoyar a los países en sus esfuerzos por aprovechar el potencial de los bosques para disminuir la pobreza, integrar mejor los bosques en sus economías, y proteger y fortalecer la función medioambiental que estos cumplen tanto a nivel local como mundial. Un nuevo plan de acción sobre los bosques, que establece cómo la labor del Banco en este sector contribuirá a crear paisajes resilientes y sostenibles está siendo desarrollada sobre la base de la actual estrategia forestal y considera el contexto mundial en evolución.

Última actualización: Oct 03,2014

En Brasil, el apoyo del Banco Mundial para la gestión sostenible del medioambiente contribuyó a disminuir en un 40 % la tasa de deforestación promedio anual durante 2008-2010 en comparación con la tasa de 2005-07. Además, el cofinanciamiento del Banco del Proyecto de Áreas Protegidas de la Región del Amazonas sirvió para preservar 60 millones de hectáreas.

En México, donde cerca del 80 % de los bosques son propiedad de pueblos indígenas u otras comunidades, el Banco Mundial respaldó el financiamiento de un proyecto destinado a fortalecer la silvicultura comunitaria mediante el mejoramiento de los planes de manejo forestal. Entre 2003 y 2008, el proyecto aumentó los empleos en un 27 % en las comunidades y ejidos beneficiarios, en tanto que el valor de los productos y servicios forestales que ellos produjeron subió en un 36 %. En 2011, este apoyo se extendió a todos los 32 estados del país. En la República Democrática Popular Lao, gracias a un respaldo similar, a fines de 2012 más de 400 000 personas (50 % de las cuales eran mujeres) se vieron beneficiadas por una mejor gestión de 1,3 millones de hectáreas de bosques.

En la cuenca del Congo, donde está el segundo bosque tropical húmedo más grande del mundo, el diálogo con los países y la participación de estos han permitido lograr avances en la manera de asignar los derechos forestales. En Camerún, ciertas reformas legislativas y en materia de regulaciones —que formaron parte de cambios más amplios al sistema de concesiones— dieron como resultado que se reconocieran legalmente por primera vez los bosques comunitarios en todos los lugares de África occidental. En la República Democrática del Congo, un examen legal al sistema de concesiones llevó a una reducción importante en el área que estaba bajo concesión, de 43,5 millones de hectáreas en 2002 a 9,7 millones de hectáreas en 2008. Al mismo tiempo, se tomaron medidas para incentivar a las comunidades para que participaran en los procesos de toma de decisiones del manejo de los bosques para clarificar los derechos de los usuarios tradicionales. En Gabón, se canceló la concesión de unos 4,7 millones de hectáreas de bosques, lo que dio la oportunidad de desarrollar nuevos enfoques sobre la gestión forestal sostenible.

En Liberia, el Banco Mundial, a través del Programa sobre los bosques (PROFOR), comenzó a financiar el uso de un sistema de “cadena de custodia”, que rastrea la madera desde la extracción de los bloques más grandes de bosques que aún quedan en la zona alta de Guinea hasta el punto de exportación mediante códigos de barra y formularios de datos. Ese sistema sirvió para asegurar más de US$27 millones en ingresos fiscales netos para el Estado en el periodo comprendido entre 2008 y 2012.

En Etiopía, en el Gran Valle del Rift, el Banco Mundial se asoció con World Vision para probar un enfoque experimental, integrado e inclusivo, destinado a la recuperación a gran escala del paisaje, lo que permitió lograr  importantes resultados en cuanto a adaptación y medios de sustento. Se crearon cooperativas forestales para supervisar la recuperación del área de la montaña Humbo y se tomaron medidas como la promoción de la regeneración natural; el establecimiento de límites a la extracción de madera, carbón y leña, y la creación de oportunidades de ingresos adicionales. La superficie recuperada en el proyecto ayuda a evitar los deslizamientos de tierra y mejora la disponibilidad de agua para más de 65 000 personas. Se espera que el proyecto secuestre más de 880 000 toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente en 30 años. Por su parte, a través del Fondo del Biocarbono, el Banco adquirirá 165 000 toneladas métricas por concepto de créditos de emisiones de carbono.

En Albania, el Banco trabajó con el Gobierno en un proyecto forestal que destacó los beneficios de un enfoque de paisajes. Al integrar los bosques, las tierras de pastoreo y la gestión agrícola, la iniciativa redujo las emisiones de carbono, protegió importantes cuencas hidrográficas y en algunas áreas aumentó en un 28 % los ingresos provenientes de los bosques y la agricultura. El proyecto entregó la gestión de más de 775 000 hectáreas de tierras a las comunidades locales.

Última actualización: Oct 03,2014

En los últimos 10 años, el Banco Mundial, la Unión Europea y otros asociados han logrado abrir espacios de diálogo y de reformas brindando apoyo a los procesos de mejoramiento de la gestión de los bosques y la aplicación de legislación conexa (i) en diferentes lugares del mundo. El Programa PROFOR, (i) patrocinado por el Banco Mundial, también estableció entre sus prioridades la gestión forestal, (i) entregando asistencia técnica para mejorar el seguimiento de las actividades forestales, y ayudando a crear consenso y voluntad política en torno a cambios fundamentales.

A través de la Corporación Financiera Internacional (IFC), (i) su entidad dedicada al sector privado, el Grupo del Banco Mundial fomenta además la inversión responsable de las empresas involucradas en la cadena de suministro de productos forestales y trabaja en la creación de igualdad de condiciones para las compañías legítimas que adoptan prácticas de gestión sostenible.

Además, la institución analizó una amplia variedad de oportunidades para ayudar a los países a reducir las emisiones debidas a la deforestación y la degradación forestal, conservar y gestionar los bosques de manera sostenible y aumentar las reservas forestales de carbono. Este enfoque, conocido como REDD+, probablemente se basará en una compleja combinación de asistencia multilateral y bilateral, esfuerzos de la sociedad civil, iniciativas del sector privado y de los mercados de carbono.

El Banco Mundial actúa como depositario y Secretaría del Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF, por sus siglas en inglés), una asociación global que ayuda a los países a redactar propuestas de preparación para la REDD+ y que otorgará pagos de carbono a aquellos que cumplan metas determinadas. Además, junto con otros bancos de desarrollo multilateral, es el organismo ejecutor del Programa FIP, una iniciativa que respalda los esfuerzos de los países en desarrollo encaminados a disminuir la deforestación y la degradación forestal y promover la gestión sostenible de los bosques. También financia inversiones experimentales para la reforestación y el carbono del suelo a través del Fondo del Biocarbono, (i) un mecanismo público-privado que moviliza recursos para proyectos pioneros destinados a reducir las emisiones y que, al mismo tiempo, promueven la conservación de la biodiversidad y buscan aliviar la pobreza.

Para más información, visite: www.worldbank.org/en/topic/forests. (i)

Última actualización: Abr 23,2014


Informe

Tendencias de la deforestación en la cuenca del Congo: Reconciliar el crecimiento económico con la protección de los bosques

Los países de la cuenca del Congo tienen el doble desafío de desarrollar la economía local y reducir la pobreza y simultáneamente limitar los impactos negativos del crecimiento sobre el capital natural de la región. Más » (i)




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